PUEBLITO PAISA (CERRO NUTIBARA)

EN MEDELLÍN, COLOMBIA


Hace mucho tiempo el Valle donde hoy se sitúa Medellín, existía un gran lago en el que solo sobresalían dos pequeñas islas. Una de ellas era el Cerro Nutibara.

Siglos después, vivieron cerca de él, enormes mastodontes que se paseaban por el valle. Este territorio también fue habitado por indígenas que convirtieron el Cerro en un centro religioso y para honrar memoria a uno de los más valientes líderes antioqueños, el Cacique Nutibara. El cerro lleva su nombre. Este heroico indígena fue un gran defensor de los suelos conquistados por los españoles.

El Cerro es una formación montañosa aislada de los aluviones del Río Medellín ubicado en el centro geográfico del Valle de Aburrá, en medio de la zona urbana y es uno de los pocos ecosistemas que se conservan en el plano director de la ciudad. Con sus treinta y una (31) hectáreas de extensión y ochenta (80) metros de altura, se encuentra en la margen occidental del Río Medellín entre los ramales central y oriental antioqueños de la Cordillera Central de los Andes.

Está delimitado por el Norte con la calle 32 D y la Avenida 33; por el Occidente con la carrera 65; por el Sur con la calle 30ª y por el Oriente con el puente que une la Avenida del Ferrocarril con la Avenida Guayabal.
Antes del Pueblito, un matadero público...

Según los registros históricos más remotos que se tienen sobre el cerro en donde se construyó el Pueblito Paisa, en tiempos de la colonia, éste fue propiedad de una señora que se llamó Marcela de La Parra, y por este nombre "el morro de Marcela de La Parra", se le identificó hasta que una familia de apellido "Cadavid", pasó a ser su nueva propietaria, adquiriendo por nombre, "El Morro de Los Cadavides". Así se le conoció incluso hasta dos años después de que el municipio lo comprara en 1927, a la sociedad del Matadero Público y Feria de Medellín -por el costo de $50.000-, por iniciativa del concejal Joaquín Cano.

Para el año de 1929 la Sociedad de Mejoras Públicas, SMP, le insinuó al Concejo -y este aceptó-, hacer el cambio en el nombre para hacerlo menos privado y más público, pero que a la vez, se identificara con la región. Aunque la primera iniciativa para el cambio fue el de abrir un concurso, finalmente el nombre fue escogido por los miembros de la Junta de la SMP, entre los que se encontraban: Cerro de los Alcácerez (el nombre que obtuvo más votos después del escogido), Cerro Aburraes, Cerro de Ayacucho y Cerro de Bárbula.

Con la escogencia del nombre de "Nutibara" se quiso hacer un homenaje al más rico y poderoso de los Caciques, cuyos dominios se extendían por casi todo el occidente, desde la Sierra de Abibe hasta el río Cauca, reconocimiento que por ese entonces le hacía la Academia Antioqueña de Historia en sus trabajos de investigación.
Lenta transformación del cerro Nutibara
Después de que se le hiciera el cambio de nombre, en el año de 1930, el Municipio autorizó a la Sociedad de Mejoras Públicas para que trabajara en la elaboración de diseños y planos para la construcción de un parque recreativo en el cerro, propuestas que debían ser presentadas y aprobadas por el Concejo.

Para el año de 1939 se aprobó el plano "Nutibara Futuro", que incluía el trazado y construcción de carreteras internas y externas para facilitar el acceso, glorietas, kioscos, siembra de multiplicidad de árboles, parqueadero, lago, cascadas, puentes rústicos, senderos peatonales, miradores y un restaurante en su cima. Fue así como para el mes de agosto de ese año, ya se habían sembrado los primeros 510 árboles, frente a los 60 mil que soñaba con sembrar don Ricardo Olano. En este año también se emprendió la construcción de la primera carretera que se convirtió en la principal, cuya entrada se hizo por la calle 30A, vía que fue iluminada por la Empresa de Energía Eléctrica en el año de 1955.

Dentro de esta serie de trabajos que realizó la SMP en compañía con el Municipio de Medellín, se cuenta la construcción del primer tanque de agua, entre los años de 1940 y 1943, con el fin de surtir de agua al cerro.
Para el año de 1951 el Municipio decidió entregarle el cerro en comodato a la SMP, que en adelante se encargaría de su administración y de las obras destinadas a la construcción de un parque o paseo público. Aunque en el mes de octubre de ese mismo año se inauguró el primer restaurante, obra que fue adelantada con la colaboración del municipio, dieciséis años después, en el año de 1967, el Alcalde de ese momento solicitó a la Personería cancelar el contrato con la SMP, por su incumplimiento, es decir, para la fecha, la Sociedad no había iniciado las obras de construcción del parque público. Desde entonces, el cerro ha sido manejado por el Municipio de Medellín.

Desde 1930, la Sociedad de Mejoras Públicas trató de diseñar un parque público para hacer del Cerro Nutibara un atractivo turístico y distintivo de la ciudad. Solo hasta 1975, con motivo del tricentenario de Medellín, el Instituto de Crédito Territorial, el Sena y el Banco Central Hipotecario decidieron unirse para financiar la construcción de un pueblito antioqueño con todas las características tradicionales.

Como toda gran obra, el Pueblito Paisa tuvo también un acontecimiento que marcó su inspiración y que años después se materializaría. Este hecho tuvo lugar en el año de 1969, cuando la Fábrica de Licores de Antioquia, realizó una exposición de flores a la que llamó "Pueblito en flor". Su escenografía se basó en la construcción de una réplica de pueblo antioqueño, con calles y plaza principal, en el que se expusieron las flores de la temporada. En un comienzo, las autoridades pensaron en comprar aquella escenografía que había sido realizada por el club de jardinería, sin embargo, la inconsistencia de los materiales, pues habían sido sólo fachadas falsamente unidas, no permitieron concretar ningún negocio.

Sin embargo, la idea se había gestado y en adelante los esfuerzos estuvieron encaminados a su realización. Al cabo de dos años el municipio sacó a licitación la elaboración de los planos para la construcción de una réplica de pueblo en la cima del cerro Nutibara, concurso que fue declarado desierto en dos oportunidades.

Entre tanto, en el año de 1974, se procedió con la construcción del restaurante-Mirador, que estuvo a cargo de la firma I. y L.H. Forero, sitio en donde actualmente funciona el restaurante en el primer piso y la galería en el segundo. Una vez terminadas las obras, el Mirador le fue entregado a un particular en calidad de arrendamiento con la condición de que éste adelantara, entre otras, las obras del típico pueblo antioqueño.

Al año siguiente, con motivo de la celebración del tricentenario de Medellín, el entonces Gerente General del Instituto de Crédito Territorial, Pedro Javier Soto Sierra, le transmitió la iniciativa al arquitecto Julián Sierra Mejía, quien en adelante se apropiaría del proyecto y lo concretaría con unos planos y diseños que fueron trabajados de la mano con Planeación y la Junta de Educación, Cultura y Recreación del Municipio. Entre las primeras cosas que se acordaron fue la de dividir el proyecto en zonas: una urbana y otra rural.

El señor Soto Sierra, quien a la vez hacía parte de las Juntas Directivas del Sena y Banco Central Hipotecario, impulsó la financiación de la parte urbana del proyecto recogiendo $1.500.000, que fueron aportados por estas tres instituciones, mientras que el particular -que tenía en arriendo el Mirador-, se encargaría de la zona rural, que abarcaba la construcción de la continuación de la "calle Real", la tienda caminera con su correspondiente trastienda y cocina típica, un trapiche, un establo y una herrería, las que serían destinadas a la venta de comida típica, complementada con un cafetal, cañaduzal y platanal. Sin embargo, el particular nunca cumplió con las condiciones del contrato -las referentes a las obras que debía realizar-, frustrando esta parte del proyecto, y después de enfrentar un largo y conflictivo proceso jurídico, la Administración recuperó el control sobre el cerro en el mes de abril de 1978.

Se hace realidad

Después de aprobados los planos, elaborados por el arquitecto Julián Sierra Mejía en abril de 1976, se procedió con las obras que estuvieron bajo su cargo, del Departamento Técnico de Turantioquia y del Municipio de Medellín.

Iniciados los trabajos, empresas privadas entraron a refinanciar el proyecto, debido entre otras cosas, a que el presupuesto planteado se había quedado corto. Es así como Coltejer, Compañía Colombiana de Tabaco, Compañía Nacional de Chocolates, Noel y Suramericana, le inyectaron recursos, a los que se les sumó la pintura que aportó Pintuco.


EDIFICACIONES QUE COMPONEN EL PUEBLITO

El Pueblito Paisa es la representación del marco de la plaza de un típico pueblo antioqueño de comienzos de siglo XX. Para su composición se pensó en la construcción de la iglesia, cuya blanca espadaña sobresale del terracota de los tejados de barro de las casas de arquitectura entre colonial y vernácula de una y dos plantas, entre las que se encuentra la Casa Cural, la Alcaldía, la Escuela, la Barbería, la Fonda, la Tienda, la Casa Típica y las restantes viviendas que complementan la plaza empedrada.

ÁREA TOTAL: 435 m2 que se dividen de la siguiente manera:

ÁREA CAPILLA: 105 m2
ÁREA ESCUELA: 80 m2
ÁREA ALCALDÍA: 32 m2
ÁREA CASA CURAL: 47 m2
ÁREA ESTANCO: 12 m2
ÁREA BARBERÍA: 12 m2
ÁREA BOTICA: 12 m2
ÁREA VIVIENDA SEGUNDO PISO: 75 m2
ÁREA CASA ARTESANÍAS (5): 60 m2

Aunque la estructura portante de la iglesia y las casas no deja de ser la réplica de un pueblo antioqueño de 1900, su creador, el arquitecto Sierra quiso imprimirle un toque de realismo, adquiriendo materiales de construcción y objetos que databan de esa época.

En abril de 1976 muchos de los habitantes del antiguo municipio de El Peñol, demolían sus viviendas para dar paso a la Represa. Así que el arquitecto Sierra se desplazaba hasta el pueblo para adquirir aquellos materiales de demolición y saldos como puertas, ventanas y chambranas. Igual destino corrieron los materiales y buena parte de los enceres de la antigua casa de Ejercicios Espirituales del San Vicente, ubicada entre la Avenida Oriental y la carrera Chile y las calles Barbacoas y Argentina, demolida también entre 1976 y 1977.

Es así como la puerta de acceso a la iglesia del Pueblito Paisa, era la puerta de entrada de la Casa de San Vicente, lo mismo que el altar en madera, objetos que databan de los años veinte aproximadamente. La pila bautismal, de cerca de cien años, es originaria de Sonsón; y el Misal en latín, data de 1840; los pupitres de La Escuela y la cama que hay en la Casa Cural, datan de finales del siglo XIX y comienzos del XX, igual que las sillas de la barbería los cuadros y los implementos de la cocina.

Y como todo pueblo que se respete tiene fuente y monumento a algún ilustre personaje, el Pueblito Paisa no fue la excepción y para el mes de diciembre de 1977 se le encomendó al maestro Gustavo López, la elaboración de un busto en bronce del máximo exponente de la literatura antioqueña: Tomás Carrasquilla, obra que fue entregada en los primeros meses del año siguiente, tiempo en que Empresas Públicas de Medellín, dotó al cerro de un transformador de 7.6 kilovatios.

Finalmente y después de una inversión total de $2.100.000, el 3 de marzo de 1978, el Pueblito Paisa fue inaugurado y entregado a la ciudadanía por el alcalde de entonces, el doctor Guillermo Hincapié Orozco y la Directora de Fomento y Turismo, la señora Mariluz Nichols Vallejo.

Con el paso de los años sin embargo, tanto las administraciones municipales como algunas empresas privadas, han estado interviniendo el Cerro con el fin de hacerlo más cómodo a los visitantes y lograr así una mayor apropiación de parte de los antioqueños por uno de los más importantes pulmones del Valle de Aburrá.
Para el año de 1985, el periódico El Mundo y la cadena radial Caracol, se unieron para regalarle al Cerro la señalización de los espacios más importantes con vallas en acero inoxidable. Así mismo, en este mismo año, se le encomendó a la artista María Villa, la realización del Viacrucis para el Templo, que consistió en catorce pinturas al óleo sobre lienzo, de 40 x 50 cm cada uno, obra que fue entregada a comienzos de 1986 y que se exhibe al lado de las pinturas del Corazón de Jesús y Santa Teresa, también de la maestra, fallecida en Medellín en 1991. También fue en 1986 cuando se construyeron dos nuevos senderos peatonales, uno para ascender al cerro desde la entrada de la calle 30A y otro que va desde la escultura del Cacique Nutibara, hasta el teatro Carlos Vieco, caminos que fueron iluminados al año siguiente por las Empresas Públicas de Medellín.

Desde el Gobierno Nacional (1982-1986) se tomó la decisión de convertir al Cerro Nutibara en un gran centro cultural y dotarlo de un parque de esculturas, el que imprimió una nueva dinámica a este sitio para que traspasara su condición única de "reserva" en búsqueda de una verdadera identidad con vigor y fuerza propia.

En un tiempo record de 15 días, en diciembre de 1983, los artistas invitados dieron vida a uno de los proyectos culturales más ambiciosos de América Latina. Fue una idea del entonces Presidente de la República, el antioqueño, nacido en Amagá, Belisario Betancur Cuartas. El Museo de Arte Moderno de Medellín, lo promovió, la Administración Municipal, lo acogió y lo realizó con la colaboración de algunas empresas privadas de la Ciudad el "Eterna Primavera".
El parque recoge una de las expresiones escultóricas colectivas más importantes de la década de los 80 del siglo pasado. Las 10 esculturas son de corte modernista y abstracto, son la expresión inconfundible de lo que hoy se llama arte participativo. Son obras abiertas, a través de las cuales el público puede contemplar la ciudad moviéndose a sus pies e integran al hombre con el paisaje.

ESCULTURAS DEL PUEBLITO PAISA

Sergio de Camargo (Brasil)
Título de la obra: Sin título.
Técnica: Mármol
Dimensiones: o,70x0,70x0,70 mts y o,50x1,26x0,50 mts. John Castles (Colombia)

Titulo de la obra: Construcción 1983
Técnica: Hierro soldado
Dimensiones: 3,80 mts. de altura
Carlos Cruz Díez (Venezuela)

Titulo de la obra: Estructura Cromovegetal 1983
Técnica: Cemento y plantas
Dimensiones: 3,0x20,0x10,0 mts. Manuel Felgueréz (México)

Título de la obra: Construcción 1983
Técnica: Hierro y Concreto
Dimensiones: 4,0 mts. X 6,70 x 12 mts.
Otto Herbert Hajet (Alemania)

Título de la obra: Signo aletenado al espacio 1983
Técnica: Concreto pintado
Dimensiones: 6 metros Julio la Parc (Argentina

Titulo de la obra: Sin título
Técnica: Lamina de madera ensamblada en aluminio y reformada en fibra de vidrio.
Dimensiones: 6,50 mts y 2,70 mts de altura
Edgar Negret (Colombia)

Título de la obra: Torre 1983
Técnica: Aluminio ensamblado y pintado
Dimensiones: 4 metros de altura. Carlos Rojas (Colombia)

Título de la obra: Sin título 1983
Técnica: Concreto y lámina de hierro pintada
Dimensiones: 6 x 10 x 10 metros
Ronny Vayda (Colombia)

Título de la obra: Sin título 1983
Técnica: Hierro y vidrio
Dimensiones: 2,40 x 3,60 x 1,50 metros Alberto Uribe (Colombia)

Título de la obra: Sin título 1983
Técnica: Concreto reforzado y coloreado
Dimensiones: 4,50 x 7,0 x 7,0 metros

La primera obra escultórica monumental que se hizo especialmente para decorar el Cerro Nutibara, fue la Madremonte, del maestro José Horacio Betancur, en el año de 1953. Desde su entrega, la Madremonte estuvo expuesta los primeros meses en la Casa de La Cultura, y luego en el cerro Nutibara, hasta el 27 de marzo de 1986, cuando fue trasladada al Jardín Botánico, en cambio por la escultura del Cacique Nutibara, del mismo maestro.
Esta escultura, realizada en el año de 1955, es de concreto patinado, pesa cuatro toneladas y mide 3 m de alto, por 2.90 m de ancho. La figura la conforma el Cacique Nutibara, acompañado por una guerrera y un puma a los pies, como símbolo de su valentía y poder.
Antes de que se ubicara definitivamente en el costado occidental de la cima del Cerro, el Cacique Nutibara estuvo exhibido en la Plazuela que lleva su nombre, luego en el jardín del arte de Laureles, de doña María Antonieta Pellicer de Vallejo, quien fue mecenas del maestro. En el año de 1963 fue trasladado por vez primera al Cerro Nutibara, en donde estuvo hasta 1970, cuando fue llevado al jardín Botánico, en donde permaneció hasta el 27 de marzo de 1986, cuando regresó definitivamente al Cerro que hace honor a su nombre.
 

Fotografia Propiedad de mundopaisa.com/

Escultura del Cacique Nutibara y su compañera la Cacica Nutabe y un puma bajo su pie, como símbolo de poder y arrojo. La obra fue construida en 1995 en concreto patinado previo modelado en barro y vaciado en concreto, es del maestro José Horario Betancur. Mide 3 metros de altura x 2,90 metros de ancho y pesa 4 toneladas aproximadamente.

Fotografía Propiedad mundopaisa.com/

Busto del escritor Tomás Carrasquilla. Siendo el mayor exponente de la literatura costumbrista y de las tradiciones antioqueñas. Obra en bronce realiza por el maestro Gustavo López en 1978.

 

  • EN EL 2006: CELEBRACIÓN DE LOS 28 AÑOS DEL PUEBLITO PAISA:

    DE REGRESO AL PUEBLITO PAISA

    Por
    Juan Guillermo Duque
    PERIÓDICO EL COLOMBIANO
    Medellín


    El arraigo de la cultura paisa se enarbola con orgullo, como cuando se iza la bandera nacional, en la parte más alta de uno de sus cerros tutelares, el Nutibara.

    Así como los nutabes, en su época, convirtieron el cerro Nutibara en un centro religioso para honrar a uno de sus más valientes líderes, el Cacique Nutibara, en la década de los 70 los antioqueños levantaron un altar para venerar y recordar la cultura paisa, con una pequeña réplica de un pueblo de principios del siglo XX.

    Allí se levantó una iglesia, centro de expansión de los poblados antioqueños, rodeada de casas con una arquitectura entre colonial y vernácula, y pintorescos tejados de barro, la casa cural, la alcaldía, la escuela, la barbería, la fonda y la tienda que complementan las características plazas empedradas antioqueñas.

    Como todo pueblo que se respete tiene fuente y monumento a algún ilustre personaje. El Pueblito Paisa no es la excepción, allí está el busto en bronce del máximo exponente de la literatura antioqueña: Tomás Carrasquilla.

    Este espejo de los antepasados paisas se ha convertido en el sitio turístico por excelencia de Medellín. Todos los días es visitado por nacionales y extranjeros que se maravillan con el pasado de una cultura que le ha dado la vuelta al mundo.

    "Muy interesante y bonitas la réplica. Lástima que no pudimos entrar a la iglesia porque la estaban lavando", expresó Nelly de Carrasco, quien vino de Bogotá.

    Infortunadamente para Nelly estaban lavando la iglesia debido a que la administración del cerro Nutibara quiere tener al "pelo" el Pueblito Paisa para la celebración, este fin de semana, del aniversario número 28. Pero se fue con una grata impresión de la gente que la atendió.

    "Son muy amables y atentos tal como nos han dicho que son los antioqueños. Hicimos algunas compras de artesanías para mandar a Estados Unidos", manifestó Nelly.

    Alberto Bautista, turista caleño, después de apreciar con su esposa y dos hijas todas las instalaciones del Pueblito Paisa dijo "que bueno que hubiera guías como en otros sitios turísticos".

    Inspiración
    Como toda gran obra, el Pueblito Paisa tuvo también un acontecimiento que marcó su inspiración y que años después se materializaría. Este hecho tuvo lugar en el año de 1969, cuando la Fábrica de Licores de Antioquia realizó una exposición de flores a la que llamó "Pueblito en flor".

    Su escenografía se basó en la construcción de una réplica de pueblo antioqueño, con calles y plaza principal, en el que se expusieron las flores de la temporada. Se pensó en comprar aquella escenografía pero no se concretó por la inconsistencia de los materiales, pues habían sido sólo fachadas falsamente unidas.

    En 1975, con motivo de la celebración del tricentenario de Medellín, el entonces gerente del Instituto de Crédito Territorial, Pedro Javier Soto Sierra, le transmitió la iniciativa al arquitecto Julián Sierra Mejía, quien en adelante se apropiaría del proyecto.

    Aprobados los planos del arquitecto Julián Sierra, en abril de 1976 se procedió con las obras. Sierra quiso imprimirle un toque de realismo y adquirió materiales de construcción y objetos que databan de esa época. Puertas, ventanas y chambranas de las viviendas demolidas en El Peñol para dar paso a la represa, al igual que los enseres de la antigua casa de Ejercicios Espirituales del San Vicente y de las calles Barbacoas y Argentina, demolidas entre 1976 y 1977.

    Finalmente y después de una inversión total de 2.100.000 pesos, el 3 de marzo de 1978, el Pueblito Paisa fue inaugurado y entregado a la ciudadanía por el alcalde de entonces, Guillermo Hincapié Orozco y la directora de Fomento y Turismo, Mariluz Nichols Vallejo.

 

REMODELACIÓN DEL PUEBLITO PAISA: 2006

  • LA NUEVA CARA DEL CERRO NUTIBARA TENDRÁ EL VERDE DEL ECOTURISMO


    Como el renacimiento de un escenario público para la ciudad es concebido el plan que durante el 2006 y el 2007 ejecutará la administración municipal en el cerro Nutibara.

    Con la unión de distintas secretarías, entre ellas la de Medio Ambiente, Obras Públicas, el Inder y entidades como el Área Metropolitana y Metroparques, bajo la administración de la Secretaría de Cultura Ciudadana se enfocarán los esfuerzos para darle al cerro una vocación turística, ambiental y cultural.

    El mejoramiento de equipamiento y espacio público tendrá una inversión cercana a los 1.700 millones de pesos. A ellos se suma la recuperación de las esculturas, que se encuentran deterioradas, por 100 millones de pesos y la readecuación de las fachadas y la iglesia por 435 millones de pesos.

    En esta propuesta también se contempla la adecuación de los espacios de atención al público, la galería del café y la recuperación del vivero.

    En opinión del secretario de Cultura Ciudadana, Jorge Melguizo Posada, la readecuación de este lugar lo convertirá en un gran escenario urbano de encuentro, "no sólo para los turistas sino para todos los ciudadanos".

    Uno de los planes tiene que ver con la programación recreativa y cultural que se desarrolla en el lugar. "Con el propósito de generar costumbre se están programando actividades culturales desde el 25 de febrero, todos los domingos en la tarde".

    Por otra parte, Melguizo Posada resaltó la labor realizada por el Inder en este lugar, "gracias a eso es posible la ejecución de las obras en el cerro, porque se logró sanear jurídicamente 52 negocios y establecimientos que allí se asentaban".

    Las obras en el cerro se iniciarán a partir de junio y las licitaciones se abrirán el próximo mes. La inversión para este año asciende a 3.700 millones de pesos. "Para esta administración el cerro es una prioridad y por eso el plan continuará en el 2007", advirtió Melguizo.

    Lo ambiental
    De acuerdo con el plan de manejo de los cerros tutelares, de las 94 especies de árboles identificadas en la ciudad, un 43 por ciento fueron halladas en los cerros tutelares. "De éstas, apenas 12 son nativas del Valle del Aburrá, una proporción del 24 por ciento de las especies nativas están presentes en todo el sistema de cerros. Estas últimas, tienen la posibilidad de formar un bosque funcional, si encuentran posibilidades de regeneración como sucede con el urapán en el cerro Nutibara", dijo la secretaria de Medio Ambiente, Martha Rubi Falla y explicó que en el Nutibara hay 36 especies de aves. La funcionaria admitió que "la extensa área de pastos de este sitio es manejada como un jardín y por ello es necesario una intervención paisajística".

    A la adecuación del paisaje, los andenes y la señalización de la vía, que conduce al Pueblito Paisa y el plan forestal, se suma el ingreso de los guardaparques, que iniciarán labores el próximo mes. "Todas estas son acciones que conducen al cumplimiento del plan ecoturísticos del cerro", explicó la funcionaria. GLG

FUENTES:

EN INTERNET:

Fondo de Promoción Turística Colombia. Bogotá.

Mundo Paisa: Primer portal de Antioquia / Oscar Daniel Capella González.

De regreso al pueblito paisa / Juan Guillermo Duque. -- En: El Colombiano. Medellín. 17 de marzo de 2006. p. 3a.