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Medellín - Antioquia,
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X-504 ALMACÉN DE MUERTOS -I- Yolanda (entrando al almacén de muertos): Caballero, deseo comprar uno. Caballero: ¿De qué color? Yolanda: Verde. Caballero: Mire éste: sus cejas negras sobresalen en su palidez. Es uno de los más antiguos que tenemos y ya está cristalizando. Yolanda: Es muy bonito. Pero necesito uno más joven. De 16 años. Caballero: ¿Para qué lo quiere? Yolanda: Para regalo. Caballero: Mire éste: es una niña. Está aderezada como para regalo por un sabio egipcio. Es uno de los más finos que tenemos. Un regalo excelente. Ahora ya no podemos importarlos. Yolanda: No. Necesito que sea de sexo masculino. Caballero: Lo siento, señorita, pero a los muertos, para el expendio, usted comprende, no se podría… Yolanda: deseo ver aquel, el que tiene una flor en la boca. Caballero: Ese es un muerto ordinario, apareció aquí sin saberse cómo, una mañana ya estaba y no se supo su procedencia. Su tarjeta dice (mirando la tarjeta): 1.60 Mts. De estatura, 45 kilos, 16 años, manos finas, actividad desconocida, precio…$… Yolanda: Ese es el que necesito. Tenga la bondad de enviarlo a mi dirección (le da una tarjeta). Le extiendo un cheque. No olvide envolverlo para regalo, lo quiero antes de las tres. Caballero: Con mucho gusto. Siempre a sus órdenes. Yolanda (saliendo): Muchas gracias. Adiós. Y no olvide… -II- Caballero: Este es el muerto que tienes que envolver para regalo y llevarlo antes de las tres a la casa de la señorita Yolanda en esta dirección (le da la tarjeta). Mensajero (al muerto): Te llevaré en la bicicleta. El muerto: (El muerto no contesta, no escucha, o se mueve, no respira; los muertos sólo acechan una oportunidad para fugarse pero no hacen nada, son cosas). -III- El timbre: Rrrrr Rrrrr Rrrrrrrrr El muerto: (en el andén) El sol lo calienta rápidamente. Los muertos son grandes consumidores de calor. Yolanda (bajando las escaleras): ¡Han traído el muerto! Y ahora ¿qué voy a hacer con él? Yo no lo necesito, sólo que sentí ese impulso de comprarlo…¿Dónde lo pondré? (Llega a la puerta. Su bata de entrecasa muy abierta, el mensajero la mira, con esa mirada… Yolanda le dice: Prosiga joven, está usted muy bien, al lado de este muerto, hacen un contraste estupendo, entre a refrescarse, qué sol tan abrasador, ¿dónde pondremos ese muerto? Colóquelo en el sofá. Voy a traerle un refresco. El mensajero: Oye que el vaso se quiebra en la cocina. Se sobresalta y mira al muerto. (Transcurren dos minutos). El timbre: Rrrrrr Rrrrrrr Rrrrrrr El muerto se levanta y va a abrir la puerta. (Transcurren dos minutos). Yolanda: (Entrando) ¿Dónde está el muerto? El mensajero: Se fue. Jaime Jaramillo Escobar (Sin fecha) |
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