CONTRAVÍA

Entrevista virtual con Gonzalo Arango

POR EDUARDO ESCOBAR

Casi todas las respuestas fueron sintetizadas de un artículo que Gonzalo Arango debió escribir en tiempos difíciles para nuestra amistad, después de un discurso en una ceremonia oficial en el barco 'Gloria', donde llamó al presidente Lleras Restrepo poeta de la acción y lo invitó cuando aún no se usaba la revocatoria del Parlamento, lo que le valió una ruptura escandalosa con la mayoría de sus amigos nadaístas; o quizás para justificar su adhesión a la candidatura de Belisario Betancur, más tarde, porque es mi amigo, según me dijo.

Las inventadas reflejan momentos en el desarrollo intelectual del mejor de los camaradas. Omito las preguntas. Por humildad. Y por razones de espacio.

E.E...

G.A. -El sueño del poeta es la acción. Todo escritor es un político frustrado que prefirió la belleza. Pero el político a su turno es un artista fracasado que eligió el poder.

E.E...

G.A. -El uno vive de la derrota del otro. El político en el poder siente nostalgia del artista sacrificado. Y este no se resigna a la posesión abstracta de su gloria. El poeta anhela el poder para realizar sus sueños en la acción, sin la cual duda de su propia realidad. Por su parte, el político siente el peso del poder y su carga de realidades aniquila su sueño. El poeta no puede transformar el mundo con sus idealismos, carece de instrumentos para moldear la sociedad a imagen de su deseo. Y termina derrotado por su feroz enemiga: la realidad. Pero es el mismo fracaso. Al político también le pasa que, impotente para realizar las posibilidades del poder con la acción, termina suspirando por las dulzuras de la soledad, ese remanso del alma donde las pasiones se descarnan y emerge pura la flor contemplativa. La vida resulta así un debate sin tregua entre el activista y el místico, sin que uno pueda reclamar una victoria definitiva.

E.E...

G.A. -En esencia son inseparables el destino del poeta y el político. La belleza y la verdad.

E.E...

G.A. -Ser escritor es elegir un sentido de vivir en el arte y una política que garantice al pueblo su derecho al pan, la justicia, la libertad: la plenitud de la condición humana. La libertad es otra cosa. Con libertad no desayunan los pobres ni los negros con la luz del día. La libertad es un bello valor a la hora de la siesta o del crepúsculo, cuando el cuerpo está harto y el corazón cede a la melancolía. La libertad no es hermosa ante una mesa sin pan, para la pobre prostituta que vende su alma por una sopa, para el padre perdido en la ciudad en busca de trabajo, ni para sus hijos que esperan sin esperanza.

E.E...

G.A. -Sí, tienes razón. Eso quise decir. Si el auténtico arte y la política auténtica entremezclaran sus luchas y sus fines en la conquista de la dignidad humana, por el pan y el paraíso para todos, coincidirían un instante el reino de la tierra y el reino de los sueños de la poesía. Nuestro sueño sería una política que honre por igual la palabra y la realidad que nombra.

E.E...

G.A. -En suma, de esa confrontación fatal surge para el arte su razón de ser: su peligro y su verdad.

E.E...

G.A. -Me parece que un librero honrado tiene derecho a no vender pornografía. La pornografía reduce el cuerpo humano a un instrumento sin alma, a un rollo de carne esclavizada. Un libro hecho para arriar sombras hacia otro, es pornográfico también porque reduce la palabra a sombra y encadena el sentido de la escritura que, aún la de hadas, pretende sobre todo un acercamiento humilde a la realidad. Muchos libreros en todo el mundo civilizado tampoco ofrecen Los protocolos de los sabios de Sión. Lo que no entiendo es por qué Ossa no tiene tus libros junto a los míos en su librería.

E.E...

G.A. -De eso hablamos luego. La muerte no existe. Es un hechizo. Ahora

debo irme. Canta el gallo.

Tomado de El Tiempo, mayo 21 de mayo de 2002, página 1-15


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