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La Pluma, la espada y la Cruz en Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca es la última de las grandes figuras que cierran el  primer periodo de esplendor  de la lengua Castellana, conocido por muchos como el siglo de oro, aunque en realidad a este periodo lo componen tres siglos. El primer suceso para inaugurar este tiempo de magnificencia de la lengua castellana se le atribuye a Antonio Martínez de Cala, más conocido por Antonio de Nebrija. Nebrija produce, sin contar por completo con el apoyo de la corte, la primera gramática de la lengua Castellana, primera lengua vulgar no sacra, no académica, que logra compilar en un libro las reglas y normas de una lengua, en una estructura reglada.

El nombre “Siglo de Oro” fue tratado por  Luis José Velázquez, marqués de Valdeflores, erudito y anticuario del siglo XVIII. Lo utilizó por vez primera en su estudio Orígenes de la poesía castellana de 1754, aunque con ello se refería exclusivamente al siglo XVI. El término luego habría de emplearse para nombrar a todo el período de los siglos XVI y XVII.

Este también es un periodo de la España imperial, pero como en toda época, el imperio y la fortuna son solo para los señores de abolengo y para los aventureros que se lanzaron al mar a conquistar el mundo.

Son figuras del periodo: Francisco de Quevedo con su obra “El Buscón”, el cual combina la sátira y el lenguaje vernáculo:

 

“¿Quién hace al ciego galán y prudente al sin consejo?

 ¿Quién al avariento viejo le sirve de río Jordán?

¿Quién hace de piedras pan, sin ser el Dios verdadero?

 El dinero.”

 

Son prominentes figuras del periodo: Cervantes, Lope de Vega, Juan de la Cruz, Tirso de Molina, entre muchos otros.

Pedro Calderón de la Baca nace en Madrid un 17 de enero, de 1600, año de nuestro señor. Hijo con  seis  hermanos, a quien para  la  adultez,  sólo le sobrevivieron dos. Su familia de linaje extenso lo inicia en los estudios religiosos en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid en 1608, y allí permaneció  hasta 1613, estudiando gramática, latín, griego y teología.

De su obra basta se distingue su amplia producción como dramaturgo, ciento diez comedias y ochenta autos sacramentales, loas, entremeses y otras obras menores, que pudo desarrollar ampliamente en la corte. Paso de la pluma a la espada, periodo en el cual desarrolla una vida pendenciera y de aventuras para luego en la mayor adultez portar los ornamentos como religioso. Fallece  a las doce y media de la mañana, del domingo 25 de mayo de 1681, dejando a medio terminar los autos sacramentales encargados para ese año. Su entierro fue austero y poco ostentoso, como lo dejo expreso en su testamento.

Su obra mas universal es “La Vida es Sueño”. Habla del príncipe de Polonia Segismundo, encerrado por su padre, en una torre debido a un amenazante presagio.

En el argumento de La Vida es Sueño se plantea, por una parte, la duda de si los avatares de la existencia cotidiana son, en efecto, una realidad incuestionable o si acontecen como parte de un sueño, de un espejismo creado por los sentidos, que a su vez genera la incertidumbre de no saber si estos actos y su justicia son auténticos. Por otra parte, se plantea si la libertad individual, o el llamado “libre albedrío” desde la perspectiva teológica, es la única fuerza verdadera que guía y controla el destino individual, las decisiones que toma cada hombre o si, por el contrario, la voluntad personal está sometida a los designios que marcan los astros, la voluntad de los dioses o el poder de las fuerzas sobrenaturales.

 

Fragmento de: La Vida es Sueño.

 Es verdad; pues reprimamos

esta fiera condición,

esta furia, esta ambición,

por si alguna vez soñamos;

y sí haremos, pues estamos

en mundo tan singular,

que el vivir sólo es soñar;

y la experiencia me enseña

que el hombre que vive, sueña

lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Que hay quien intente reinar,

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

Todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí

de estas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

fin del segundo acto.

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