Hace
mucho tiempo el Valle donde hoy se sitúa Medellín, existía un gran lago en el que solo
sobresalían dos pequeñas islas. Una de ellas era el Cerro Nutibara.
Siglos después, vivieron cerca de él, enormes mastodontes que se paseaban por el valle.
Este territorio también fue habitado por indígenas que convirtieron el Cerro en un
centro religioso y para honrar memoria a uno de los más valientes líderes antioqueños,
el Cacique Nutibara. El cerro lleva su nombre. Este heroico indígena fue un gran defensor
de los suelos conquistados por los españoles.
El Cerro es una formación montañosa aislada de los aluviones del Río Medellín ubicado
en el centro geográfico del Valle de Aburrá, en medio de la zona urbana y es uno de los
pocos ecosistemas que se conservan en el plano director de la ciudad. Con sus treinta y
una (31) hectáreas de extensión y ochenta (80) metros de altura, se encuentra en la
margen occidental del Río Medellín entre los ramales central y oriental antioqueños de
la Cordillera Central de los Andes.
Está delimitado por el Norte con la calle 32 D y la Avenida 33; por el Occidente con la
carrera 65; por el Sur con la calle 30ª y por el Oriente con el puente que une la Avenida
del Ferrocarril con la Avenida Guayabal.
Antes del Pueblito, un matadero público...
Según los registros históricos más remotos que se tienen sobre el cerro en donde se
construyó el Pueblito Paisa, en tiempos de la colonia, éste fue propiedad de una señora
que se llamó Marcela de La Parra, y por este nombre "el morro de Marcela de La
Parra", se le identificó hasta que una familia de apellido "Cadavid",
pasó a ser su nueva propietaria, adquiriendo por nombre, "El Morro de Los
Cadavides". Así se le conoció incluso hasta dos años después de que el municipio
lo comprara en 1927, a la sociedad del Matadero Público y Feria de Medellín -por el
costo de $50.000-, por iniciativa del concejal Joaquín Cano.
Para el año de 1929 la Sociedad de Mejoras Públicas, SMP, le insinuó al Concejo -y este
aceptó-, hacer el cambio en el nombre para hacerlo menos privado y más público, pero
que a la vez, se identificara con la región. Aunque la primera iniciativa para el cambio
fue el de abrir un concurso, finalmente el nombre fue escogido por los miembros de la
Junta de la SMP, entre los que se encontraban: Cerro de los Alcácerez (el nombre que
obtuvo más votos después del escogido), Cerro Aburraes, Cerro de Ayacucho y Cerro de
Bárbula.
Con la escogencia del nombre de "Nutibara" se quiso hacer un homenaje al más
rico y poderoso de los Caciques, cuyos dominios se extendían por casi todo el occidente,
desde la Sierra de Abibe hasta el río Cauca, reconocimiento que por ese entonces le
hacía la Academia Antioqueña de Historia en sus trabajos de investigación.
Lenta transformación del cerro Nutibara
Después de que se le hiciera el cambio de nombre, en el año de 1930, el Municipio
autorizó a la Sociedad de Mejoras Públicas para que trabajara en la elaboración de
diseños y planos para la construcción de un parque recreativo en el cerro, propuestas
que debían ser presentadas y aprobadas por el Concejo.
Para el año de 1939 se aprobó el plano "Nutibara Futuro", que incluía el
trazado y construcción de carreteras internas y externas para facilitar el acceso,
glorietas, kioscos, siembra de multiplicidad de árboles, parqueadero, lago, cascadas,
puentes rústicos, senderos peatonales, miradores y un restaurante en su cima. Fue así
como para el mes de agosto de ese año, ya se habían sembrado los primeros 510 árboles,
frente a los 60 mil que soñaba con sembrar don Ricardo Olano. En este año también se
emprendió la construcción de la primera carretera que se convirtió en la principal,
cuya entrada se hizo por la calle 30A, vía que fue iluminada por la Empresa de Energía
Eléctrica en el año de 1955.
Dentro de esta serie de trabajos que realizó la SMP en compañía con el Municipio de
Medellín, se cuenta la construcción del primer tanque de agua, entre los años de 1940 y
1943, con el fin de surtir de agua al cerro.
Para el año de 1951 el Municipio decidió entregarle el cerro en comodato a la SMP, que
en adelante se encargaría de su administración y de las obras destinadas a la
construcción de un parque o paseo público. Aunque en el mes de octubre de ese mismo año
se inauguró el primer restaurante, obra que fue adelantada con la colaboración del
municipio, dieciséis años después, en el año de 1967, el Alcalde de ese momento
solicitó a la Personería cancelar el contrato con la SMP, por su incumplimiento, es
decir, para la fecha, la Sociedad no había iniciado las obras de construcción del parque
público. Desde entonces, el cerro ha sido manejado por el Municipio de Medellín.
Desde 1930, la Sociedad de Mejoras Públicas trató de diseñar un parque público para
hacer del Cerro Nutibara un atractivo turístico y distintivo de la ciudad. Solo hasta
1975, con motivo del tricentenario de Medellín, el Instituto de Crédito Territorial, el
Sena y el Banco Central Hipotecario decidieron unirse para financiar la construcción de
un pueblito antioqueño con todas las características tradicionales.
Como toda gran obra, el Pueblito Paisa tuvo también un acontecimiento que marcó su
inspiración y que años después se materializaría. Este hecho tuvo lugar en el año de
1969, cuando la Fábrica de Licores de Antioquia, realizó una exposición de flores a la
que llamó "Pueblito en flor". Su escenografía se basó en la construcción de
una réplica de pueblo antioqueño, con calles y plaza principal, en el que se expusieron
las flores de la temporada. En un comienzo, las autoridades pensaron en comprar aquella
escenografía que había sido realizada por el club de jardinería, sin embargo, la
inconsistencia de los materiales, pues habían sido sólo fachadas falsamente unidas, no
permitieron concretar ningún negocio.
Sin embargo, la idea se había gestado y en adelante los esfuerzos estuvieron encaminados
a su realización. Al cabo de dos años el municipio sacó a licitación la elaboración
de los planos para la construcción de una réplica de pueblo en la cima del cerro
Nutibara, concurso que fue declarado desierto en dos oportunidades.
Entre tanto, en el año de 1974, se procedió con la construcción del
restaurante-Mirador, que estuvo a cargo de la firma I. y L.H. Forero, sitio en donde
actualmente funciona el restaurante en el primer piso y la galería en el segundo. Una vez
terminadas las obras, el Mirador le fue entregado a un particular en calidad de
arrendamiento con la condición de que éste adelantara, entre otras, las obras del
típico pueblo antioqueño.
Al año siguiente, con motivo de la celebración del tricentenario de Medellín, el
entonces Gerente General del Instituto de Crédito Territorial, Pedro Javier Soto Sierra,
le transmitió la iniciativa al arquitecto Julián Sierra Mejía, quien en adelante se
apropiaría del proyecto y lo concretaría con unos planos y diseños que fueron
trabajados de la mano con Planeación y la Junta de Educación, Cultura y Recreación del
Municipio. Entre las primeras cosas que se acordaron fue la de dividir el proyecto en
zonas: una urbana y otra rural.
El señor Soto Sierra, quien a la vez hacía parte de las Juntas Directivas del Sena y
Banco Central Hipotecario, impulsó la financiación de la parte urbana del proyecto
recogiendo $1.500.000, que fueron aportados por estas tres instituciones, mientras que el
particular -que tenía en arriendo el Mirador-, se encargaría de la zona rural, que
abarcaba la construcción de la continuación de la "calle Real", la tienda
caminera con su correspondiente trastienda y cocina típica, un trapiche, un establo y una
herrería, las que serían destinadas a la venta de comida típica, complementada con un
cafetal, cañaduzal y platanal. Sin embargo, el particular nunca cumplió con las
condiciones del contrato -las referentes a las obras que debía realizar-, frustrando esta
parte del proyecto, y después de enfrentar un largo y conflictivo proceso jurídico, la
Administración recuperó el control sobre el cerro en el mes de abril de 1978.
Se hace realidad
Después de aprobados los planos, elaborados por el arquitecto Julián Sierra Mejía en
abril de 1976, se procedió con las obras que estuvieron bajo su cargo, del Departamento
Técnico de Turantioquia y del Municipio de Medellín.
Iniciados los trabajos, empresas privadas entraron a refinanciar el proyecto, debido entre
otras cosas, a que el presupuesto planteado se había quedado corto. Es así como
Coltejer, Compañía Colombiana de Tabaco, Compañía Nacional de Chocolates, Noel y
Suramericana, le inyectaron recursos, a los que se les sumó la pintura que aportó
Pintuco.
EDIFICACIONES QUE COMPONEN EL PUEBLITO
El Pueblito Paisa es la representación del marco de la plaza de un típico pueblo
antioqueño de comienzos de siglo XX. Para su composición se pensó en la construcción
de la iglesia, cuya blanca espadaña sobresale del terracota de los tejados de barro de
las casas de arquitectura entre colonial y vernácula de una y dos plantas, entre las que
se encuentra la Casa Cural, la Alcaldía, la Escuela, la Barbería, la Fonda, la Tienda,
la Casa Típica y las restantes viviendas que complementan la plaza empedrada.
ÁREA TOTAL: 435 m2 que se dividen de la siguiente manera:
ÁREA CAPILLA: 105 m2
ÁREA ESCUELA: 80 m2
ÁREA ALCALDÍA: 32 m2
ÁREA CASA CURAL: 47 m2
ÁREA ESTANCO: 12 m2
ÁREA BARBERÍA: 12 m2
ÁREA BOTICA: 12 m2
ÁREA VIVIENDA SEGUNDO PISO: 75 m2
ÁREA CASA ARTESANÍAS (5): 60 m2
Aunque la estructura portante de la iglesia y las casas no deja de ser la réplica de un
pueblo antioqueño de 1900, su creador, el arquitecto Sierra quiso imprimirle un toque de
realismo, adquiriendo materiales de construcción y objetos que databan de esa época.
En abril de 1976 muchos de los habitantes del antiguo municipio de El Peñol, demolían
sus viviendas para dar paso a la Represa. Así que el arquitecto Sierra se desplazaba
hasta el pueblo para adquirir aquellos materiales de demolición y saldos como puertas,
ventanas y chambranas. Igual destino corrieron los materiales y buena parte de los enceres
de la antigua casa de Ejercicios Espirituales del San Vicente, ubicada entre la Avenida
Oriental y la carrera Chile y las calles Barbacoas y Argentina, demolida también entre
1976 y 1977.
Es así como la puerta de acceso a la iglesia del Pueblito Paisa, era la puerta de entrada
de la Casa de San Vicente, lo mismo que el altar en madera, objetos que databan de los
años veinte aproximadamente. La pila bautismal, de cerca de cien años, es originaria de
Sonsón; y el Misal en latín, data de 1840; los pupitres de La Escuela y la cama que hay
en la Casa Cural, datan de finales del siglo XIX y comienzos del XX, igual que las sillas
de la barbería los cuadros y los implementos de la cocina.
Y como todo pueblo que se respete tiene fuente y monumento a algún ilustre personaje, el
Pueblito Paisa no fue la excepción y para el mes de diciembre de 1977 se le encomendó al
maestro Gustavo López, la elaboración de un busto en bronce del máximo exponente de la
literatura antioqueña: Tomás Carrasquilla, obra que fue entregada en los primeros meses
del año siguiente, tiempo en que Empresas Públicas de Medellín, dotó al cerro de un
transformador de 7.6 kilovatios.
Finalmente y después de una inversión total de $2.100.000, el 3 de marzo de 1978, el
Pueblito Paisa fue inaugurado y entregado a la ciudadanía por el alcalde de entonces, el
doctor Guillermo Hincapié Orozco y la Directora de Fomento y Turismo, la señora Mariluz
Nichols Vallejo.
Con el paso de los años sin embargo, tanto las administraciones municipales como algunas
empresas privadas, han estado interviniendo el Cerro con el fin de hacerlo más cómodo a
los visitantes y lograr así una mayor apropiación de parte de los antioqueños por uno
de los más importantes pulmones del Valle de Aburrá.
Para el año de 1985, el periódico El Mundo y la cadena radial Caracol, se unieron para
regalarle al Cerro la señalización de los espacios más importantes con vallas en acero
inoxidable. Así mismo, en este mismo año, se le encomendó a la artista María Villa, la
realización del Viacrucis para el Templo, que consistió en catorce pinturas al óleo
sobre lienzo, de 40 x 50 cm cada uno, obra que fue entregada a comienzos de 1986 y que se
exhibe al lado de las pinturas del Corazón de Jesús y Santa Teresa, también de la
maestra, fallecida en Medellín en 1991. También fue en 1986 cuando se construyeron dos
nuevos senderos peatonales, uno para ascender al cerro desde la entrada de la calle 30A y
otro que va desde la escultura del Cacique Nutibara, hasta el teatro Carlos Vieco, caminos
que fueron iluminados al año siguiente por las Empresas Públicas de Medellín.
Desde el Gobierno Nacional (1982-1986) se tomó la decisión de convertir al Cerro
Nutibara en un gran centro cultural y dotarlo de un parque de esculturas, el que imprimió
una nueva dinámica a este sitio para que traspasara su condición única de
"reserva" en búsqueda de una verdadera identidad con vigor y fuerza propia.
En un tiempo record de 15 días, en diciembre de 1983, los artistas invitados dieron vida
a uno de los proyectos culturales más ambiciosos de América Latina. Fue una idea del
entonces Presidente de la República, el antioqueño, nacido en Amagá, Belisario Betancur
Cuartas. El Museo de Arte Moderno de Medellín, lo promovió, la Administración
Municipal, lo acogió y lo realizó con la colaboración de algunas empresas privadas de
la Ciudad el "Eterna Primavera".
El parque recoge una de las expresiones escultóricas colectivas más importantes de la
década de los 80 del siglo pasado. Las 10 esculturas son de corte modernista y abstracto,
son la expresión inconfundible de lo que hoy se llama arte participativo. Son obras
abiertas, a través de las cuales el público puede contemplar la ciudad moviéndose a sus
pies e integran al hombre con el paisaje.
ESCULTURAS DEL PUEBLITO PAISA
Sergio de Camargo (Brasil)
Título de la obra: Sin título.
Técnica: Mármol
Dimensiones: o,70x0,70x0,70 mts y o,50x1,26x0,50 mts. John Castles (Colombia)
Titulo de la obra: Construcción 1983
Técnica: Hierro soldado
Dimensiones: 3,80 mts. de altura
Carlos Cruz Díez (Venezuela)
Titulo de la obra: Estructura Cromovegetal 1983
Técnica: Cemento y plantas
Dimensiones: 3,0x20,0x10,0 mts. Manuel Felgueréz (México)
Título de la obra: Construcción 1983
Técnica: Hierro y Concreto
Dimensiones: 4,0 mts. X 6,70 x 12 mts.
Otto Herbert Hajet (Alemania)
Título de la obra: Signo aletenado al espacio 1983
Técnica: Concreto pintado
Dimensiones: 6 metros Julio la Parc (Argentina
Titulo de la obra: Sin título
Técnica: Lamina de madera ensamblada en aluminio y reformada en fibra de vidrio.
Dimensiones: 6,50 mts y 2,70 mts de altura
Edgar Negret (Colombia)
Título de la obra: Torre 1983
Técnica: Aluminio ensamblado y pintado
Dimensiones: 4 metros de altura. Carlos Rojas (Colombia)
Título de la obra: Sin título 1983
Técnica: Concreto y lámina de hierro pintada
Dimensiones: 6 x 10 x 10 metros
Ronny Vayda (Colombia)
Título de la obra: Sin título 1983
Técnica: Hierro y vidrio
Dimensiones: 2,40 x 3,60 x 1,50 metros Alberto Uribe (Colombia)
Título de la obra: Sin título 1983
Técnica: Concreto reforzado y coloreado
Dimensiones: 4,50 x 7,0 x 7,0 metros
La primera obra escultórica monumental que se hizo especialmente para decorar el Cerro
Nutibara, fue la Madremonte, del maestro José Horacio Betancur, en el año de 1953. Desde
su entrega, la Madremonte estuvo expuesta los primeros meses en la Casa de La Cultura, y
luego en el cerro Nutibara, hasta el 27 de marzo de 1986, cuando fue trasladada al Jardín
Botánico, en cambio por la escultura del Cacique Nutibara, del mismo maestro.
Esta escultura, realizada en el año de 1955, es de concreto patinado, pesa cuatro
toneladas y mide 3 m de alto, por 2.90 m de ancho. La figura la conforma el Cacique
Nutibara, acompañado por una guerrera y un puma a los pies, como símbolo de su valentía
y poder.
Antes de que se ubicara definitivamente en el costado occidental de la cima del Cerro, el
Cacique Nutibara estuvo exhibido en la Plazuela que lleva su nombre, luego en el jardín
del arte de Laureles, de doña María Antonieta Pellicer de Vallejo, quien fue mecenas del
maestro. En el año de 1963 fue trasladado por vez primera al Cerro Nutibara, en donde
estuvo hasta 1970, cuando fue llevado al jardín Botánico, en donde permaneció hasta el
27 de marzo de 1986, cuando regresó definitivamente al Cerro que hace honor a su nombre.

Escultura del Cacique Nutibara y su compañera la Cacica
Nutabe y un puma bajo su pie, como símbolo de poder y arrojo. La obra fue construida en
1995 en concreto patinado previo modelado en barro y vaciado en concreto, es del maestro
José Horario Betancur. Mide 3 metros de altura x 2,90 metros de ancho y pesa 4 toneladas
aproximadamente.

Busto del escritor Tomás Carrasquilla. Siendo el mayor
exponente de la literatura costumbrista y de las tradiciones antioqueñas. Obra en bronce
realiza por el maestro Gustavo López en 1978.
EN EL 2006: CELEBRACIÓN DE LOS 28 AÑOS DEL PUEBLITO PAISA:
DE REGRESO AL PUEBLITO PAISA
Por
Juan Guillermo Duque
PERIÓDICO EL COLOMBIANO
Medellín
El arraigo de la cultura paisa se enarbola con orgullo, como cuando se iza la bandera
nacional, en la parte más alta de uno de sus cerros tutelares, el Nutibara.
Así como los nutabes, en su época, convirtieron el cerro Nutibara en un centro religioso
para honrar a uno de sus más valientes líderes, el Cacique Nutibara, en la década de
los 70 los antioqueños levantaron un altar para venerar y recordar la cultura paisa, con
una pequeña réplica de un pueblo de principios del siglo XX.
Allí se levantó una iglesia, centro de expansión de los poblados antioqueños, rodeada
de casas con una arquitectura entre colonial y vernácula, y pintorescos tejados de barro,
la casa cural, la alcaldía, la escuela, la barbería, la fonda y la tienda que
complementan las características plazas empedradas antioqueñas.
Como todo pueblo que se respete tiene fuente y monumento a algún ilustre personaje. El
Pueblito Paisa no es la excepción, allí está el busto en bronce del máximo exponente
de la literatura antioqueña: Tomás Carrasquilla.
Este espejo de los antepasados paisas se ha convertido en el sitio turístico por
excelencia de Medellín. Todos los días es visitado por nacionales y extranjeros que se
maravillan con el pasado de una cultura que le ha dado la vuelta al mundo.
"Muy interesante y bonitas la réplica. Lástima que no pudimos entrar a la iglesia
porque la estaban lavando", expresó Nelly de Carrasco, quien vino de Bogotá.
Infortunadamente para Nelly estaban lavando la iglesia debido a que la administración del
cerro Nutibara quiere tener al "pelo" el Pueblito Paisa para la celebración,
este fin de semana, del aniversario número 28. Pero se fue con una grata impresión de la
gente que la atendió.
"Son muy amables y atentos tal como nos han dicho que son los antioqueños. Hicimos
algunas compras de artesanías para mandar a Estados Unidos", manifestó Nelly.
Alberto Bautista, turista caleño, después de apreciar con su esposa y dos hijas todas
las instalaciones del Pueblito Paisa dijo "que bueno que hubiera guías como en otros
sitios turísticos".
Inspiración
Como toda gran obra, el Pueblito Paisa tuvo también un acontecimiento que marcó
su inspiración y que años después se materializaría. Este hecho tuvo lugar en el año
de 1969, cuando la Fábrica de Licores de Antioquia realizó una exposición de flores a
la que llamó "Pueblito en flor".
Su escenografía se basó en la construcción de una réplica de pueblo antioqueño, con
calles y plaza principal, en el que se expusieron las flores de la temporada. Se pensó en
comprar aquella escenografía pero no se concretó por la inconsistencia de los
materiales, pues habían sido sólo fachadas falsamente unidas.
En 1975, con motivo de la celebración del tricentenario de Medellín, el entonces gerente
del Instituto de Crédito Territorial, Pedro Javier Soto Sierra, le transmitió la
iniciativa al arquitecto Julián Sierra Mejía, quien en adelante se apropiaría del
proyecto.
Aprobados los planos del arquitecto Julián Sierra, en abril de 1976 se procedió con las
obras. Sierra quiso imprimirle un toque de realismo y adquirió materiales de
construcción y objetos que databan de esa época. Puertas, ventanas y chambranas de las
viviendas demolidas en El Peñol para dar paso a la represa, al igual que los enseres de
la antigua casa de Ejercicios Espirituales del San Vicente y de las calles Barbacoas y
Argentina, demolidas entre 1976 y 1977.
Finalmente y después de una inversión total de 2.100.000 pesos, el 3 de marzo de 1978,
el Pueblito Paisa fue inaugurado y entregado a la ciudadanía por el alcalde de entonces,
Guillermo Hincapié Orozco y la directora de Fomento y Turismo, Mariluz Nichols Vallejo.
REMODELACIÓN DEL PUEBLITO PAISA: 2006
LA NUEVA CARA DEL CERRO NUTIBARA TENDRÁ EL VERDE DEL ECOTURISMO
Como el renacimiento de un escenario público para la ciudad es concebido el plan que
durante el 2006 y el 2007 ejecutará la administración municipal en el cerro Nutibara.
Con la unión de distintas secretarías, entre ellas la de Medio Ambiente, Obras
Públicas, el Inder y entidades como el Área Metropolitana y Metroparques, bajo la
administración de la Secretaría de Cultura Ciudadana se enfocarán los esfuerzos para
darle al cerro una vocación turística, ambiental y cultural.
El mejoramiento de equipamiento y espacio público tendrá una inversión cercana a los
1.700 millones de pesos. A ellos se suma la recuperación de las esculturas, que se
encuentran deterioradas, por 100 millones de pesos y la readecuación de las fachadas y la
iglesia por 435 millones de pesos.
En esta propuesta también se contempla la adecuación de los espacios de atención al
público, la galería del café y la recuperación del vivero.
En opinión del secretario de Cultura Ciudadana, Jorge Melguizo Posada, la readecuación
de este lugar lo convertirá en un gran escenario urbano de encuentro, "no sólo para
los turistas sino para todos los ciudadanos".
Uno de los planes tiene que ver con la programación recreativa y cultural que se
desarrolla en el lugar. "Con el propósito de generar costumbre se están programando
actividades culturales desde el 25 de febrero, todos los domingos en la tarde".
Por otra parte, Melguizo Posada resaltó la labor realizada por el Inder en este lugar,
"gracias a eso es posible la ejecución de las obras en el cerro, porque se logró
sanear jurídicamente 52 negocios y establecimientos que allí se asentaban".
Las obras en el cerro se iniciarán a partir de junio y las licitaciones se abrirán el
próximo mes. La inversión para este año asciende a 3.700 millones de pesos. "Para
esta administración el cerro es una prioridad y por eso el plan continuará en el
2007", advirtió Melguizo.
Lo ambiental
De acuerdo con el plan de manejo de los cerros tutelares, de las 94 especies de árboles
identificadas en la ciudad, un 43 por ciento fueron halladas en los cerros tutelares.
"De éstas, apenas 12 son nativas del Valle del Aburrá, una proporción del 24 por
ciento de las especies nativas están presentes en todo el sistema de cerros. Estas
últimas, tienen la posibilidad de formar un bosque funcional, si encuentran posibilidades
de regeneración como sucede con el urapán en el cerro Nutibara", dijo la secretaria
de Medio Ambiente, Martha Rubi Falla y explicó que en el Nutibara hay 36 especies de
aves. La funcionaria admitió que "la extensa área de pastos de este sitio es
manejada como un jardín y por ello es necesario una intervención paisajística".
A la adecuación del paisaje, los andenes y la señalización de la vía, que conduce al
Pueblito Paisa y el plan forestal, se suma el ingreso de los guardaparques, que iniciarán
labores el próximo mes. "Todas estas son acciones que conducen al cumplimiento del
plan ecoturísticos del cerro", explicó la funcionaria. GLG
FUENTES:
EN INTERNET:
Fondo de
Promoción Turística Colombia. Bogotá.
Mundo Paisa:
Primer portal de Antioquia / Oscar Daniel Capella González.
De regreso al pueblito paisa / Juan Guillermo Duque. -- En: El Colombiano. Medellín. 17 de marzo de 2006. p. 3a.
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