CONTRAVÍA

Reinvención del solfeo

Gallinazo de mucha guitarra en mano acompañando los trémolos de guabina de Serpa y Jotamario Arbeláez dicho de la mano de Noemí. 

POR EDUARDO ESCOBAR

Teléfono Rosa, la sección dominical que EL TIEMPO dedica a las burbujas de la champaña nacional, contaba hace días que el nadaísta Pablus Gallinazo ha sido visto de mucha guitarra acompañando los trémolos de guabina de Serpa por Santander y Jotamario Arbeláez, dichoso en la cloaca del Magdalena de la mano de mi Noemí. Gallinazo debió sufrir un ataque del mal del protagonista de su novela La bella Marangola que cuando se dormía despertaba en otra parte. Jotamario nos acostumbró a sus volubilidades. Militó en las huestes de López que lo confundía con Elmo Valencia, en las de Rojas cuando ya era incapaz de reconocer a nadie y en las del presidente actual que Dios perdone, haciendo de su vida un pintoresco vals de casquivano. Están en su derecho. A veces una alianza táctica es útil para las estrategias de la Vida. Y el intelectual, enseñó Sartre, debe convertirse en el corazón de una historia sin corazón. 

Teléfono Rosa preguntaba, como si importara, en qué banda del espectro estaría situado este servidor para ninguna cosa. Replanteándome la oposición entre los derechos de lo contingente y los pudrideros del mundo y los de la higiénica torre de marfil. Trataré de aclarar el enigma. 

Do. El mundo moderno nos habituó al desplazamiento de los intelectuales de izquierda, a la derecha, como los carros de sus viejas máquinas de escribir, por el desgaste celular, las desilusiones o el oportunismo. Con excepción de Sartre, que mientras envejecía subió el rojo hasta el requemao, para acabar, senil, repartiendo por las calles los periódicos de los maoístas de la clase media francesa. El prototipo de la regresión es Plinio. 

Re. El siglo veinte desnudó bajo el oro de mala ley el cobre del Estado moderno, el sistema representativo y la democracia como divinización de la estadística. La tarea del veintiuno será la reinvención del poder, ya que no reinventamos el amor. Cualquier acontecimiento en la estructura es una variación del tema de una cansada sonata. Solo cambian la altura de la falda. Y el valor estético del ombligo. En vano decapitaron los reyes de origen divino. En vano los anarquistas balearon los últimos archiduques. Y los bolcheviques masacraron la familia imperial. Eran vanos el mito del pueblo y la ficción de la nación. 

Mi. Pero la globalización, que convirtió el mundo en aldea virtual por la magia de la electrónica, la voracidad financiera y la inercia del mercado, no curó los vicios de nuestras singularidades regionales y las rancias emociones del himnario del romántico rastrero. Entre nosotros se pretende resucitar al loco Bolívar. Comodín emblemático del 'Mono Jojoy', el coronel Chávez y Laureano Gómez al mismo tiempo. Entre los otros, florece la xenofobia. 

Fa. Los senados representaron el ascenso hipotético, metafórico, del individuo hacia su vida secuestrada. Lenin introdujo desorden en el mito con el internacionalismo, incendió occidente y culminó en doble fracaso: la bancarrota del Partido y el triunfo de la crápula internacional. Vivimos la peor crisis de la historia: hambre en medio de la riqueza, control en nombre de la seguridad y el derecho, el imperio corruptor de la mediocridad y la telenovela como educación sentimental. 

Sol. La enseñanza del siglo veinte, crítico de las esencias del poder, dice que la resistencia agrava las opresiones, justifica el terrorismo de Estado y en el mejor de los casos reemplaza una tiranía por otra. 

La. Un vagabundo me dio una lección inolvidable en su simplicidad. Me ha golpeado la policía comunista. Y la capitalista. Duele igual. Me dijo. Otro me reveló: la revolución es un cambio de cómics. Antes de que su familia lo entregara a los siquiatras. 

Si. El cuento terminaría bien si devolvieran el poder a los peatones, fortalecieran las comunidades y la economía solidaria, redujeran el Estado y erradicaran la corrupción del cinismo burocrático que saquea los bienes comunes. Pero para efectos prácticos somos la colonia problemática de un imperio corrompido cuyas descomposiciones reflejamos, como la carroña de Baudelaire el sol.


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