1.
Causas internas y externas de la Independencia
Antecedentes
Una vez que Napoleón se adueñó de España, se entabló entre este país y Francia una
lucha mediante la cual las penínsulas esperan recuperar su país. La s colonias temerosas
de que la metrópoli fuera derrotada por el emperador de Francia, comenzaron a pensar en
la creación de un gobierno provisional para hacer frente a la situación si España caía
definitivamente ante los franceses.
En 1809, en Quito, la aristocracia criolla protagonizó un movimiento contra la
intervención de Napoleón en España y organizó una junta de Gobierno. Un año más
tarde, en Venezuela, el capitán General fue remplazado por un gobierno provisional. En
Santa Fe, los criollos se inquietaron con lo sucesos de las provincias e iniciaron un
movimiento semejante.
Por la misma época, España -a punto de ser derrotada por Napoleón- buscó el apoyo de
sus colonias y trató de solucionar el antiguo problema de la representación. Para
lograrlo, envió comisionados regios uno los cuales, Antonio Villavicencio, debía visitar
a Santa Fe. La noticia que Villavicencio había sido autorizado la constitución de una
junta de gobierno en Cartagena llegó rápidamente a Santa Fe y como en esta ciudad el
virrey se oponía a la formación de una junta semejante, los criollos idearon promover un
desorden público el día 20 de julio. En esta forma, con varios días de anticipación y
reunidos en el Observatorio Astronómico que dirigía Francisco José de caldas, planearon
paso por paso un levantamiento mediante el cual pretendían presionar al Virrey para que
aceptara una junta en Santa Fe. Para ello contaban con el apoyo del comisionado regio que
estaba próximo a llegar a la capital.
1.1 Causas externas:
-Influencia de la Ilustración
La Ilustración fue una corriente ideológica que predominó en Europa durante el siglo
XVIII, llamada también el Siglo de las Luces. Para los seguidores de este movimiento, la
razón, o sea, la capacidad del hombre como ser pensante, podía resolver todos los
grandes problemas de la humanidad. Por tanto, afirmaron que los principios políticos,
sociales y económicos debían cambiarse con base en la razón y que de esta forma los
hombres podrían conseguir la felicidad.
En consecuencia, la Ilustración cambió todas las concepciones que existían acerca de la
sociedad, en los siglos anteriores. Los ilustrados rechazaban la intervención del estado
en la economía y defendían la libertad de los individuos para ejercer ciertos derechos
políticos y enriquecerse mediante cualquier actividad económica; condenaba la esclavitud
y, en general, no aceptaba la desigualdad entre los hombres. Concretamente la Ilustración
se oponía a los monopolios comerciales.
Los monarcas europeos adoptaron numerosos principios de esta ideología y se convirtieron
en déspotas ilustrados. Pretendieron hacer reformas al estado basados en las nuevas
ideas, pero al mismo tiempo fortalecieron el poder del rey.
En América, los criollos recibieron la influencia de la Ilustración, ya que ellos
constituían la clase que tenía acceso a los libros que divulgaban estas ideas. Algunos
pudieron conocerlas directamente en sus viajes a Europa.
La Ilustración, aunque fue acogida por los gobiernos monárquicos de la época era, en
sí misma, una concepción revolucionaria de la sociedad. Por esta razón fue la
ideología que inspiró los movimientos revolucionarios más importantes que se llevaron a
cabo a finales del siglo XVIII: la independencia de los Estados Unidos y la Revolución
Francesa que, a su vez, repercutieron en el proceso independentista de América del Sur.
-La independencia de los Estados Unidos
La independencia de los Estados Unidos fue proclamada el 4 de Julio de 1776 por los
colonos reunidos en congreso, después de una serie de protestas contra las restricciones
económicas que había impuesto la Corona inglesa. Tras varios años de lucha cruenta, las
colonias inglesas obtuvieron la independencia y se constituyeron en la República Federal
de los Estados Unidos (1783).
Este hecho, de gran trascendencia en la historia universal, repercutió en Nueva Granada
porque demostró a los criollos que la libertad económica y la independencia de los
pueblos no eran sólo ideas sino que podían hacerse realidad. Por esta razón, Estados
Unidos representó, a lo largo del
-La revolución Francesa (1789)
Este movimiento, que condujo a la caída de la monarquía francesa, proclamó una serie de
principios que influyeron en forma decisiva sobre las generaciones que en ese momento
buscaban el cambio. El lema revolucionario libertad, igualdad y fraternidad, sirvió de
fundamento para la ideología que animó los movimientos independentistas americanos.
La Declaración de los Derechos del Hombres, redactados por la Asamblea Constituyente de
la Revolución, en 1789, y que posteriormente fueron traducidos y divulgados por Antonio
Nariño en Nueva Granada, han llegado hasta nuestros días y son la base sobre la cual se
han formado las constituciones democráticas modernas.
En conclusión, la Ilustración aportó la ideología emancipadora y los movimientos
revolucionarios de Francia y Norteamérica demostraron que este ideal podía llevarse a la
práctica. Los intelectuales americanos, entusiasmados con los acontecimientos, no
tardaron en pensar en pensar en la acción.
-Situación de España a comienzos del siglo XIX
Después de varios años de luchas revolucionarias, al terminar el siglo XVIII, se impuso
en Francia el general Napoleón Bonaparte, jefe máximo del ejército francés, quien
inició la formación de un gran imperio y hasta llegó a coronarse emperador. Su
ambición era someter todo el continente europeo a Francia y concretamente bajo su
autoridad personal.
En 1808, Napoleón y Carlos IV, monarca español, firmaron un tratado por el cual se
autorizaba el paso de tropas francesas por la península Ibérica. Aunque, supuestamente,
estas tropas tenían el propósito de invadir a Portugal, el permiso concedido por Carlos
IV indispuso al pueblo español, que creía, y no se equivocaba, que la verdadera
intención de Napoleón era anexar a España a sus posesiones.
Fernando VII, hijo de Carlos IV, promovió entonces una serie de levantamientos e hizo que
su padre renunciara al trono. Sin embargo, Napoleón, aprovechando las rivalidades que
existían entre padre e hijo, logró, durante la entrevista de Bayona, que Fernando
devolviera la corona a su padre y éste, a su vez, se la cediera al emperador francés.
1.2 Causas internas
1.2.1 Formación de juntas defensoras de Fernando VII y el problema de la
representación americana
La destitución de Fernando VII provocó la formación de juntas regionales que defendían
los derechos del monarca español. Estas juntas tenían representación en un organismo
central, la Junta Central de Sevilla, que posteriormente se llamó Consejo de Regencia y
asumió las funciones de un gobierno provisional mientras Fernando VII fuese prisionero de
Napoleón. El objetivo principal de estas juntas era organizar la lucha del pueblo
español contra los invasores franceses.
Entre tanto, Napoleón había ofrecido garantías a los americanos pero la Junta Central,
para impedir que las colonias se pasasen a los franceses, decidió pedir a aquéllas que
nombrasen sus respectivos representantes al gobierno provisional. Sin embargo, solo
aceptó un representante de cada una de las colonias americanas mientras que la provincias
españolas contaban con dos.
Fue entonces cuando Camilo Torres redactó el Memorial de Agravios para protestar contra
la desigualdad en la representación. Dicho memorial demuestra que la clase criolla
perseguía exclusivamente la igualdad de derechos con los españoles.
1.2.2 el régimen colonial
El movimiento comunero fue una manifestación violenta del pueblo granadino contra los
múltiples y elevados impuestos que tenían que pagar a la Corona y, aunque se logró
tranquilizar a los insurgentes, el descontento no había desaparecido totalmente.
A esta hostilidad contra la Corona se sumaba la tensión de la población por las
restricciones que aún conservaba España y que obstaculizaban el desarrollo económico
americano. Finalmente, los criollos, excluidos durante la colonia de la participación en
los altos cargos políticos y resentidos por el problema de la representación, se
convirtieron en dirigentes de las demás clases sociales y la animaron a protestar contra
España aunque en un principio estas protestas no tenían intención independentista.
En esta forma, dentro del mismo régimen colonial, que había ahogado a América durante
más de tres siglos, se fueron gestando lentamente las causas que llevaron al rompimiento
definitivo entre España y sus colonias durante las primeras décadas del siglo XIX.
LOS PRECURSORES DE LA INDEPENDENCIA
De la clase alta americana surgieron individuos que por su posición social y sus riquezas
habían podido conocer las ideas de la ilustración y que se preocuparon por darlas a
conocer e inculcar en las gentes los deseos de la independencia.
*Francisco Miranda: natural de Venezuela, había luchado por la
independencia de Estados Unidos y al lado de los revolucionarios franceses. Por su propia
cuenta organizó en 1806, la primera expedición libertadora de América del sur, pero la
escasez de recursos económicos
Así como la poca conciencia que en ese momento tenía el pueblo americano, hicieron que
su intento fracasara. Sin embargo, a pesar de su fracaso, esta tentativa demostró a
España que en las colonias había personajes dispuestos a dirigir una campaña
independentista.
*Pedro Fermín de Vargas: se declaró partidario de la independencia en
varios de sus escritos en los cuales hizo, además, un minucioso análisis de la economía
granadina y y propuso soluciones para sacar la región de su atraso económico
*Antonio Nariño (1715-1823): también criollo de Santa Fe y rico
comerciante, se destacó por su empeño en convertir a Nueva Granada en un estado
independiente. Desde su tertulia, fundada en 1789, comenzó a divulgar sus ideas
políticas y sus críticas al sistema colonial. En 1794 tradujo e imprimió los Derechos
del hombre, por lo cual fue juzgado y condenado a varios años de presidio que debía
cumplir en España. Sus bienes fueron confiscados por el gobierno español. Sin embargo,
ya en España logró huir y después de recorrer a Europa regresó a Nueva Granada con el
propósito de continuar la lucha a favor de la independencia.
¿Qué papel desempeñó el pueblo el 20 de julio de 1810?
La intención con que se planeó el movimiento 20 de julio, así como los puntos que
contiene el Acta de Independencia, nos muestran que los acontecimientos de ese día no
condujeron a una independencia absoluta sino a la creación de una nueva forma de gobierno
en la cual -en un principio- compartían el poder de los criollos y los españoles y que
conservaba todavía lazos de dependencia con España.
El pueblo, constituido por algunos indígenas, mestizos y esclavos libertos, no quedó
satisfecho con ese entendimiento y protestó activamente contra el nuevo gobierno. Con la
dirección de José María Carbonell, exigió que el virrey y su esposa fueran llevadas a
la cárcel. El 13 de Agosto de ese año se llevó a cabo la prisión de los virreyes pero
al día siguiente los criollos los pusieron en libertad y restituyeron a mar y Borbón
como presidente de la Junta. Posteriormente, el virrey y su esposa fueron conducidos a
Cartagena porque se rumoraba que Carbonell y sus seguidores querían encarcelarlo de
nuevo.
Las diferencias de opinión y procedimientos que existían entre la junta y los grupos que
dirigía Carbonell, nos muestran que aunque en un primer momento el pueblo apoyó la
formación del gobierno provisional, posteriormente se constituyó en una fuerza que
pretendía presionar sobre los acontecimientos según sus propios deseos, aunque en ese
momento no tenía una conciencia política clara.
Consecuencias del movimiento del 20 de Julio
Las consecuencias del 20 de julio pueden concretarse en los siguientes aspectos:
· En el aspecto económico, se buscó la forma de romper el sistema comercial que España
había impuesto a las colonias y de impulsar la economía aprovechando mejor los recursos
económicos que existía en Nueva Granada.
· En el aspecto político, aunque no fue una independencia absoluta, el gobierno fue
asumido por representantes de los criollos que siempre habían estado marginados de los
altos cargos durante el régimen colonial.
· En el aspecto social, los criollos consolidaron su superioridad y se hicieron más
profundas las diferencias entre las clases sociales. Poco después del 20 de julio, los
indígenas fueron declarados ciudadanos y con esto aumentaron sus deberes con relación al
gobierno
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ACTA DE LA INDEPENDENCIA
POR JOSÉ ACEVEDO Y GOMÉZ
Cabildo extraordinario del 20 de Julio de 1810 |
En la ciudad de
Santa fe, a veinte de julio de mil ochocientos diez,
y hora de las seis de la tarde, se presentaron los señores muy ilustre cabildo,
en calidad de extraordinario, en virtud de haberse juntado el pueblo en la
plaza pública y proclamado por su diputado el señor regidor don José Acevedo
y Gómez, para que le propusiese los vocales en quienes el mismo pueblo
iba a depositar el supremo gobierno del Reino; y habiendo hecho presente
dicho señor regidor que era necesario contar con la autoridad actual jefe,
el excelentísimo Señor don Antonio Amar, se mandó una diputación compuesta del señor
contador de la Real casa de la Moneda, don Manuel de Pombo y don Luis Rubio, vecinos, a
dicho señor excelentísimo, haciéndole presente las solicitudes justas y arregladas de
este pueblo, y pidiéndole para su seguridad y ocurrencias del día de hoy, pusiese a
disposición de este cuerpo las armas, mandando por lo pronto una compañía para
resguardo de las casa capitulares, comandada por el capitán den antonio Baraya. Impuesto
su excelencia de las solicitudes del pueblo, se prestó con la mayor franqueza a ellas. En
seguida se manifestó al mismo pueblo la lista de los sujetos que había proclamado
anteriormente, para que unidos a los miembros legítimos de este cuerpo (con exclusión de
los intrusos don Bernardo Gutiérrez, don ramón Infiesta, don Vicente Rojo, don Joaquín
Alvarez, don Lorenzo Marroquin, don José Carpintero y don Joaquín de Urdaneta) (salva la
memoria del ilustre
Patricio doctor don Carlos de Burgo), se deposite en toda la junta el gobierno
supremo de este reino interinamente, mientras la misma junta forma la
constitución que afiance la felicidad pública, contando con las nobles
provincias, a las que en el instante se les pedirán sus diputados,
formando este cuerpo el reglamento para las elecciones en dichas
provincias; y tanto éste como la constitución de gobierno deberan
formarse sobre las bases de libertad, independencia respectiva de ellas,
ligadas únicamente por un sistema federativo, cuya representación deberá
residir en esta capital, para que vele por la seguridad de la Nueva Granada
que protesta no abdicar los derechos imprescriptibles de la soberanía
del pueblo a otra persona que, a la de su augusto y desgraciado monarca
don Fernando VII, siempre que venga a reinar entre nosotros, quedando por
ahora sujeto este nuevo gobierno a la Suprema junta de Regencia, ínterin
exista en la Península, y sobre la Constitución que le dé el pueblo,
y en los términos dichos, y después de haberle exhortado el señor regidor
su diputado a que guardase la inviolabilidad de las personas de los europeos
en el momento de esta fatal crisis, porque de la recíproca unión de los
americanos y los europeos, debe resultar la felicidad pública, protestando
que el nuevo gobierno castigará a los delincuentes conforme a las leyes,
concluyo recomendado muy particularmente al pueblo la persona del excelentísimo señor
don Antonio Amar; respondió el pueblo con las señales de la mayor complacencia,
aprobando cuanto expuso su diputado. Y en seguida se leyó la lista de las personas
elegidas y proclamadas, en quienes, con el ilustre cabildo, ha depositado el gobierno
supremo del reino, y fueron los señores.
Doctor don Juan Bautista Pey, arcediano de esta santa iglesia catedral, don
José Sanz de Santamaría, tesorero de esta real Casa de la moneda, don Manuel de Pombo,
contador de la misma, doctor don Camilo torres; don Luis Caicedo y Flórez; doctor don
Miguel de Pombo, don Francisco Morales; doctor don Pedro Groot; doctor don fruto
Gutiérrez; doctor don José Miguel Pey, alcalde ordinario de primer voto; don Juan
Gómez, de segundo, doctor don Luis Azuola; doctor don Manuel Álvarez; doctor don Ignacio
Herrera, don Joaquín Camacho, doctor don Emigdio Benítez, el capitán don Antonio
Baraya, teniente coronel José María Moledo; el reverendo padre Fray Diego Padilla, don
Sinforosomutis; doctor Francisco Serrano Gómez; don José Martín París, administrador
principal de tabacos; doctor don Antonio Morales; doctor don Nicolás Mauricio Omaña.
En este estado proclamó el pueblo con viva y aclamaciones a favor de todos los
nombrados, y notando la moderación de su diputado el expresado señor regidor don José
Acevedo, dijo que debía ser primero de los vocales, y en seguida nombró también de tal
vocal al señor magistral doctor don Andrés Rosillo, aclamando su libertad, como lo ha
hecho en toda la tarde, y protestando ir en este momento a sacarle de la prisión en que
se halla. El señor regidor hizo presente a la multitud los riesgos a que se exponía la
seguridad personal de los individuos del pueblo, si le precipitaba a una violencia,
ofreciéndole que la primera disposición que tomará la junta, será la libertad de dicho
señor magistral y su incorporación en ella. En este estado, habiendo concurrido los
vocales electos con todos los vecinos notables de la ciudad, prelados eclesiásticos,
seculares e irregulares, con asistencia del señor don Juan Jurado, oidor de esta Real
Audiencia, a nombre y representando la persona del excelentismo señor don Antonio Amar,
habiéndole pedido el congreso pudiese el parque de artilleríaa su disposición por las
desconfianzas que tiene el pueblo, excusándose por falta
de facultades, se mandó una diputación a su excelencia, compuesta de los señores doctor
don José Moledo y doctor don camilo torres, pidiéndole mandase poner dicho parque a las
ordenes de don José de Ayala. Impuesto su excelencia del mensaje, contestó que lejos de
dar providencia ninguna contraria a la seguridad del pueblo,
había prevenido que la tropa hiciese el menor movimiento, y que bajo esta confianza viese
el ilustre congreso que nuevas medidas quería tomar en esta parte, se le respondió que
los individuos del mismo congreso descansaban con la mayor confianza en la verdad de su
excelencia, pero que el pueblo no se inquietaba, sin embargo, de habérsele repetido
varias veces desde los balcones, por su diputado, que no tenía que temer en esta parte, y
que era preciso para lograr su tranquilidad, que se fuese y encargase y cuidar de la
artillería una persona de su satisfacción, que tal lo era el referido don José de
Ayala. En cuya virtud previno el excelentísimo señor virrey que fuese el mayor de la
plaza, don Rafael de Córdova, con el citado Ayala, a dar orden al comandante de la
artillería, y así se ejucutó. En este estado,
impuesto el congreso del vacío de facultades que expuso el señor oidor don Juan Jurado,
mandó otra diputación suplicando a su excelencia se sirviese concurrir personalmente, a
que se excusó por hallarse enfermo, habiéndolas delegado todas verbalmente a dicho
señor oidor, según expusieron los diputados, se repitió el mensaje para que las mande
por escrito con su secretario don josé de leiva, a fin de que se puedan dar las
disposiciones convenientes sobre la fuerza militar, y de que autoricen este acto. Entre
tanto se recibió juramento a los señores vocales presentes, que hicieron en esta forma,
a presencia del muy ilustre cabildo y en manos del señor regidor, primer diputado del
pueblo don José Acevedo y Gómez: puesta
Juramos por el Dios que existe en los cielos y cuya imagen está presente
y cuyas sagradas y adorables máximas contiene este libro, cumplir religiosamente la
constitución y voluntad del pueblo expresada en esta acta, acerca de la forma del
gobierno provisional que han instalado: derramar hasta la última gota de nuestra sangre
por defender nuestra sagrada religión católica, apostólica, romana, nuestro amado
monarca Fernando VII y la libertad de la patria; conservar la libertad e independencia de
este Reino en los términos acordados; trabajar con infatigable celo para formar la
Constitución bajo los puntos acordados, y en una palabra, cuanto conduzca a la felicidad
de la patria.
En este estado me previno dicho señor regidor diputado, a mí el secretario,
certificase el motivo que ha tenido para extender esta acta donde se halla.
En su cumplimiento digo: que habiendo venido dicho señor diputado a la oración, llamado
a cabildo extraordinario, el pueblo lo aclamó luego que lo vio en las galerías del
cabildo, y después de haberle exhortado dicho señor a la tranquilidad, el pueblo le
gritó que se encargase de extender el acta, por donde constase que resumía sus derechos,
confiando en su ilustración y patriotismo, lo hiciese del modo más conforme a la
tranquilidad y felicidad pública, cuya comisión aceptó dicho señor. Lo que así
certificó bajo de juramento, y que esto mismo proclamó todo el pueblo.
Eugenio Martín
Melendro.
En este estado, habiendo recibido por escrito la comisión que pedía el
señor Jurado a su excelencia, y esto estando presentes la mayor parte de los
señores vocales elegidos por el pueblo con asistencia de su particular
diputado y vocal señor regidor don José Acevedo, se procedió a oír el dictamen el
síndico personero doctor don Ignacio de Herrera, quien impuesto de lo que hasta aquí
tiene sancionado el pueblo y consta del acta anterior,
dirigida por especial comisión y encargo del mismo pueblo, conferido a su
diputado el señor Regidor don José Acevedo, dijo: que el congreso presente,
compuesto del muy ilustre cabildo, cuerpos, autoridades y vecinos, y también
de los vocales del nuevo gobierno, nada tenía que deliberar, pues el pueblo
soberano tenía manifestada su voluntad por el acto más solemne y augusto con que los
pueblos libres usan de sus derechos para depositarlos en aquellas personas que merezcan su
confianza; que en esta virtud los vocales procediesen a prestar el juramento, y en seguida
la junta dicte las más activas providencias de seguridad pública. En seguida se oyó el
voto de todos los individuos del congreso, que convinieron únicamente y sobre que
hicieron largas y eruditas arengas, demostrando en ellas los incontestables derechos de
los pueblos, y particularmente los de este Nuevo Reino, que no es posible puntualizar en
medio el inmenso pueblo que nos rodea.
El público se ha opuesto en los términos más claros, terminantes y decisivos,
que a ninguna persona salga del congreso, antes de que quede instalada la junta, prestando
sus vocales el juramento en manos del señor arcediano gobernador del arzobispado, en las
de los señores curas de la catedral, bajo la fórmula que queda establecida y con la
asistencia del señor diputado don José Acevedo; que en seguida presten el juramento de
reconocimiento de estilo a este nuevo gobierno los cuerpos civiles, militares y políticos
que existen en la capital, con los prelados seculares y regulares, gobernadores del
arzobispado, curas de la catedral y parroquias de la capital, con los rectores de los
colegios.
Impuesto de todo lo ocurrido hasta aquí el señor don Juan Jurado, comisionado por su
excelencia para presidir este acto, expuso no creía poder autorizarle en virtud de la
orden escrita que se agrega, sin dar partes antes a su excelencia de lo acordado por el
pueblo y el congreso, como considera dicho señor que lo previene su excelencia. Con este
motivo se levantaron sucesivamente de sus asientos varios de los vocales nombrados por el
pueblo, y con sólidos y elocuentes discursos demostraron ser un delito de lesa majestad y
alta traición, el sujetar o pretender sujetar la soberana voluntad del pueblo, tan
expresamente declarada en este día, a la aprobación o improbación de un jefe, cuya
autoridad ha cesado desde el momento en que este pueblo ha reasumido en este día sus
derechos y los ha depositado
en personas conocidas y determinadas. Pero reiterando dicho señor su solicitud con el
mayor encarecimiento, aunque fuera resignando su toga, para que le señor virrey quedase
persuadido del deseo que tenía dicho señor de cumplir su encargo en los términos que
cree habérsele conferido. A esta proposición tomó la voz el pueblo, ofreciendo a dicho
señor garantías y seguridades por su persona y por su empleo; pero que de ningún modo
permitía saliese persona alguna de la sala, sin que quedase instalada la Junta; pues a la
que lo intentase se trataría como a reo de alta traición, según lo había protestado el
señor diputado con su oposición, y que le diese a dicho señor certificación de este
acto para los usos que le convengan. Y en este estado dijo dicho señor que su voluntad de
ningún modo se entendiera ser contraria a los derechos del pueblo, que reconoce y se ha
hecho
siempre honor, por su educación y principios, de reconocer: que se conforma y jurará el
nuevo gobierno, con la protesta de que reconozca al Supremo Consejo de Regencia. Y
procediendo al acto de juramento, recordaron los vocales doctor don Camilo Torres y el
señor regidor don José Acevedo que con su voto habían propuesto se nombrase presidente
de esta Junta Suprema del Reino al excelentísimo señor teniente general don Antonio Amar
y Borbón; y habiéndose vuelto a discutir el negocio, se hicieron ver al pueblo con la
mayor energía por el doctor Fruto Joaquín Gutiérrez, las virtudes y nobles cualidades
que adornan a este distinguido y condecorado militar, y más particularmente manifestadas
en este día y noche, en que por su consumada prudencia se ha terminado una revolución
que amenazaba las mayores catástrofes, atendida la inmensa multitud del pueblo que ha
concurrido
a ella, que pasa de nueve mil personas que se hallan armadas, y comenzaron por pedir la
prisión y cabeza de varios ciudadanos, cuyos ánimos se hallaban en la mayor división y
recíprocas desconfianzas, desde que supo el pueblo el asesinato que se cometió a sangre
fría en la Villa del Socorro por su corregidor don José Valdés, usando de la fuerza
militar y particularmente desde ayer tarde, en que se aseguró públicamente que en éstos
días iban a poner en ejecución varios facciosos la fatal lista de diecinueve ciudadanos
condenados al cuchillo, porque en sus respectivos empleos han sostenido los derechos de la
patria; en cuya consideración, tanto los vocales cuerpos y vecinos que se hallan
presentes, como el pueblo que os rodea, proclamaron a dicho señor excelentísimo don
Antonio Amar por presidente de este nuevo gobierno. Con lo cual y nombrando de
vicepresidente de la Junta Suprema del Reino al señor alcalde ordinario de primer voto,
doctor don José Miguel Pey y Andrade, se procedió al acto del juramento de los señores
vocales en los términos acordados. Y en seguida prestaron el de obediencia y
reconocimiento de este nuevo gobierno el señor oidor que ha presidido la asamblea, el
señor don Rafael de Córdova, mayor de la plaza, el señor teniente coronel don José de
Leiva, secretario de su excelencia,
el señor arcediano, como gobernador del arzobispado y como presidente del cabildo
eclesiástico, el reverendo padre provincial de San Agustín, el prelado del Colegio de
San Nicolás, los curas de la catedral y parroquiales, rectores de la universidad y
colegios; el señor don José María Moledo, como jefe militar, el muy ilustre cabildo
secular, que son las autoridades que se hallan presentes, omitiéndose llamar por ahora a
las que faltan, por ser las tres y media de la mañana. En este estado se acordó mandar
una diputación al excelentísimo señor don Antonio Amar, para que participe a su
excelencia el empleo que le ha conferido el pueblo de Presidente de esta Junta, para que
se sirva pasar el día de hoy a las nueve a tomar posesión de él, para cuya hora el
presente secretario citará los demás cuerpos y autoridades que deben jurar la obediencia
y reconocimiento de este nuevo gobierno.
[Firmantes]
Juan Jurado, doctor Josef Miguel Pey, Juan Gómez, Juan Bautista Pey, Josef María
Domínguez de Castillo, José Ortega, Fernando de Benjumea, Joseph Azebedo y Gómez,
Francisco Fernández Heredia Suescún, doctor Ignacio de Herrera, Nepomuceno Rodríguez de
lago, Joaquín Camacho, Josef de Leyva, Rafael Córdova, José María Moledo, Antonio
Baraya, Manuel Bernardo Álvarez, Pedro Groot, Manuel de Pombo, José Sanz de Santamaría,
fray Juan Antonio González, guardián de San Francisco; Nicolás Mauricio de Omaña,
Pablo Plata, Emigdio Benítez, Frutos Joaquín Gutiérrez de Caviedes, Camilo Torres,
doctor Santiago Torres y Peña, Francisco Javier Serrano Gómez de la Parra, Celi de
Albear, fray Mariano Garnica, fray José Cavaría, Nicolás Cuervo, Antonio Ignacio
Gallardo, rector del Rosario; doctor José Ignacio Pescador, Antonio Morales, José
Ignacio Álvarez, Sinforoso Mutis, Manuel Pardo.
Eugenio Martín Melendro. |
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BIBLIOGRAFIA
El florero de Llorente / Arturo Abella Rodríguez. -- Edición 2 ed. -- Medellín:
Bedout, 1964. -- 233 p.
Historia de la Revolución de la República de Colombia / José Manuel
Restrepo. -- Medellín: Bedout, 1969. 6 v.
Proceso histórico del 20 de julio de 1810: Documentos / Banco de la República. --
Bogotá, 1960.
Génesis de la revolución del 20 de julio de 1810 / Sergio Elías Ortiz. -- Bogotá :
Biblioteca Eduardo Santos, 1960
Gran enciclopedia de Colombia: temática / Director Académico Jorge
Orlando Melo; fotografía Ernesto Monsalve Pino. -- Santafé de Bogotá: Círculo de
Lectores, 1991. -- 11 v.
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