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Limón

 

En: Flora sonsonesa (1928)

A D Benigno A. Gutiérrez, propagandista incansable de la cultura.

I. Fam, Rutáceas; tribu, Cítreas; género, Citrus. El Limón o Limonero, común entre nosotros, pertenece a dos especies a saber: 1a. Citrus medica var. acida de Brindis & Hooker, Citrus acida de Rosburgh, árbol muy común, de fruto pequeño, muy irregular y sumamente ácido: 2o. Citrus medica, var. Limonum, de Brandis & Hooker, Citrus Limonum de Risso, árbol algo escaso, de fruto más grande, no esférico, un poco ácido. Es más común el primero.

II. La palabra limón es de origen árabe-persa, leimón, nombre con que se denomina en Asia este hermoso vegetal, natural de esta parte del mundo, especialmente de la India. Citrus es voz de origen africano.

III. El Limón se cultiva en Sonsón en las tierras templadas y cálidas. Sin embargo, en la ciudad, a una altitud de 2545 metros, crece y fructifica. En una casa, cerca a la plaza principal, conocí un hermoso ejemplar de dicha planta, que aún vive, según se me asegura. Es el Limonero una de tantas plantas que trajeron a Colombia los conquistadores españoles.

 

 

José Joaquín Ortiz cantó en admirables versos la acción civilizadora de los colonos venidos de la vieja España, quienes se adueñaron de nuestra América. Por mi parte, rindo homenaje de gratitud al desinteresado hispano que nos trajo el Limón, para que fuera “casi una botica” en nuestro suelo, como asegura Posada Arango. Vale este árbol más, para mí, que las hazañas de Belalcázar y Robledo quienes turbaron el silencio de estas soledades vírgenes con el estruendo de sus armas y las obscurecieron con sus odios. Con el Padrenuestro y la Salve, nos trajeron los viejos vascos las naranjas, los limones, las cerezas, las manzanas, los duraznos… ¡Yo los bendigo!

IV. No hay parte alguna de este vegetal que no preste útiles servicios a quien lo cultiva. Veámoslo.

Las raíces son febrífugas, especialmente la corteza de ellas.

El tallo da una madera blanca, medio amarilla, empleada para muchos artefactos caseros y muy apreciada para objetos de torno.

 

Las hojas preparadas en infusión, son antiespasmódicas y sirven para restablecer al estado normal la sensibilidad de los músculos v de los nervios muy irritados.

Las flores, que llamamos azahares, son también antiespasmódicas y sirven para corregir el mal sabor de las pociones y otros medicamentos que el paciente se resiste a deglutir.

Pero es en los frutos donde Dios derramó sus bendiciones. La corteza contiene un aceite que es estimulante y usado en perfumería: dejándola secar es a propósito para encender fuego pues arde con mucha facilidad: en las casas antioqueñas se la emplea para la fabricación de dulces y confituras.

Las semillas son tónicas, febrífugas, antihelmínticas y bactericidas.

El zumo o jugo de limón sirve para cuánto quiera una persona necesitada. Las limonadas curan las fiebres, calman la sed, favorecen la diuresis y el sudor. Hoy se aconseja el ácido cítrico, extraído del jugo, contra mil enfermedades que sólo un médico podría enumerar. Se emplea en el tratamiento de úlceras y llagas gangrenosas. Las mujeres acostumbran el zumo del limón en el tocador para despercudir el cutis, blanquear los dientes y dar aspecto rosado a las uñas.

Mil empleos tiene el jugo de limón —y no exagero— fuera de los indicados. Pero el benévolo lector me excusará de enumerarlos a causa de mi ignorancia en la ciencia médica. Y no quiero darla de “yerbatero” o curandero empírico.

No debería faltar en ninguna casa un Limonero.

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