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7 de agosto de 1819
BATALLA DE BOYACÁ
1819 UN AÑO DECISIVO
A lo largo de 1819 se desarrollaron decisivos acontecimientos en la historia
política y militar de la revolución granadina que condujeron a la desaparición
del virreinato y la proclamación de una república en el extremo norte de
Suramérica. Podemos distinguir cuatro aspectos en el desarrollo de la ofensiva
anticolonial: La consolidación política y militar de la provincia de Casanare,
especialmente a partir de la llegada de Francisco de Paula Santander como jefe
supremo para la organización de esa provincia, la instalación del Congreso de
Angostura en el territorio libre de Guayana, por medio del cual comenzaron a
sentarse las bases de una organización y administración políticas del país que
nacería; la decisión de invadir la Nueva Granada, cruzando los Andes desde los
llanos de Casanare, y con un ejercito de granadinos, venezolanos e ingleses al
mando de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y José Antonio Anzoategui;
Y, finalmente, a partir del 7 de agosto, el comienzo de una nueva
administración, afirmada de un poder ejecutivo ejercido por el presidente
Bolívar y el vicepresidente Santander, y un poder legislativo representado por
el Congreso de Angostura que, a finales de 1819, proclamaría la creación de la
República de Colombia, constituida por la Capitanía de Venezuela y el Virreinato
de la Nueva Granada, base de un proyecto estratégico para la liberación de los
terroristas americanos en poder de España.
La consolidación de la provincia de Casanare
La transformación de la situación de la provincia de Casanare fue el resultado
de una evaluación de las circunstancias internas y externas, de carácter
político y militar, que ofrecían una oportunidad favorable para golpear
simultáneamente a Morrillo en Venezuela y a Samano en Nueva Granada. A mediados
de 1818, Bolívar recibió informes provenientes del sur del continente, que
anunciaban un progreso en hechos de armas de los revolucionarios, de igual
forma, la Nueva Granada vivía en medio de la represión y la desesperación, con
unas tropas criollas reclutadas por los Españoles, cada vez mas descontentas,
con una sociedad dispuesta a tomar las armas y enfrentarse a las autoridades y
tropas coloniales, y con un territorio sacudido por la acciones guerrilleras,
con capacidad de aislar a Santafe, cortando las comunicaciones.
La provincia de Casanare, si bien estaba fuera de control español, carecía de
orden y estabilidad política y militar; la rivalidad entre los jefes
guerrilleros y la ausencia de un mando central y único impedían sacar provecho
de esa importante posición que, enlazada como la provincia de Guayana, gozaba de
libertad de circulación terrestre y fluvial para aprisionarse de armas y demás
elementos para una nueva fase de la guerra. Una vez reunidos todos los
elementos, Bolívar resolvió consolidar a Casanare como la avanzada de la
revolución y vía para la invasión de la Nueva Granada. Con este fin, designo a
Santander como jefe supremo de la provincia, con la misión especifica de
organizar las fuerzas guerrilleras que allí operaban, consiguiendo mas reclutas,
y crear un ejercito disciplinado. En su opinión, la invasión de la Nueva Granada
colocaría a Morrillo en una situación militar y política insostenible, pues su
única salida seria abandonar Venezuela, o perecer frente al avance seguro de las
tropas revolucionarias.
El regreso de Santander a Casanare no resultó fácil; No solo significaba
imponerse a los jefes tradicionales, sino también superar la hostilidad vivida
entre granadinos y venezolanos desde el comienzo del exilio de los
sobrevivientes de Cachiri y de las Provincias Unidas, fomentada, también, por la
rivalidad entre caudillos y jefes políticos locales y regionales. Los
interlocutores más visibles de las diferencias, Páez y Santander, eran
consientes de los riesgos que conllevaba tal enfrentamiento, a pesar de haber
compartido durante las guerras en el Apure la misma causa y compromiso
anticolonial. Una vez mas en Casanare, la presencia de Santander, heredo de
aquel gobierno en el exilio, permitía reafirmar su posición política sobre el
destino de esta provincia. Cuando se encontraban en Angostura, cerca de Bolívar
y como coronel del ejercito venezolano, había tenido coacción de pronunciarse
con firmeza al respecto: Casanare había pertenecido a una confederación que
tenia sus leyes, instituciones y funcionarios, y que no podía ser eliminado como
entidad autónoma, sin el consentimiento y aprobación de aquellos pueblos que
habían participado en la creación de las Provincias Unidas. Con esta afirmación,
Santander se había opuesto a la incorporación de la provincia a al república de
Venezuela, reivindicando una realidad política e institucional anterior y
posterior a su liberación; Para él, las circunstancias políticas provocadas por
la ocupación colonial solo han convertido a Venezuela en un aliado, no en un
nuevo ocupante. La aspiración que sé venia buscando y que era la creación de una
nación granadino- venezolana, solo era posible cuando se hubieran restituido los
derechos originales de la provincia. Sobre este antecedente, en u Casanare libre
y unido política y administrativamente a la Nueva Granada, era que Santander
recibía el mando supremo de la provincia.
En pocos meses, y a partir de su llegada a Guarapalo, Santander consiguió
organizar a Casanare en sus ramos civiles y de hacienda, centralizar en sus
manos el mando de las tropas, y dejar disputo el territorio para la defensa.
Entre el 27 de noviembre de 1818 y el 14 de enero de 1819, Santander logro
superar los problemas de aislamiento, unido a las tropas y jefes, obtención de
armas, vestuario y víveres, instrucción y disciplina. Para finales de enero,
comenzó a retirarse a una decidida operación militar desde los Llanos así el
interior de la Nueva Granada; conocida, por las redes de inteligencia que
operaban en las ciudades del altiplano y por sus espías en la cordillera, el
malestar de la población, la actividad de las guerrillas de la región - con las
que tenia contactos- y los preparativos de una gran expedición realista contra
Casanare, varias veces intentada por Samano, pero finalmente encomendada a un
jefe español trasladado por Morillo desde Venezuela, José Maria Barreiros. Este,
por su parte, desde su llegada a la Nueva Granada y a su capital, en agosto de
1818, había conseguido organizar una importante fuerza militar, que había
afirmado su presencia en la cordillera y estaba preparada para adelantar la
campaña de Casanare.
Las expediciones realistas
La primera expedición de Barreiros, en abril de 1819, resulta un fracaso
completo; Su recorrido desde Morcote hacia Pore, La Trinidad y La Laguna, en
donde creía que residían las bases militares de las guerrillas de la región,
dejaron a la tropa realista a merced del clima, la escasez de
aprovisionamientos, las escaramuzas de las guerrillas, que siempre pudieron
divisar a la distancia pero nunca alcanzar, el agotamiento de sus raciones y de
sus caballos, la disertación, de los soldados y la enfermedad. La hostilidad del
medio y sus habitantes, muchos de los cuales preferían abandonar sus pueblos,
convencieron a Barreiro de la inutilidad de su cometido. Decidió regresar,
acosado por las guerrillas, a sus puestos fortificados en la cordillera, que
reforzó ante el temor de una ofensiva total sobre el interior de la Nueva
Granada.
Puestos como Medina, Gacheta, el Macanal, Miraflores, Puebloviejo, Paya y
Salina, fueron los seleccionados como puntos de defensa, aunque Barreiro era
consciente de que existían infinidad de vías de comunicación, utilizadas por los
habitantes para llegar al llano. Mas al interior, pero como guardiciones de gran
valor para asegurar la tranquilidad de las provincias vecinas, distribuyo tropas
en Zipaquirá, Tunja, Sogamoso, Soatá y Socorro. En su informe al virrey Sámano,
Barreiro reconocía las dificultades existentes para sujetar a Casanare: Poco
conocimiento sobre los recursos de subsistencia, la ausencia de caminos y de
guías que orientaran las tropas en el terreno, y la decisión de sus habitantes
por la rebelión; no solo había incrementado él numero de sus efectivos,
armamentos y caballería, sino las provincias del interior, durante el tiempo que
estuvo internado en aquella región, se inundaron de guerrillas que han exigido
gran dedicación de las tropas coloniales par su persecución y exterminio. En
suma, concluida, la fidelidad de los habitantes de la causa del rey era cada vez
menor. Aunque en mayo los españoles hicieron nuevas entradas hasta Pore, no
lograron variar los resultados de la anterior expedición; por el contrario, la
evidencia de su debilidad quedo demostrada con las ofensivas guerrilleras
enviadas por Santander, que cruzaron las cordilleras llegando incluso hasta el
valle de Tanza y ocupando alguno de los puestos más importantes como More, Paya,
Chita y Garagoa, incluso el estratégico puesto de Salina. A comienzos de mayo,
Santander estaba convencido de que Casanare era un territorio libre y no sujeto
a mas inquietudes sobre invasiones realistas; por el contrario, se había
convertido en una provincia de inmigrantes y refugiados, todos convencidos de la
próxima liberación de la Nueva Granada. A partir del 20 de mayo, él ejercito
libertador se consolida para su ofensiva, y a principios de junio Bolívar y
Santander deciden el cruce de los Andes.
El cruce de los Andes
Bolívar había salido de Mantecal el 25 de mayo en compañía de Carlos Soublette,
José Antonio Anzoategui, Ambrosio Plaza, Jaime Rook, Leonardo Infante y Juan
José Rondon, entre otros jefes de regimiento y escuadrones; para el 12 de junio,
se encontraban en el cuartel de Santander, en Tame. Existía pleno convencimiento
de que los recursos en hombres, dinero, elementos para la guerra en Nueva
Granada y era indispensable si se quería la liberación de Venezuela; y al mismo
tiempo, si Morillo perdía el territorio, sé vería privado de sus abastecimientos
para la guerra y debilitado en la Capitanía de Venezuela. Morillo por su parte,
había presentado poco tiempo atrás un desalentador informe al Ministro de Guerra
español, en el que exponía la creciente debilidad y aislamiento de las tropas y
autoridades coloniales, así como el avance de los revolucionarios, apoyados por
soldados ingleses, corsarios antillanos y aventureros franceses, en medio de los
cuales también participaban intereses estadounidenses. Pero quizás lo más
importante de esta ofensiva revolucionaria eran los puntos y regiones desde
donde operaban y donde atacaban.
Años atrás, Morillo había denunciado los riesgos enormes que el imperio corría
si la Guayana caí en poder de los revolucionarios; A mediados de 1819, sé podía
demostrar que las incursiones guerrilleras en la cordillera Andina y la
agitación que vivan las provincias del interior estaban alimentadas por armas y
hombres que venían del Orinoco, el Meta y el Casanare. Pero, en forma casi
simultánea, otras regiones eran atacadas y posiciones estratégicas amenazadas;
era el caso de la invasión del istmo de Panamá por una expedición de rebeldes
nativos y extranjeros, comandados por corsarios antillanos e ingleses, MacGregor
y Aury, quienes habían convertido la isla de providencia en una base de
operaciones contra el comercio español y en una permanente amenaza de los
puertos del caribe granadino, especialmente Cartagena. A pesar de que MacGregor,
excombatiente en los llanos venezolanos, no logró consolidar su posición en
Portobelo y fue derrotado, la región continuó siendo un punto débil en el
sistema defensivo español.
El 15 de junio comenzó propiamente la campaña libertadora con dos grandes
ejércitos, el de la vanguardia al mando de Santander, y el de la retaguardia al
mando de Anzoátegui; la ruta señalada por Bolivar respondía a un movimiento
audaz y desestimado por los realistas: cruzar por el páramo de Pisba,
considerado un lugar mortal para los llaneros, e imposible de cruzar debido a
los enormes costo humanos que la empresa traería. En Paya se dieron los primeros
combates, el 27 de junio, resultando de ello la retirada de las tropas españolas
hacia Sogamoso y la difusión de la noticia del avance revolucionario hacia las
capitales granadinas; la agitación política y los levantamientos guerrilleros se
incrementaron en el interior y desde varios puntos salieron grupos a buscar el
ejército libertador y obstaculizar las defensas realistas. Hubo acciones en
Quicagota, Chiuquinquirá, Villa de Leiva, Susa, Chitarque, Charalá, Coromoro,
Guacheta, Valle de Tenza, Machetá, Chocontá, Cepitá, Capitanejo, Soatá, Chiscas
y Cocuy, entre otros. La dispersión de la atención de Barreiro y su frente
militar en la cordillera contribuyó a crear desorganización y aislamiento en las
tropas realistas.
Después del dramático paso de Pisba, las tropas libertadoras encontraron la
acogida y protección de los habitantes de Socha, quienes, organizados por el
cura, aprovisionaron a los sobrevivientes. La ruta continuó por los puntos de
Tasco, Corrales y Gámeza, en donde los enfrentamientos, victoriosos para los
revolucionarios, alarmaron a Barreiro sobre la capacidad y el potencial bélico y
moral de sus enemigos. Para el 20 de julio, se habían unido varias guerrillas,
aumentando su fuerza, como las del Socorro, Fábita y Coromoro, estás últimas en
Bonza. El 25 de julio, en el sitio llamado Pantano de Vargas, una temeraria
acción de la caballería y los lanceros del ejercito libertador dio una
importante victoria sobre Barreiro. Su posición y la del Virreinato eran cada
vez más precarias, en especial por la imposibilidad de movilizar con rapidez
contingentes de otras provincias.
Por un lado, las guerrillas que actuaban en Tocaima, Cunday, Melgar y Apicalá y
La Mesa bloquearon las comunicaciones y el desplazamiento de tropas; por otro
lado, el importante destacamento proveniente del Socorro, solicitado por el
virrey como el auxilio de Barreiro, y que debía llegar a Tunja el 4 de agosto,
se enfrentó en un sangriento combate con guerrillas en Charalá y, a pesar de que
pudieron cruzar, su presencia en las cercanías de Tunja fue recibida con
noticias de mayor gravedad: el 7 de agosto, las tropas de Barreiro habían sido
definitivamente derrotadas en el Puente de Boyacá, sobre el río Teatinos. Los
sobrevivientes huyeron en diferentes direcciones, perseguidos por el ejército y
cercados por las guerrillas que obstaculizaban los paso hacia Cúcuta y hacia
Honda. El 9 de agosto. El virrey Sámano huyo de Santa fe rumbo al Magdalena, y
por el río hacia Cartagena. Los intentos de resistencia y reorganización
realista fueron destruidos por las guerrillas que actuaban en Muzo y Ubaté,
Guasca y Guatavita. En el norte y el suroccidente del territorio, las tropas
españolas sufrieron nuevos descalabros al animarse el sentimiento republicano:
el valle de Cúcuta vivió decisivas jornadas durante agosto de 1819, que
paralizaron a las tropas de Miguel de la Torre, quien no logró pasar de
Pamplona, ciudad que cayó en poder de los revolucionarios el 1 de septiembre.
Por su parte el Valle del Cauca y la provincia de Popayán, refugio de los
sobrevivientes del altiplano y fortín realista, conoció levantamientos armados
republicanos, derrotas sucesivas del ejercito colonial y dispersión de sus
restos: Cali, Buga y Tulúa fueron ocupadas por los revolucionarios, mientras en
Antioquia se desarrollaban combates que consolidaban los logros políticos y
militares de Boyacá. Dos meses después de Boyacá, solo quedaban en manos
realistas la s costas y el suroccidente, que tenía como eje realista a Pasto;
Santa fe fue prontamente ocupada. Para Morillo el golpe había sido decisivo: las
posesiones españolas en América habían quedado separadas con la pérdida de la
Nueva Granada, augurándose un pronto final para las escasas porciones fieles al
rey, que subsistían precariamente en medio de la ofensiva revolucionaria; en su
informe de la derrota, enviada al ministro de guerra español, destacaba el
inmenso valor económico y estratégico que Bolívar había conquistado: un
territorio rico, con el que podía contar para financiar el resto de la guerra en
todas las provincias del norte; con la caída de la Nueva Granada, muchos puertos
en él pacifico se convertirían en bases de corsarios, que dando a su merced las
posesiones del Perú: Casa de monedas, arsenales, fábricas de armas, talleres y
toda la riqueza humana y natural de la colonia. Final mente la posesión de
Venezuela se ofrecía insostenible en especial, cuando los puertos de Cartagena y
Puerto Cabello comenzaran a ser hostilizados por los corsarios y las naves
rebeldes; Morillo preveía un resultado más funesto para la causa del rey; la
Costa Firme, definida por el Pacificador como la "América militar", estaba a
punto de desparecer, y con ella la posesión colonial del norte de Sudamérica.
El nuevo régimen
Las dificultades del nuevo régimen surgían desde todos los puntos del
territorio; no sólo se debía reconstruir la economía y la moral del país, sino
que también se debían asegurar militarmente las conquistas del mes de agosto. A
medida que transcurrieron los últimos meses de 1819, la Nueva Granada fue
adquiriendo la misma dimensión que había tenido en los planes de la reconquista
española, y en la personal visión estratégica de Morillo: una fuente de
financiación, reclutamiento y aprovisionamiento para la guerra en Venezuela y en
el sur. Bolívar, siguiendo los principios establecidos por el congreso de
Angostura, nombró como vicepresidente de la Nueva Granada a Santander y se
marchó, conservando el mando único de la guerra, el 21 de septiembre hacia las
provincias del norte. El territorio quedó sometido a un régimen provisional,
mientras el Congreso convocaba a elecciones en los lugares recientemente
liberados, para formar una nueva representación legislativa; el territorio de
las "Provincias Libres de la Nueva Granada" estaba constituido por diez
provincias: Santa fe, Tunja, Socorro, Pamplona, Neiva, Mariquita, Antioquia,
Chocó, Casanare y una parte importante de Popayán. Durante estos meses, el nuevo
gobierno se vio obligado a conservar las rentas provisionales de la dominación
colonial tanto las que habían sido restauradas por la pacificación, como
aquellas que habían sido abandonadas. Su preocupación fundamental era evitar que
la sensibilidad de los habitantes a nuevas contribuciones deteriorara las
relaciones políticas y minara al respaldo al gobierno revolucionario; era
consciente de que los abusos fiscales podían causar mayor tropiezo que la
represión militar.
En su conjunto, el gobierno consideraba que la situación de guerra que vivían
las provincias y la defensa de su independencia no era propicia para hacer
reformas, ya que esos tiempos no favorecían la meditación, ni la deliberación, o
cambios que introdujeran desorganización; Aceptaban por el contrario, que
existía una legislación española que no se oponía a la revolución, en especial
el sistema de rentas.
Las exigencias bélicas y la necesidad de normalizar la circulación de una moneda
fueron otros aspectos que enfrentó el gobierno, se ordenó la circulación de la "macuquina",
pero acuñada con la efigie de una india. Por otro lado, la gran preocupación
continua siendo la producción de las minas de plomo y el trabajo permanente en
las fábricas de salitre y en la elaboración de pólvora. La idea de crear una
gran reserva para el momento que se adelantara la campaña en el sur fue tomando
fuerza.
En suma, el gobierno comenzó a sentar las bases de una administración
adelantando tareas como: la vigilancia, con base en el patriotismo y conducta de
épocas anteriores, de la vinculación del nuevo personal para el ramo de
hacienda; el nombramiento de gobernadores y comandantes, sin consulta popular
debido a las circunstancias; la fijación de los sueldos de los funcionarios de
la República, que la insuficiencia de fondos públicos para cubrirlos obligó a
fijar solamente a la mitad; la creación de una corte suprema de justicia y el
nombramiento de magistrados; el manejo de las relaciones con la iglesia y los
diezmos; el establecimiento de un cuerpo de milicias que defendiera ala
republica y una política que velara por la tranquilidad del país, el manejo de
las propiedades embargadas al enemigo, o abandonadas y que fueron entregadas en
arriendo a sujetos pudientes, la sanidad publica, por medio del aseo por calles,
plazas y la limpieza de los caños, costeado con contribuciones de los dueños de
viviendas y tiendas, así como la conservación de caminos y reconstrucción de
puentes.
El congreso de angostura.
A finales de 1819, la Nueva Granada recibió la ley fundamental de la republica
de Colombia, decretada por el congreso de Angostura el 17 de diciembre. En ella
se sancionaba la unión de Venezuela y la nueva granada en una sola republica, en
una superficie que encontraban difícil de precisa, dadas las circunstancias; Las
deudas eran asumidas con una única deuda nacional, sé reconocía a un poder
ejecutivo ejercido por el presidente, o en su defecto por el vicepresidente,
ambos nombrados internamente por el congreso. Esta nueva republica estaba
dividida en tres grandes departamentos: Venezuela, Quito y Cundinamarca, con
capitales en Caracas, Quito y Bogota, respectivamente; el nombre de santa fe,
como de la Nueva Granada, fueron eliminados por el congreso. Cada uno de los
departamentos tendría una administración y un jefe nombrado por el Congreso, con
él titulo del vicepresidente. Finalmente, la ley fundamental decreta la reunión
de un congreso general de Colombia para el 1 de enero de 1821, en la villa del
rosario de Cúcuta, cuya convocatoria le haría el presidente de la republica en
enero de 1820. allí debería nacer la constitución política de Colombia,
elaborada por los representantes elegidos por el pueblo independiente del nuevo
estado.
En la historia de la revolución de independencia, el congreso de angostura se
constituyo en una experiencia política de gran trascendencia, tanto al interior
de Venezuela y nueva granada, como hacia el exterior, en especial en la búsqueda
de un apoyo decidido por parte de Gran Bretaña y los Estados Unidos. Aunque
ambos Estados se encontraban bondades económicas y políticas en su apoyo a la
revolución, cada uno se mostró cauteloso frente a España y la Santa Alianza, en
la medida en que sus respectivos intereses nacionales e imperiales podían primar
sobre las esperanzas de los republicanos venezolanos y granadinos. No es en
vano, bolívar se expresaba críticamente contra la diferencia que, a lo largo de
10 años, habían ofrecido a los estados europeos y los estados Europeos y a los
Estados Unidos, juzgaba que gran parte de ella residía en la falta de una unidad
entre Venezuela y Nueva Granada, de ahí que el nuevo estado de Colombia pudiera
ofrecer mayor atracción e interés por parte de las naciones.
Desde su instalación, el 15 de febrero de 1819, Bolívar había recomendado al
congreso de angostura el establecimiento de unas bases políticas y
administrativas que condujeran una vez liberadas las provincias del dominio
colonial español, a la unión colombiana y la creación de un marco constitucional
que representara los intereses de los pueblos y defendiera los principios,
derechos y deberes que consolidaran los hechos victoriosos de las armas. Frente
a los estados interesados en auxiliar a los revolucionarios en su lucha contra
España, angostura y los representantes elegidos en las provincias libres de
Venezuela y de Casanare se constituyeron en una base fidedigna de los alcances
mismos de la lucha anticolonial, angostura se volvió asiento de observadores y
representantes estadounidenses o británicos.
Uno de aquellos observadores extranjeros, James Hamilton, queda muy impresionado
con la instalación del congreso y las pautas trazadas por bolívar, en este, se
había reconocido a un jefe político y militar de hondos sentimientos liberales,
admirador de la tradición constitucional y de gobierno de gran Bretaña,
experiencia que había recomendado a los legisladores, estos por su parte, habían
mostrado durante el desarrollo de las sesiones buen sentido, moderación y
liberalismo, especialmente aquel que caracterizaba la imperio Británico y no la
practicado por las revoluciones francesas. Con tales testimonios la Gran Bretaña
aparecía depronto como un modelo a seguir, como protectora de los derechos del
hombre, y como una aliada necesaria para todos aquellos pueblos que luchan por
su libertad. El balance del ingles iba mas allá: La unidad de Venezuela, y Nueva
Granada, como objetivo del congreso, teoría de grandes ventajas a los habitantes
del nuevo estado que contaría con una riqueza natural reunida en un solo
territorio, con dos mares, abundantes puertos, gran variedad de climas, riqueza
fluvial que favorecía el desarrollo del comercio interior, abundancia en madera
y minas, una población trabajadora y amistosa y, especialmente contaría con el
dominio de la comunicación entre el atlántico y el pacifico.
Hamilton era una prueba del calculo echo por Bolívar, sus informes a los
interesados en Gran Bretaña, especialmente en cuanto a su capacidad de contraer
deudas y en sus esfuerzos por afirmar un estado que respondiera a todos los
compromisos internacionales, era la demostración más exitosa del proyecto
político.
Después de Boyacá y de la proclamación de la ley fundamental de la republica de
Colombia, Bolívar consideró oportuno enviar nuevos representantes a Estados
Unidos y Europa, en vista de apoyo político y empresitas para continuar con la
empresa libertadora, Francisco Antonio Zea, figura de gran peso en el desarrollo
de las sesiones del congreso, fue comisionado al exterior mientras se continuaba
apoyando la actividad de los enviados Peñalver y Vergara a Londres, quienes
estaban negociando un empresita a nombre de la Republica. Bolívar había hecho
las mismas consideraciones de Hamilton sobre los positivos efectos de la
proclamación de un solo estado.
El año 1819, en el norte de Sudamérica, fue un paso definitivo en las luchas
anticoloniales de los revolucionarios hispanoamericanos, construyo un bastión
republicano que desplazaría fuerzas que encerrarían la resistencia realista en
Perú, y aunque terminarían colisionando con los intereses locales y con los
proyectos rivalizaba en la cooperación y solidaridad entre los revolucionarios
hispanoamericanos; construyó un bastión republicano que desplazaría fuerzas que
encerrarían la resistencia realista en el Perú, y que aunque terminarían
colisionando con los intereses locales y con los proyectos rivales del Imperio
del Brasil y las Provincias Unidas del Río de La Plata, apoyaron los éxitos
militares conseguidos por José de San Martín y Bernardo O'Higgins, quienes en
una acción intrépida a través de los Andes, y desplazándose desde Buenos Aires,
baluarte de la revolución en el sur, invadieron Chile y derrotaron a los
españoles en Maipú, en 1818. Desde Angostura, la revolución cobraba cada vez más
una dimensión continental, cuya defensa hacia el futuro descansaba en la
cooperación y solidaridad entre los revolucionarios. En una primera instancia,
la fundación de la República de Colombia aparecía a los ojos de Bolívar como la
garantía de la independencia de América del Sur. 1819 cerró una fase de las
luchas políticas revolucionarias en Colombia. Le esperaba un camino sembrado de
controversias y dificultades en el proceso de construcción de un estado
independiente.
El Puente de Boyacá
La repentina aparición del Ejército Libertador y sus rápidos e imprevistos
movimientos llenaron de confusión al Ejército Español que había destacado el
virrey Samano y que mandaba como comandante en jefe, el general Barreiro piensa
que no podrá contener en la llanura de Tunja al ejército patriota y trata de
retirarse para refugiarse en Bogotá y defender la capital, pero Bolívar no le
daba tiempo para efectuar sus propósitos y le corta el avance a las 2 de la
tarde del día 7 de agosto, interceptándolo en el puente de Boyacá.
El Batallón Cazadores, de la vanguardia patriota, desplegó una compañía en
guerrilla y con el resto de sus columnas atacó a los Cazadores Realistas, y los
obligó a retirarse precipitadamente hacia un paredón, de donde fueron también
desalojados; luego, los rebeldes pasaron el puente y ocuparon posiciones del
otro lado para impedir el paso del enemigo, mientras la infantería de Santander
efectuaba el descenso y la caballería marchaba con resolución por el camino.
Mientras Santander impedía que el general Barreiro con el grueso de sus fuerzas
pasara el puente, el coronel Anzoátegui recibía órdenes de atacar el ala derecha
y el centro del Ejército Realista.
La capacidad de Anzoátegui y su arrojo personal brillaron una vez más, y con sus
lanceros envolvió a la infantería enemiga, ocupándoles todas sus piezas de
artillería. La caballería realista se puso en fuga siendo alcanzada y sableada
sin misericordia. La jornada terminó con cargas a la bayoneta del Batallón
Guías, que completó la victoria.
Todo el ejército enemigo quedo en poder de Bolívar; el general en jefe de los
españoles, Barreiro, fue capturado por el soldado Raúl Martínez en pleno campo
de batalla, mientras 1600 soldados, con todo su equipo caía en manos de los
diversos cuerpos patriotas.
El general Soublette, jefe de Estado Mayor del Ejército Libertador, dio cuenta
de que 2000 soldados del ejército patriota aplastaron a más de 3000 realistas,
destacando en el parte oficial de la batalla, fechado el día 8 de agosto en
Venta Quemada": Nada es comparable a la intrepidez con que el señor general
Anzoátegui, a la cabeza de dos batallones y un escuadrón de caballería, atacó,
hirió y rindió al cuerpo principal del enemigo."
El resultado de la batalla fue la completa independencia de Nueva Granada y el
decreto posterior del Congreso de Angostura, de unificar Venezuela y Nueva
Granada en un solo Estado que tomaría el nombre de Colombia en homenaje al
descubridor Colón.
Luego Bolívar dispuso la convocatoria para una Asamblea Constituyente en Rosario
de Cúcuta, para sentar las bases institucionales de la Gran Colombia y lanzar al
mundo los principios de la unidad americana que años atrás había prometido a
Nariño y a Camilo Torres
(Publicado en "Juventud Rebelde", el 6 de agosto de 1971).
ALGUNOS DIRIGENTES MILITARES EN LA BATALLA DE BOYACÁ.
JOSE ANTONIO PAEZ: nació en 1970. En los llanos de Casanare y Apure
realizo sus mayores proezas, sobresaliendo por su extraordinario espíritu
guerrero. El año 17 derroto al Brigadier La Torre en Mucuritas y a Morillo en
las Queseras del Medio dos años después, cuando con 150 jinetes ataco al
ejercito español que sumaba mas de 4.000. En la Campaña de Nueva Granada tuvo el
encargo del Libertador de realizar una maniobra de penetración al Virreinato por
el camino del Cauca. El año 21 contribuyo con su esfuerzo al triunfo de las
armas republicanas en Carabobo.
Separada Venezuela de la Gran Colombia en 1830, fue su Primer Presidente
Constitucional. Falleció en Nueva York el año 1873.
FRANCISCO DE PAULA SANTANDER: Nació en el Rosario de Cauca en 1792. Fue
de los primeros en luchar por el movimiento independentista. Sometidas por las
provincia de la Nueva Granada el año 16 por Morillo, se retiro al Apure. Realizo
la campaña de los llanos en 1819 como sub.- Jefe de Estado Mayor. Ascendido por
meritos a General de Brigada, Bolívar lo nombro jefe de la División de Casanare,
en donde organiza la Vanguardia del ejercito que triunfo el año siguiente en
Boyacá. Murió en Bogota en 1840.
PABLO MORILLO: Nació en España en 1771. se distinguió en la guerra contra
Napoleón. En 1815 vino a América con una expedición de mas de 15.000 hombres a
someter las colonias insurrectas en Tierra Firme. Lucho durante cinco años en
tierras venezolanas por mantener en alto la bandera Española.
En 1820 firmo con El Libertador el Tratado de Regularización de la guerra y
regreso de nuevo a España, donde murió en 1837.
JUAN SAMANO: Nació en 1750 en España, le toco pelear por su patria contra él
ejerció Napoleónico. Vino a América el año 14, haciendo campaña en el Sur.
Ejerció el Virreinato de Santa fe desde Marzo de 1818 hasta el 9 de agosto del
año siguiente en que huyo de Bogota al enterarse de la derrota de Barreiro en
Bogota. Fue cruel y sanguinario, defraudo la confianza del Rey. Murió en Panamá
a los 70 años de edad.
GENERAL DON JOSE BARREIROS: Oficial de Artillería. Distinguiéndose especialmente
en el Gobierno de Cumana. Morillo la tenia alta estima. Pierde la iniciativa en
la Campaña contra las tropas libertadoras y derrotado en Boyacá es fusilado por
el mismo Santander el mismo año de 1819.
CARLOS SOUBLETTE: Nació en Caracas el año de 1789, le presto servicios a la
patria, desde la declaración de independencia en 1811. siempre sé desempeño con
pulcritud y acierto, lo que más le mereció la confianza del Libertador. Como
jefe del Estado Mayor del Ejercito Libertador, realizo la campaña de la Nueva
Granada el año 19. murió en 1870 en Caracas luego de haber sido -años mas tarde-
presidente de la Republica de Venezuela.
PEDRO BRICEÑO MENDEZ: Nació en Barinas a fines del siglo XVIII. Acompaño al
Libertador como secretario suyo los años 13,14 y 15. estuvo con Piar en El
Juncal y San Félix. Realizo la Campaña Libertadora del año 19; peleo mas tarde
en Carabobo el año 21. Próxima ya la muerte de Bolívar, este lo nombro su
albacea testamentario. Alcanzo la alta Jerarquía de General en jefe.
Falleció en 1835.
JACINTO LARA: Nació en Carora. Realizo las campañas del Alto Llano, Casanare,
Apure y Nueva Granada. Combatió en Junín y Ayacucho, siendo uno de los
Libertadores que realizaron campañas por la independencia, en territorio de los
países Bolivarianos.
Retirado del ejercito, fue Gobernador de Barquisimeto, Provincia que más tarde
recibió el nombre de Estado Lara, en homenaje a este ilustre prócer. Murió en
1859.
JOSE ANTONIO ANZOATEGUI: Nació en Barcelona en
1789. inició la lucha de independencia en 1810, al sumarse la Provincia de
Barcelona al movimiento del 19 de Abril en Caracas. Se hallo en numerosas
acciones: Araure, San Mateo, El Juncal, San Félix, Calabozo, Semen, Ortiz, etc.
Participo con extraordinario valor en las batallas del Pantano de Vargas y
Boyacá.
Murió en Pamplona el 15 de noviembre del año 1819.
DANIEL FLORENCIO O'LEARY. - nacido en irlanda
en 1801, llego a Venezuela el año 17 con el grado de alférez. Realizo las
campañas de apure y libertadora de la nueva granada. En 1821 se hallo en
carabobo.
Bolívar le dispenso una gran confianza a la que correspondió con lealtad. Mas
que por sus proezas militares, se le recuerda como autor de las memorias,
conjunto de recopilaciones y narraciones básicas para el estudio de nuestra
historia.
Luego de permanecer varios años en la gran bretaña, regreso a Colombia donde
murió en 1854.
DIEGO IBARRA. - nació en 1798. fue primer ayudante del libertador, con quien
estuvo en los cayos, angostura calabozo, semen Ortiz y rincón de los toros. En
la campaña de la nueva granada se desempeño como edecán del libertador,
distinguiéndose en todas las acciones que culminaron con el triunfo de Boyacá.
En carabobo, el año 21 fue ascendido a coronel.
Murió en el año 1852.
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