(Tomado de El Colombiano. Hechos Políticos. Miércoles 27 de Febrero de 2002. Pág. 8a)

Por millares se cuentan las personas que, ante la falta de un puesto de trabajo, le echan mano a lo que encuentren para tratar de sobrevivir. Familias enteras deambulan detrás de las basuras de la ciudad en busca del pan para el día. Robinson Sáenz
Aspirantes al Congreso presentan sus propuestas contra el desempleo. Desafíos: desempleo, corrupción y clientelismo, paz, reforma política y proyectos regionales. Hay que combinar medidas de choque con estrategias de largo plazo. Por Área Política Medellín Las frías estadísticas no parecen decir nada: el desempleo total nacional alcanza al 13.5%, mientras que en las áreas metropolitanas la cifra llega al 16.4% de los colombianos en edad de trabajar, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Dane.
Sin embargo, para quien padece el flagelo su grado de desempleo es del cien por ciento. Es decir, si se trata de un padre o una madre de familia, aparecer en esa estadística es hacer parte de los colombianos que carecen de los recursos elementales para brindar alimento, techo, educación, recreación, salud y otros derechos sociales a sus hijos.
En Medellín, más de 250.000 personas, en su mayoría cabezas de familia o en edad de trabajar, soportan el flagelo, entre estos figuran 70.000 jóvenes que pasan sus días en las esquinas de la ciudad sin saber qué hacer. Son seres humanos que amanecen con hambre, llámese de pan o educación, y ven llegar la nueva noche con hambre. En el país, ese 13.5% por ciento, equivale, según las cifras oficiales a 2.717.000 desocupados. Otros centros de investigación hablan de 4.000.000 de desempleados. Esto sin tener en cuenta que hay más de 3.000.000 que son subempleados, personas que laboran por lo que les den o lo que alcancen a recoger vendiendo cigarrillos, confites o manejando taxi cuando se prepararon para ser médicos o ingenieros.
En las últimas encuestas de opinión, cuando se le pregunta a los colombianos cuál es el peor de los males que azotan a la sociedad la mayoría responde que el desempleo, flagelo que ponen por encima de la guerrilla, los paramilitares y la corrupción.
La situación no es nada fácil y, cada vez más, los ciudadanos claman por medidas estrictas y claras para combatir este problema. Los candidatos al Congreso se comprometen a bajar estos índices, sin embargo, hasta el momento pocos han dicho cómo lo van a lograr.
Para Jorge Giraldo, coordinador del Observatorio para la Equidad y la Integración Social en Medellín y Antioquia, las propuestas de los aspirantes parlamentarios deben ser consecuentes con la realidad actual y, aclaró, no sólo se requiere de legislación en materia laboral sino que debe haber integrado un trabajo, desde las cámaras, tomando medidas económicas, sociales, educativas y juveniles, entre otras.
Hoy abrimos un diálogo con los aspirantes a Senado y Cámara para que presenten sus más importantes puntos de vista para enfrentar problemas como el desempleo, la corrupción y el clientelismo, la paz, la reforma política y los proyectos que tienen para Antioquia.