No hay trabajo
El desempleo causa depresión, ansiedad y violencia intrafamiliar.
Alrededor de 3.1 millones de colombianos no tienen trabajo.
En Medellín y en el Valle de Aburrá el flagelo afecta a 280.000 personas.
Gente de menores ingresos y jóvenes, los más perjudicados.
Crisis económica, la principal razón de la pérdida del empleo.
Por Gustavo León Ramírez Ospina
Medellín
El desempleo, ese caballo cerrero cuyo galope desbocado golpea las economías del mundo, está causando graves estragos a 3.1 millones de colombianos, 280.000 de los cuales viven en Medellín y su Área Metropolitana. Su impacto se refleja en la caída de la producción y en el cierre de empresas. También lo experimentan los 7.1 millones de subempleados, más de 435.000 de ellos en el Área Metropolitana, que viven del rebusque diario, sin prestaciones sociales y sin seguridad social, según los últimos registros del Dane
Y los efectos del desempleo no sólo se han sentido en el vacío de los bolsillos, en las alacenas de 10.7 millones de hogares, en el atraso de arrendamientos, escuelas y universidades y en las entrega de vivienda en daciones de pago, sino que alcanza a tocar profundamente las fibras del corazón y el cuerpo de quienes lo padecen.
Las enfermedades
El siquiatra y profesor de la Universidad de Antioquia, Hernán Mira Fernández, considera que el desempleo produce depresión y ansiedad por el desespero de mantener a una familia. La ansiedad genera cuadros sicosomáticos manifestados en gastritis, cefaleas, hipertensión y alteraciones dermatológicas. La depresión también puede producir agresividad y, por tanto, violencia conyugal y contra los hijos que precipita la ruptura familiar. En el caso de que se profundice, la depresión puede llevar al suicidio.
"El desempleo es un problema que implica lo social, lo económico y lo sicológico y atenta contra un derecho humano fundamental, que es el derecho al trabajo y a la vida digna", sostiene Mira Fernández.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dice que el deterioro que han experimentado los mercados de trabajo como resultado del lento crecimiento económico se enmarca en un contexto de largo plazo que es preocupante. La entidad revela que entre 1990 y 1999, el número de desocupados en América Latina aumentó en 10.5 millones de personas, al pasar de 7.6 millones a 18.1 millones. Indica que a lo largo de la última década, siete de cada diez nuevos empleos en las ciudades se generaron en el sector informal y advierte que el incremento de la desocupación en la región es una de las manifestaciones más inquietantes del desempeño actual del mercado de trabajo, por su fuerte incidencia en la pobreza y en la desigualdad de la distribución del ingreso. Según la Cepal, diversos factores inciden en la persistencia del desempleo. Al respecto, afirma que la falta de dinamismo del mercado de trabajo se ha visto agravada por la reducción del papel del Estado en la generación de puestos de trabajo y por la reestructuración del sistema productivo para afrontar la globalización. Igualmente, los sectores primario y secundario han registrado una pérdida de participación en el empleo, mientras los nuevos puestos generados se concentran en actividades terciarias. Además, el uso intensivo de nuevas tecnologías hacen prever una capacidad, cada vez menor, de oferta de empleos en el sector formal de la economía. El desempleo afecta en forma desproporcionada a los estratos de menores ingresos, a los jóvenes y a los sectores medios. Hay evidencias de que quienes logran recontratarse después de haber pasado por un período de desocupación lo hacen con salarios entre el 23% y 34% más bajos que los del empleo anterior. El experto Hugo López sostiene que el desempleo es el resultado del bajo crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), del aumento de la participación de las mujeres y de los jóvenes y del alza de los salarios reales.
Pedagogía
El abecedario del Dane
Población en Edad de Trabajar (PET): está constituida por personas de 12 y más años en la parte urbana, y de 10 años y más en la parte rural.
Población Económica Activa (PEA): también se llama fuerza laboral y son las personas en edad de trabajar, que laboran o están buscando empleo. Se divide en:
Ocupados (O): Personas que durante el período de referencia se encontraban en una de las siguiente situaciones: trabajó por lo menos una hora remunerada en la semana de referencia; no trabajó pero tenía un trabajo; y trabajadores familiares sin remuneración que laboraron en ese período por lo menos una hora.
Desocupados (D): Padecen el desempleo abierto y el llamado desempleo oculto.