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Medellín - Antioquia,
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BENJAMÍN CALLE MUÑOZ (1869 - 1934)
Benjamín Calle nació en Yarumal (Antioquia),
en 1869. Su padre fue comerciante, con un almacén en el marco de la plaza de
Yarumal. Tuvo siete hermanos. En 1889 estudió fotografía con Gonzalo Gaviria y
luego con Emiliano Mejía Restrepo, fotógrafo y pintor. Ese mismo año abrió su
estudio fotográfico en Yarumal con su hermano Eduardo, donde trabajó hasta 1897.
En 1903, luego de participar en la Guerra de
los Mil Días, se estableció en la carrera Alhambra, y después en la calle del
Carretero, hoy Carabobo, que para entonces era el epicentro comercial y
residencial de Medellín. Benjamín de la Calle había aprendido de su maestro
Emiliano Mejía el sentido riguroso del oficio, sabía la diferencia entre la
pintura y la fotografía, demostró interés en los avances técnicos de la
fotografía, consiguió la primera cámara panorámica, telones, muebles y decorados
traídos de Europa.
Los retratos de Benjamín de la Calle, los
cuales fueron el gran volumen de sus negativos, son retratos de cuerpo entero,
hablan por sí solos, al personalizar la mirada de cada uno de los retratados. Su
fuerte fue el retrato verdaderamente popular, no tuvo pretensiones de ser
artista, tomó su trabajo desprevenidamente. Sus retratos son todo un viaje por
las costumbres, la moda, las razas, la simbología de la ascensión social. Se
retrataron notables en su estudio, como Alejandro Echavarría y Coriolano Amador;
pero también encontramos el campesino descalzo y ocasionalmente disimulado por
una piel que se tendía a los pies del personaje retratado.
Para Benjamín de la Calle era un deleite el
retrato, hasta él mismo gozaba autorretratándose. Es así como lo encontramos en
diferentes épocas de su vida, vestido con bombín o cubilete, guantes de
cabritilla, abrigo colgado del brazo o sentado en una silla y con su brazo
izquierdo sobre la pierna de su compañero.
A Benjamín de la Calle se le puede considerar
uno de los testigos más valiosos de principios del siglo veinte, no sólo porque
registró la imagen de muchos habitantes de Medellín y Antioquia sino la vida
social y comercial. Salió a la calle y fotografió la ciudad en sus fechas
importantes y conmemoraciones masivas. Fotografió edificios importantes y
humildes viviendas, eventos como el incendio del Parque Berrío, la inauguración
del tranvía, estaciones del ferrocarril como la de Santiago, el último fusilado
sobre el puente Guayaquil, los homenajes a Rafael Uribe Uribe, la llegada del
biplano del señor Smith, las reuniones de comerciantes y diplomáticos, las
manifestaciones políticas en el Parque Berrío, los espectáculos en el Circo
España, los carros alegóricos, las procesiones religiosas en el Parque de
Bolívar entre otras.
Don Benjamín de la Calle murió en su estudio
que también sirvió de vivienda, el 28 de marzo, un martes santo de 1934. De la
trayectoria de Benjamín de la Calle se conoce poco, sus vivencias personales
desordenadas para la sociedad de entonces, quiso mantenerlas casi ocultas a los
ojos de sus paisanos . Hoy en día se le reconoce como uno de los grandes de la
fotografía en Antioquia y en Colombia.
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