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Medellín - Antioquia, Viernes, 8 de Mayo de 2009  
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Medellín - Antioquia,
 
 

GABRIEL CARVAJAL PÉREZ/ fotógrafo-artista.

Gabriel Carvajal Pérez fotógrafo-artista, mención digna para un hombre que durante sesenta años ha mirado a través del visor de su cámara fotográfica, registrando un Medellín y una Antioquia que se han desarrollado gracias al empuje de pioneros de la industria y el comercio.

Al estudiar su archivo de 150.000 negativos, encontramos desde 1940, personajes de la vida nacional, reinas, políticos, poetas, escultores y otros artistas, paisajes de toda Colombia, calles de Medellín en diferentes épocas, edificios, parques como el Berrío y Bolívar, los trabajos de rectificación del río Medellín, la construcción de la Plazuela Nutibara, y en gran volumen, lo que fue el proceso de construcción de las centrales hidroeléctricas de Antioquia.

Pero no es tan importante el registro fotográfico, sino la forma como lo hizo: luz, ángulos de visión, lentes y cámaras apropiadas; hay una estética de la imagen muy bien lograda en cada una de sus fotografías. En su última exposición en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, en marzo de 1999, encontramos una faceta de Don Gabriel desconocida por muchos: el manejo del color y la textura de la madre tierra, creando obras de arte pictórico, dignas de figurar en muchas colecciones privadas.

Lo más digno de Don Gabriel es su personalidad, serio pero amable, sabio pero sin egoísmos, es todo un profesional de la fotografía; quienes lo conocemos de cerca nos sentimos orgullosos de poder compartir momentos para hablar de su vida y disfrutar visualmente de todas y cada una de sus obras.

Jaime Osorio Gómez

Fotógrafo investigador

SEMBLANZA DE UN ARTISTA.

Colombia comenzó el siglo XX con la otra Guerra de Mil Días que no afectó mucho a Antioquia por su aislamiento geográfico. Era una época en la que el transporte estaba cifrado en la arriería, aunque ya se daba paso a otros medios de transporte con el ferrocarril de Antioquia y Amagá. Las tiendas y almacenes de los pueblos los surtían los arrieros con gran variedad de productos en telas, paños, encajes, ropa de vestir, utensilios para el hogar y de uso doméstico. A principios del siglo, en Medellín, todo giró en torno a la plaza de mercado de Guayaquil. Allí llegaban todas las mercancías y los fardos procedentes de Europa para los 55.000 medellinenses en la primera década del siglo. Medellín exportaba cerca de 300.000 sacos de café, y oro y plata por más de tres millones de pesos. Las mercancías pasaban por las manos de los comerciantes medellinenses quienes a su vez surtían a los demás poblados de Antioquia. La seriedad y la honradez caracterizaron los negocios y la puntualidad en los pagos.

Entre 1905 y 1928 la población de Medellín se duplicó y las áreas construidas aumentaron unas ocho veces, el desarrollo de la ciudad fue jalonado por la Sociedad de Mejoras Públicas que se conformó en 1899 e impulsó la realización de obras de ordenamiento urbano, dotación de entidades de beneficencia, creación y organización de los correos urbanos, establecimiento del Bosque de la Independencia, la creación de escuelas, restauración del Teatro Bolívar y edificación del Instituto de Bellas Artes. Guayaquil fue el centro de negocios de Medellín hacia 1925, y donde cualquier actividad pública que se realizara concentraba a los habitantes en la plaza, ya que el resto del tiempo era una vida rutinaria, de personas vestidas con ropajes idénticos, oscuros y dedicados al comercio y a los negocios menores.

En esta época y lugar de la ciudad en una familia de artesanos y artistas, nace el 21 de agosto de 1916 el personaje a quien dedico estas líneas : Gabriel Carvajal Pérez. Sus abuelos, don Álvaro Carvajal Martínez y doña Rosa Lía Quintero de Carvajal, nacieron en Donmatías, municipio al norte de Antioquia y levantaron una familia de 11 hijos. Fueron los fundadores del Taller Carvajal, donde se desempeñaron como verdaderos artistas de la escultura, la talla y la pintura.

La familia de don Gabriel Carvajal fue conformada por su padre, don Evelio Carvajal, escultor antioqueño reconocido, quien trabajaba el tallado, restauración y decoración de las imágenes de las iglesias de Antioquia y su madre doña Ana Pérez, quien levantó 9 hijos: Mario, Anita, Marta, Lia, Eduardo, Alberto, María Elena, José Miguel y Gabriel el mayor de los hijos.

Del taller de don Evelio salió buena parte de la imaginería religiosa que se encuentra en los templos de Antioquia y del país, igual que estatuas y bustos de héroes y personajes de la vida nacional. Su tío Constantino tuvo igualmente taller de escultura. En su actual estudio de fotografía, hay una bella fotografía donde aparecen sus tíos y abuelos paternos. Don Evelio trabajó la arquitectura cuando vivió en el municipio de Envigado, hizo construcciones como el Palacio Municipal. En este lugar estuvo el taller de escultura hasta que se trasladó a Medellín al sector de la Alhambra con la calle Maturín.

Allí nació don Gabriel y son pocos los recuerdos que tiene de esta época.

En un principio el taller de escultura se llamó Taller de Carvajal Hermanos y posteriormente Taller de Constantino Carvajal cuando fue trasladado a Bolívar con Amador, hasta los últimos días en que terminó el taller. Para esta época se habían retirado del taller, Álvaro, el mayor de los tíos, quien se fue con Miguel Ángel a Manizales y montaron el taller de escultura; Rómulo se retiró y se fue a Sonsón a montar su taller donde vivió hasta su muerte. Los otros tíos de don Gabriel siguieron trabajando en el taller de Constantino, a excepción de Julio que se dedicó al comercio, manejó el estanco principal de la fábrica de licores, el cual quedaba en Palacé con Boyacá es decir donde queda hoy la Plazuela Nutibara. Filiberto el menor de los tíos de dedicó a estudiar Medicina y se fue a París hasta terminar sus estudios. Cuando regresó abrió consultorio frente al Club Unión y fue el primer médico que hizo transfusiones sanguíneas. Luego se fue a Manizales y a un par de pueblos de Caldas donde ejerció para regresar a Medellín donde murió.

Los otros tíos Carvajal trabajaron en forma permanente en el taller de escultura, y cada uno de ellos tenía una especialización en su trabajo, Roberto se dedicó a tallar mármol, hacía bajorrelieves para lápidas, todavía quedan algunos recuerdos en el Cementerio de San Pedro o de los ricos; Miguel Ángel era el especialista en maderas y fue quien fundó

con Álvaro el Taller de Manizales; era el encargado de preparar las maderas en la fabricación de imágenes, lo cual era sumamente importante, ya que las madera tenían

ciertas condiciones, había que encargárselas a ciertos madereros de confianza, porque debían ser árboles de cierta edad, cortados en determinada época del año y secarlas en forma vertical y eso sólo lo sabía él, en cuanto a calidad, conservación y abertura, además era el encargado de cortar y acoplar un bloque de madera con otro, hasta dar una forma inicial del santo que se había de hacer, Miguel Ángel sabía como pegar esas madera porque sobre esa se iba a hacer la escultura definitiva y era la base que había de trabajar otro más especializado del taller.

Don Evelio, hacia algunas obras de esculturas, en especial altares y decorados de iglesias y que iban no solo pintadas y doradas en muchas partes y al mismo tiempo hacia ciertas esculturas para el mismo trabajo. Constantino fue pintor y escultor, amigo del maestro Francisco Antonio Cano, estuvo en Europa estudiando escultura, igual que Rómulo quien hizo escultura; y Argemiro que trabajó escultura en cuestiones de tallar maderas y preparaciones especiales para la escultura y el trabajo en el taller.

Don Gabriel iba al taller de escultura a curiosear, especialmente los libros sobre esculturas, de origen europeo. Según el volumen de trabajo del taller, participó como aprendiz en acabados de esculturas y fundición y se le dejaba la restauración de los santos pequeños que llevaban deteriorados. Los tíos de don Gabriel se los guardaban para que los hiciera en tiempo de vacaciones y al final del año lo tomaba como un oficio, que le generaba unos centavos que servirían para comprar libros y cuadernos al año siguiente. En más de una ocasión le tocó trasnochar durante la fundición de un cristo rey de grandes dimensiones. Don Gabriel se consideraba como una persona que tenía habilidades para desarrollar los trabajos en el taller, era un trabajo de mucho detalle, de pulimento y había que tener cierto cuidado y este trabajo no era para cualquier aprendiz. Su tío Constantino era el maestro principal en esta enseñanza.

Don Gabriel, cuando usted vivía en la casa taller de Maturín con la Alhambra, que recuerdos existen y que considere fueron importantes para usted ?

“Mi primer recuerdo gráfico fue la caída de Salvita, que lo presencié desde la esquina del taller en la Alhambra, vi cuando Salvita se colgó del trapecio. Salvita era el astronauta de esa época, el globo se enrolló, y el tipo se vino abajo y cayó a la estación del ferrocarril. El padre Germán Posada, que era vecino nuestro, salió en carrera para la estación y allí presenció la sacada de Salvita.

Don Gabriel, que fotógrafos estaban ubicados en la zona ?

Lo único que recuerdo es la fotografía de Benjamín de la Calle quien estaba en Carabobo y tenía su exhibición de fotografía sobre la calle. Eso fue más tarde cuando yo frecuentaba el taller que quedaba en Bolívar con Amador, donde se hacían esculturas religiosas para las parroquias del departamento y de la nación. Mis tíos me recomendaban cuando yo iba de mi casa que quedaba en Pichincha con Cúcuta, hacia el taller de escultura, no pasar por Carabobo que era la vía corriente, sino por Bolívar para evitar la fotografía de Benjamín de la Calle, era muy peligroso pasar por allá, porque al fotógrafo le gustaban los muchachos.

Hay una anécdota que usted alguna vez usted me contó y tiene que ver con Constantino y la parte artística que hizo que usted no fuera pintor ?

Nosotros íbamos a pasar vacaciones a Gómez Plata donde mis abuelos maternos y estando allí llegó mi tío Constantino a pasar vacaciones donde unos tíos que vivían en Carolina, eran mineros, los Quintero, Julio Quintero y hermanos. En una de esas ocasiones, Constantino como todos los pintores, andaba con una caja de lápices y papelitos, para tomar apuntes de paisajes y cosas que le interesaba pintar y estaba dibujando, me acerqué a observar y curiosear porque me llamaba la atención y al ver esto me dijo que si me gustaba mucho, no me fuera a dedicar a eso porque con la pintura y la escultura, la profesión de toda la familia, me iba a morir de hambre, que me consiguiera algo que me produjera, que me dedicara a otra cosa y después pude comprobar que la escultura, la profesión de mi familia no era rentable.

Don Gabriel, creció en una ciudad de vida tranquila, donde se iba a pie a la escuela y luego a la secundaria en el Liceo Antioqueño de la Universidad de Antioquia, en el sector de San Ignacio, hasta que decidió irse con su tío Julio al municipio de Armenia a buscar otros horizontes. Julio trabajó como farmaceuta de la Botica de los Isazas durante varios años. En Manizales fundó la farmacia El Ruiz y en Armenia las farmacias El Ruiz y La Perla. La farmacia El Ruiz era administrada por Don Gabriel hasta su liquidación, porque apareció algo que le llamó más la atención, la instalación de teléfonos automáticos con los suecos de la Ericson. Trabajo en la instalación de las plantas de Armenia, Manizales y Medellín.

Al terminar la instalación de la planta de Armenia, un amigo de don Gabriel, tenía una pequeña fábrica de mechas para yesqueros que son las mismas que hacen cordones para vestidos de baños y cortinas, trabajó con él mientras conocía el rodaje y hacía las prácticas. Consiguió unas máquinas y las instaló en Medellín y empezó a producir cordones. En el tiempo que transcurría entre instalación de plantas telefónicas, salió a vender cordones al Valle del Cauca, Caldas, Santanderes y Cundinamarca. Dejaba las máquinas trabajando y cuando volvía tanto los ayudantes como las máquinas estaban paradas y nuevamente las ponía a trabajar y así funcionaba bien el negocio. Durante la segunda guerra mundial se dificultó el suministro de cordones para teléfonos y cable telefónico, un cable negro retorcido que iba por las aceras y se dañaba con el calor del trópico y los cordones no se fabricaban en Europa. Con las máquinas de hacer cordones, comenzó a forrar alambre para las plantas telefónicas de la Ericson. En esos días una planta de teléfonos que era para Centroamérica, fue hundida con el barco que la transportaba en el Canal de la Mancha. Hasta ahí le llegó la goma de los teléfonos a don Gabriel y solo siguió con la fábrica de los cordones.

 

El ancestro de la fotografía, en Don Gabriel fue la necesidad de hacer perdurar la cantidad de paisajes que observaba y le impresionaban especialmente cuando viajaba por el departamento del Valle, paisajes que solo le quedaban en la memoria, porque eran tan rápidos que no podía dibujarlos.

 

Estando en el negocio de los cordones, se le presentó la necesidad de comprar una camarita de fotografía y se consiguió una Vantam baratica, compró libros y revistas, y a leer todo lo que quería saber de fotografía y se dio cuenta que esa no era la cámara que iba a suplir sus necesidades y entonces buscó otra cámara mejor y compró una Vantam, ya más costosa, de mejores lentes y calidad y con esa siguió fotografiando los paisajes que encontraba durante los viajes de ventas de cordones. La fábrica de cordones estaba en Medellín, y tenía como pretexto para irse a viajar la venta de cordones, se demoraba quince, veinte días o un mes , cuando regresaba las máquinas estaban paradas lo mismo que los muchachos a quienes conseguía cuando regresaba. Terminada la gira ponía a funcionar la fabriquita nuevamente. Financiaba la afición a la fotografía con el producido de la fábrica de cordones hasta que un día decidió se la ofreció a don Luis Lalinde Botero, quien resolvió montar con otros socios una fábrica de cordones y don Gabriel aprovechó para vendérsela y dedicarse de lleno a la fotografía que era su pasión.

La época de los años 40 fue el inicio de la etapa de la fotografía aficionada de don Gabriel y se encontraba en Medellín. Todavía no aparecía el color en nuestro medio y las posibilidades de capacitarse sobre el tema era prácticamente nula.

Don Gabriel, en que momento toma usted la decisión de meterse a un cuarto oscuro ?

 

Fue alrededor del 40, buscando rebajar costos, era fácil de aprender y en esa época la fotografía consumía muy poco tiempo, ya que la toma fotográfica y el volumen de consumo era poco, y me dejaba libre más de la mitad del tiempo para hacer cuarto oscuro. El cuarto oscuro lo tenía en la casa de Bomboná con Girardot, en la casa de los Boteros, mi primer cuarto oscuro fue en mi pieza de residencia, me quedaban las tres cuartas partes de mi pieza porque eran muy grandes; la ventana que era arrodillada, y que tenía una altura de ochenta centímetros, me servía para colocar las tres cubetas y allí hacía mi cuarto oscuro, cuando había que fijar abría los postigos para que ventilara, y las fotos se sacaban a lavar en los servicios de la casa y se secaban al aire y más tarde con una secadora caliente que estaba en la parte de atrás de la casa.

Don Gabriel, en esta época las películas fotográficas las revelaba usted o las mandaba a revelar, cuéntenos como empezó esa parte de su vida fotográfica ?

La goma de la fotografía me entró por el cuarto oscuro, busqué otros fotógrafos que tuvieran cuarto oscuro, hice muy buena amistad con Arturo Puerta, el famoso mico Puerta, él revelaba y hacía fotos para prensa y ahí conocí el principio del cuarto oscuro. Henry Duperly y Fen Duperly me revelaban los rollos y yo les compraba y cada vez que iba al almacén hablábamos sobre fotografía, otra persona importante fue Heriberto Wolff, quien era el representante de Agfa y tenía almacén en Junín, me revelaba las películas y allí tenían muchas clases de papel, don Heriberto dejaba la

atención comercial y me atendía personalmente, sobre la caja de luz colocaba el rollo de 36 fotografías y las analizaba una por una, encuadre, composición, me daba recomendaciones, y así aprendí con este análisis. Se sacaban las fotos en 6 x 9 y una que otra en mayores tamaños, y pedía el tipo de papel en que debían sacarlas. En esa forma, cada vez que iba recibía una clase de fotografía que no iba a recibir en ninguna escuela, además me daban informaciones sobre todo lo que llegaba.

Yo no hacía todavía fotografía comercial por mi parte, y como era tan costoso se presentó el caso de los amigos que eran estudiantes de mi edad, se graduaron y antes tenían que preparar la tesis de grado y era toda una novedad adicionarle fotografías como era en odontología, yo les ayudaba y les tomaba las fotos, dando pie a una buena amistad, posteriormente esos muchachos hacían su bailecito de grado, las novias y más adelante el matrimonio. Ellos me buscaban como amigo y por economía porque yo les cobraba más barato, allí empezó el interés por fotografiar las parejas y los niños, ya con este dinero daba con que comprar rollos para fotografiar.

SUS COMIENZOS EN LA FOTOGRAFÍA.

Don Gabriel Carvajal empezó a ser fotógrafo cuando se le despertó este arte como una afición. Fue en el año de 1942, con su cámara marca Vantam cuyo costo fue de treinta pesos, se dedicó a fotografiar paisajes, escenas callejeras y todo lo que visualmente le atraía. Su primera fotografía como aficionado en el periodismo gráfico, la realizó en 1945 en la plaza de Cisneros, en una manifestación descentralista donde fotografió los carteles de los manifestantes con unas frases de “Arepa si! chicha no !”. Las fotografías fueron publicadas en El Colombiano. El comienzo definitivo en el campo fotográfico, lo definió en el año de 1948 cuando abre su primer estudio y se vinculó a los medios periodísticos como El Colombiano, Cromos, Raza y Semana, con sus placas fotográficas y el crédito de “Fotos Carvajal”. Por esta misma época existían otros consagrados dentro de la fotografía en Medellín : Jorge Obando C, Miguel Angel Zuleta ( MAZ) y Carlos Rodríguez ( Foto Reporter).

El 9 de Abril de 1948, Gabriel Carvajal vivía en Bomboná con Girardot y a cuadra y media estaba el Liceo Antioqueño de la Universidad de Antioquia y a media cuadra estaba el comando de la policía departamental, en Bomboná con Girardot. La gente pasaba con artículos producto del saqueo en los almacenes del centro de la ciudad. En esa época don Gabriel hacía fotografía elemental, de prensa, frecuentaba el cuarto oscuro de Arturo Puerta. El 9 de Abril don Gabriel no salió, al día siguiente salió con su cámara, y frente al Club Unión se encontró un joven estudiante con medio adobe que iba a lanzar, levantó la cámara pero pensó en lo que le iba a causar esta fotografía al joven manifestante y decidió no tomarla. Luego supo quien era, ocupó puestos importantes en el sector comercial.

La reportería gráfica le permitió atestiguar momentos históricos importantes como las carreras de caballos en los hipódromos de San Fernando, los Libertadores y La Floresta, el incendio de Pepalfa, el secuestro de un DC-3 en el que viajaba don Gabriel y fue desviado a Cuba, la dictadura de Rojas Pinilla, la imagen de Manolete sonriente, o un accidente aéreo en la Costa donde también viajaba don Gabriel.

En 1949 compró a un alemán reclutado en la II Guerra mundial, don Rudolph Bedke, la fotografía “Romeco” negocio especializado en fotografías de niños y al año siguiente abrió “Estudios Carvajal” con fines diferentes al primero. Estuvo 18 años en la Avenida de Greiff con Bolívar y luego pasó su estudio a la calle Boyacá entre Cúcuta y Tenerife.

Sus primeros trabajos comerciales fueron en exposiciones de animales. Las placas se las vendía a sus propietarios y a la revista nacional de Agricultura. Después pasó al campo social para laborar en desfiles de modas y matrimonios. Le iba bien y en poco tiempo pasó de aficionado a fotógrafo profesional. Las primeras fotografías por encargo las hizo en la Primera Feria Nacional de Agricultura en la Ceja. Recuerda el maestro Carvajal que cuando presentó una cuenta, muy módica, de cinco pesos, a un señor Restrepo, dueño de un animal que apareció en una copia, éste exclamó aterrado: Eso vale el ternero. Esta cuenta por supuesto no se la pagaron. Entre sus cámaras recuerda la Speed Graphic 6x9 y la Rolleiflex 6x6. Recorrió con sus cámaras los hipódromos de San Fernando, la Floresta y los Libertadores. Las primeras fotografías de prensa en los comienzos de su carrera eran de cortesía y cubrió eventos como la estrellada de una avión de la TAC contra el Cerro del Padre Amaya, asumiendo todos los costos, Fueron publicadas por El Colombiano y la cuenta se la presentó a don Fernando Gómez Martínez y a don Tulio Hernández y ellos la pasaron para que la pagaran, pero don Onofre Gómez se negó a hacerlo. No obstante nada pasó porque la fotografía de prensa era una cortesía.

Era una época en que se llevaba fotografías a la prensa y las publicaban a los ocho días. Don Gabriel empezó a vivir de la fotografía cuando comenzó con la fotografía comercial hacia 1949, la competencia era escasa. Los que tenían estudios no salían a hacer fotos a la calle ni a matrimonios. Don Gabriel también tenía estudio fotográfico, Foto Romeco pero un hermano se lo manejaba, era para niños. Lo que yo hacía era fotografía social y siempre me las publicaban.

Cómo recuerda don Gabriel esta época de prensa y de calle ?

“En los primeros años me iba a cubrir tragedias para El Colombiano durante el día y en la noche cubría una fiesta de gala en el Club Unión, en una mezcla de drama y de pompa que hoy me estremece”.

Hacia los años de 1950, que tiempos, cuando era una epopeya conseguir modelos que posaran para un aviso. El criterio era completamente distinto al de hoy. Si se necesitaba una mujer, había que buscarla en la clase alta; si era un hombre, apenas los deportistas consagrados se prestaban para eso porque los demás la consideraban como una actividad denigrante. Entre las damas distinguidas de la sociedad colombiana que posaron ante sus cámaras podemos mencionar a Magola Azuero de Gamboa de Bogotá, Beatriz Hanaber de Pombo de Cartagena, Estela Restrepo de Gómez de Cali, Mary Edder de Garcés de Cali, Cecilia Caicedo de Edder de Cali, Betty Echeverri de Restrepo de Medellín, Ligia Isaza de Jaramillo de Medellín, Julita Emiliani de Piedrahita de Barranquilla, Carmen Ordóñez de Zuleta Ferrer de Bucaramanga, Gloria Valencia de Castaño de Bogotá, Olga Lucía Garcés de Franco de Cali, Marcela Samper de Gnecco de Bogotá, Yolanda Izquierdo de Narváez de Bogotá y Lía Arango de Escobar de Medellín.

Gabriel Carvajal con sus fotografías publicitarias contribuyó a la publicidad de la Fábrica de Licores de Antioquia, comestibles Doña Paula, Camisas Primavera, Coltejer, y Fabricato entre otras. Don Gabriel hace memoria sobre una anécdota relacionada con una fotografía para una publicidad de Coltejer : “ Teníamos afán para retratar unas reinas de belleza que servirían de modelos en el anuncio de Coleta Margarita. Mandamos un muchacho a comprarla y se apareció con Coleta Fabricato. No hubo más remedio, el vestido con que salieron las modelos de Coltejer fue confeccionado con telas de Fabricato”. El ingenio y la creatividad de don Gabriel se ve reflejada en cada una de las historias relacionadas con la publicidad como la que le pasó con la Tercera Bienal de Arte de Coltejer en el año de 1972, donde debía hacer unas fotografías para el catálogo y una de ellas era una obra compuesta de ladrillos. La obra de ladrillos no aparecía por ninguna parte, y después de mucho buscar, uno de los trabajadores del edificio le dijo que si eran unos adobes encarrilados, él se los había llevado para la construcción. Don Gabriel con unos adobes reconstruyó la obra para poderla fotografiar y al fin lo hizo.

Su ingenio y tenacidad, lo llevaron a ser además del fotógrafo, el creativo y el maquillador en cada una de la fotografías publicitarias que debía realizar para las empresas que lo solicitaban. “Cuando empecé a maquillar para las fotos publicitarias, nadie lo hacía y en nuestro medio no se entendía muy bien la justificación de este trabajo. Para hacer un retrato, me demoraba media hora en la toma y una hora en el maquillaje y muchos creían que era más el misterio. Pero yo sabía que estaba haciendo

y cuanto ganaba con eso. Me pasaron cosas muy simpáticas con el maquillaje, una vez maquillé un moreno y una vez tomadas las fotografías, me pidió desesperadamente que le permitiera bañarse. El hombre se echaba agua y jabón que daba miedo. Yo me acerqué para explicarle que esas cremas no hacían daños en la piel y el moreno me respondió, que el problema lo iba a tener con su mujer para explicarle porque olía así”.

Prácticamente fue el primer fotógrafo colombiano que utilizó modelos colombianas para la propaganda nacional. Su primera modelo fue Luz Elena Gómez.También desfilaron ante el visor de su cámara modelos como Stella Márquez, Gladys Zender, Katherine Hutchison, Mirta Teresita Mazza, Yolanda Pulecio, Doris Gil y Janine Holland. Profesionalmente su desempeño no tenía que envidiar a modelos extranjeras aparecidas en la páginas de la revista norteamericana Life. Quiero traer a estas líneas una historia que oí alguna vez a don Gabriel sobre las modelos colombianas. “Yo me quejaba mucho de las modelos colombianas de los años cincuenta, por su falta de cancha. Alguna vez salió una joven de Medellín en un periódico. Un amigo mío se me acercó y me dijo que efectivamente daba gusto trabajar con modelos extranjeras, mientras examinaba la foto publicada. Cuando le expliqué que esa dama era de aquí, expresó ! Qué va ser paisa ! Es más, si es de aquí me caso con ella. La buscamos, tuvieron su primer encuentro, luego otros y bien, hoy son marido y mujer, ya con nietos, por culpa de mi foto”.

ETAPAS DESARROLLADAS COMO FOTÓGRAFO.

En los años cincuenta, el maestro Gabriel Carvajal se dedicó por entero al reporterismo gráfico y posteriormente pasó a la fotografía publicitaria. En una nota periodística del Espectador en Agosto de 1950 en la sección del Dominical se hace una alusión a don Gabriel Carvajal como fotógrafo: “ Gabriel Carvajal, conocido en Medellín como uno de sus mejores fotógrafos- si no el mejor- se ha dado a conocer en poco tiempo a una gran masa de lectores bogotanos, que ya pueden distinguir una de sus producciones entre ciento que se le muestren innominadamente. Carvajal, en efecto, no necesita firmar sus cuadros para identificarlos: llevan la rúbrica de su estilo inconfundible. Para llegar entre nosotros a este grado de consagración, le ha bastado con dos composiciones publicadas en DOMINICAL: “Negrita”y “Gato y Helado”, en que exhibió las características de su temperamento artístico: fina concepción del tema, originalidad en el modo de captarlo y exacta distribución de la luz. Sin embargo, Carvajal nos ofrece hoy una excelente obra de arte de distinta escuela, basada ya no en el paciente arreglo del motivo elegido sino en un certero y oportuno aprovechamiento del mismo”.

 

Con el maestro Leo Matiz, fotógrafo colombiano recientemente fallecido, ilustró el libro Medellín capital industrial de Colombia publicado en el año de 1947. Posteriormente en 1949 con Fen Duperly se dedica a recorrer el país, unos 15.000 kilómetros, en un automóvil Mercury modelo 40 con unas carreteras no pavimentadas, para fotografiar las bellezas naturales, excursión que dura unos tres meses y con una producción de unas mil fotografías en kodachrome que luego fueron utilizadas en las publicaciones de calendarios para Fabricato y Pantex.

Las primeras incursiones de don Gabriel, en el campo de la ingeniería, se dieron a través de un ingeniero francés, quien le explicó sus expectativas como ingeniero y le enseñó fotografías europeas, que contribuyeron a la formación artística y técnica del fotógrafo en este campo, logrando crear el estilo de mostrar antes que imágenes artísticas, fotografías con los ángulos más informativos para los ingenieros, desde la localización de la obra antes de ser iniciada y que podían servir posteriormente para el replanteamiento de diseños de ingeniería o arquitectura. Su primer récord de obra fue el estadio Atanasio Girardot en la ciudad de Medellín.

Llegó la época de la arquitectura y de la ingeniería, laborando durante muchos años en este campo y registrando el desarrollo de las grandes obras de ingeniería de Antioquia como lo fueron las represas hidroeléctricas de Guadalupe III, Guatapé, San Carlos, Jaguas, Guadalupe IV, el Guavio y aeropuerto José María Córdoba. El mural fotográfico de varios metros que existe en el décimo piso del edificio Vicente Uribe Rendón, terminado en 1995 con motivo de los 40 años de Integral, es el récord de obra de don Gabriel Carvajal como testigo del desarrollo de la ingeniería hidroeléctrica en Antioquia.

Con motivo del Tricentenario de Medellín, don Gabriel Carvajal en una entrevista de prensa en 1975, hace una anotaciones que vale la pena recordar : “ Constantemente tomo fotografías de Medellín para palpar su evolución. En ellas se puede ver que en los últimos veinte años la ciudad ha adelantado más rápido que en toda la época anterior. El Medellín de antes era mejor y más bonito. Más ciudad, ahora es una prisión. En esa época uno escogía lo que quería hacer, ahora lo obligan las circunstancias”.

Su desempeño como reportero gráfico y social, le dio la oportunidad de conocer personajes importantes de la vida municipal, departamental e internacional, como podemos constatarlo en su archivo fotográfico. Entre los personajes retratados encontramos al General Marshall, a Manolete en el ruedo, a Pier Angeli sentado en su estudio observando una sesión de modelaje, a los expresidentes Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Retrepo, Darío Echandía, Laureano Gómez, Mariano Ospina Pérez, Julio César Turbay, Jorge Eliécer Gaitán y al General Gustavo Rojas Pinilla ante una multitud que colmaba la antigua Plaza de Cisneros. Entre las reinas de belleza a Miss Universo Luz Marina Zuluaga, y a Janine Holland, Reina Internacional del Algodón.

Como fotógrafo con visión futurista, logró registrar fotográficamente a todos aquellos personajes de la vida social, política, industrial, artística y cultural, de Medellín y Antioquia desde sus inicios en la década del 40, quienes entran a formar parte de esta bella publicación. Encontramos al maestro Pedro Nel Gómez, médico Eduardo Abad, escritor Alberto Aguirre, doctor Antonio Alvarez, doctor Gabriel Angel, pintora Débora Arango, maestro Salvador Arango, dramaturgo Efraín Arce Aragón, ingeniero José María Bernal, maestros José Horacio Betancur y Miguel Angel Betancur, expresidente

Belisario Betancur, compositor José María Bravo Márquez, pintor Jorge Cárdenas, escritor Carlos Castro Saavedra, ex-reina Marta Luz del Corral, doctor Ivan Correa Arango, doctor Carlos J.Echavarría, don Diego Echavarría, doctor León Echavarría, ingeniero Jorge Escobar Alvarez, historiador Julio César García, ex-reina Doris Gil Santamaría, médico Gil J. Gil, médica Clara Glottman, doctor Fernando Gómez Martínez, ingeniero Carlos Gutiérrez Bravo, médico Braulio Henao Mejía, Monseñor Félix Henao Botero, doctor Julio C. Hernández, ciclista Ramón Hoyos, sacerdote Roberto Jaramillo A, ingeniero Alberto Jaramillo Sánchez, ingeniero Bernardo Jaramillo, arquitecto Antonio Mesa Jaramillo, artista Rodrigo Monsalve, doctor Horacio Jaramillo, artista Pablo Jaramillo, escritora Olga Elena Mattei, publicista Luis Lalinde Botero, ingeniero Gonzalo Mejía, abogado Darío Múnera, doctora Margarita María Muñoz, doctor Pedro Olarte Sañudo, doctor Jorge Ortiz Rodríguez, señora Sofía Ospina de Navarro, expresidente Mariano Ospina Pérez, doctor Juan Guillermo Penagos, doctor Jorge Pérez Romero, ingeniero Jaime Posada Angel, ingeniero Horacio Ramírez Gaviria, ingeniero Jorge Restrepo Uribe, ingeniero Nel Rodríguez, arquitecto Rafael Ortiz Arango, ingeniero Raul Aguilar Rodas, músico y compositor Pelón Santamaría, ingeniero Horacio Toro Ochoa, escritora Rocío Vélez de Piedrahíta, maestro Luis Uribe Bueno, doctor Julian Uribe Gaviria, doctor Rodrigo Uribe Echavarría, médico Iganacio Vélez Escobar, ingeniero Alberto Vásquez Restrepo, humorista Guillermo Zuluaga “Montecristo”, doctor Carlos Posada, doctor Oscar Mejía Vallejo, doctor Jorge Botero O, doctor Jorge Pérez Vásquez, ingeniero José Tejada Saenz, ingeniera Sonny Jiménez de Tejada, periodista Jaime Sanín Echeverri, doctor Eugenio Restrepo Uribe, doctor Diego Tobón Arbeláez, editor Eddy Torres, don Jesús María Mora Carrasquilla, doctor José Gutiérrez Gómez “don Guti”, doctor Peter Santamaría Alvarez, ingeniero Luciano Elejalde, doctor Vicente Uribe Rendón, doctor Rafael Restrepo, folclorista Rodrigo Correa Palacios, historiador Agustín Jaramillo Londoño, militar Arturo Echeverri Mejía, músicos Obdulio y Julián, doctor Adolfo Arango.

EXPOSICIONES FOTOGRÁFICAS.

Para el maestro Gabriel Carvajal, las mejores fotografías son las que no se toman. “Son esas acciones que uno quizo plasmar y por cualquier circunstancia no se logró. Son esas circunstancias que le quedan a uno en la mente, tal vez con cierto arrepentimiento por no haberlas inmortalizado”. En sus recuerdos trae unas anécdotas al respecto : “Yo tengo una que jamás se me olvida. Ocurrió el 9 de abril de 1948 en Medellín. Un joven profesional rompía ladrillos y los arrojaba contra el Club Unión. Yo apunté la cámara y en ese instante pensé que esa foto lo perjudicaría de por vida. No lo hice y luego fue un encumbrado dirigente”.

En 1968, luego de veinte años de dedicación a la fotografía, don Gabriel realizó su primera exposición individual en la Sala Rendón del Museo de Antioquia, con ochenta y ocho obras en gran formato. Una exposición merecedora de elogios y comentarios, tal como lo hizo Alberto Aguirre en Cuadro, columna que escribía para El Diario por esta época y se refería a don Gabriel Carvajal en varios de sus apartes : “Es que Carvajal goza de un extraño poder para la simplicidad, una como facultad de alejamiento, de borramiento, de irse y esfumarse.....En tantos años-muchos- de ver su figura como esfumada nos habíamos acostumbrado a su silencio, a la brevedad de los encuentros, a su condición de hombre elemental......Carvajal ha logrado tan cabal comprensión de las cosas, a través de sus máquinas y de sus luces, por esa misma vocación de sencillez que lo distingue. Solo quien vive hacia la intimidad penetra el mundo. Y no se requiere alta sabiduría, ni ciencias infusas o difusas, ni títulos ni reclamos constantes a la publicidad y a las relaciones públicas, para hallar esta comunión con las cosas, que es el distintivo de lo humano logrado y conquistado. Así como esa vocación sostenida y no traicionada, Gabriel Carvajal es un fotógrafo que VE. No es fácil ni es común. La mayoría de los fotógrafos no ven las cosas que retratan: las ve la lente, las ve el mecanismo, este se interpone, con su frialdad de materia inanimada, entre la cosa y el hombre. La foto resulta por fuerza, igualmente, materia inanimada. Pero hay de pronto alguien que si logra vencer la frialdad de los mecanismos y aprende a ver las cosas : VERLAS, posesionarse de ellas, vitalizarlas son su propia vivencia. Es lo que realiza Carvajal. Es un creador”.

En febrero de 1972, don Gabriel Carvajal, expuso en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín una serie de obras bajo el título de “Gentes y pueblos de Antioquia”. En esta exposición mostró una serie de imágenes típicas y en ocasiones ignoradas, de algunas regiones del departamento y de la ciudad de Medellín. Si observáramos nuevamente estas fotografías ahora que termina el milenio, sentiríamos nostalgia de ese pasado, de esa vida tranquila pueblerina que registró la cámara fotográfica de don Gabriel, igualmente podemos obtener puntos de referencia sobre la evolución o estancamiento de muchas de nuestra poblaciones : plazas, calles, árboles, paisajes y personas.“ Las cosas no vuelven a ocurrir. Con cada foto, quien maneja la cámara está dejando constancia, contribuyendo a la historia. No es la placa en sí, sino su contorno el que hace la historia. No es la foto de una persona en su sitio cualquiera. Es el vestido, que lleva y que habla de la moda de la época, es el fondo que habla de la arquitectura y es de pronto un vehículo que cruza y señala el avance de la técnica”.

Veintisiete años después, en 1999, don Gabriel Carvajal vuelve a exponer en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, con la presentación de 48 obras fotográficas a color, en un manejo del tema diferente a lo que conocemos de este maestro. Es la abstracción, composiciones a base de líneas, figuras y formas, texturas y colores. “Parecen pinturas modernas de un joven artista.” comentó un maestro de Artes Plásticas y fotógrafo al observar su exposición; a lo que respondí que el maestro tenía 83 años de edad pero tenía una mente joven. Fue una exposición que mostró una faceta desconocida del fotógrafo-artista y para el gran público fue una sorpresa positiva. Son fotografías de piedras, arcillas, rocas, agua, metales, en primeros planos y que el observador puede interpretar libremente, porque las obras no tenían título. Fue un trabajo de varios años y que al recorrer las carreteras, pacientemente observó para fotografiarlas. Es un trabajo que denota una estrecha relación con la madre tierra. Un día el maestro encontró en cualquier parte una piedra y se sorprendió por sus colores : “Los pintores se matan seis meses o seis años pintando una cosa de éstas y la naturaleza se las tira a la cara”.

LA MADUREZ PROFESIONAL DEL MAESTRO.

“Uno ve lo que no ven los demás”. ( Gabriel Carvajal).

Para el Maestro Carvajal, la fotografía es un arte y es un arte real; porque no es la imaginación, sino una interpretación a través de la cámara y el laboratorio, como herramientas disponibles. El individuo vive rodeado de situaciones, solo que el fotógrafo debe saber verlas para poner su imaginación al servicio del arte fotográfico.Traigo a la memoria una frase de Henri Cartier Bresson : “No existen nuevas ideas, solo existen nuevos órdenes en el mundo”; es decir según como se miren los elementos que nos rodean, podemos manifestar los volúmenes, las texturas, los movimientos, en forma artística a través de la fotografía.

Don Gabriel se autorretrata sicológicamente y cree que es muy difícil. Se debe ser honesto consigo mismo en la profesión, saber que tenemos más por aprender y expresar.

Alberto Aguirre anotó en una ocasión sobre este aspecto del Maestro Carvajal : “Gabriel Carvajal me ha descubierto el valor de la humildad. Que no es resignarse ni postergarse, sino vivir en la intimidad. Cada vez más lejos de los platillos publicitarios y cada vez más cerca de la vida. Sus fotos son un testimonio de belleza, de vida honda y compartida”. Para el Maestro Carvajal, la fotografía ha sido y seguirá siendo su pasión:

“Cuando voy sin la cámara, tengo un sentimiento de culpa que me agobia. Me recrimino por no llevar el elemento que me va a permitir inmortalizar lo que me encuentre en el camino. Sin ella pienso que no valgo nada, algo así como un policía desarmado”. Y continua diciendo : “Aquí nadie enseñaba. Por eso era importante investigar y mirar libros, aunque estuvieran en otro idioma. El solo hecho de analizar las fotografías, era de bastante utilidad. En este oficio uno nunca puede pensar que ya lo sabe todo. Yo por lo menos, siempre me actualizo, sin olvidar lo viejo”.

A pesar de ser un autodidácta, ha tenido desde un principio normas que se encuentran en toda profesión, como ser responsable, cumplido, estudioso, dedicado y siempre con una respuesta apropiada a cada situación. Para el Maestro Gabriel Carvajal, uno debe corresponder a esa responsabilidad intangible que tiene en la sociedad. Y en cualquier campo que se trabaje hay que aplicar seriedad, cumplimiento y respeto por las personas.

Estos conceptos ya no se tienen dentro de nuestros cánones de convivencia. El trabajo del fotógrafo en su contacto con las personas, debe ser de respeto y admiración, más no de adulación, es satisfacer al cliente sin atropellar normas.

El Maestro Gabriel, ha sido un constante observador de lo que pasa a su alrededor al fin y al cabo su educación visual se mantiene presente en todos los actos de su vida. Un día de viaje hacia la Costa Atlántica, en la parada normal de los viajeros en el estadero donde venden los pandequesos calientes y la agua de panela en Santa Rosa de Osos, se encontró pegado el afiche de una fábrica de cervezas, con la modelo Carmiña Moreno, realizado por él días antes y quien mostraba originalmente un escote algo lanzado para la época. Notaba algo raro en el afiche, se acercó para detallarlo y encontró que le habían pagado a un artista de la localidad quien pintó un velo negro sobre el escote. A sus 83 años, el Maestro Carvajal posee una biblioteca sobre fotografía que cualquier universidad desearía poseerla y es que sigue creciendo, porque semanalmente hay libros nuevos, el maestro sigue estudiando y experimentando, dedica horas a su estudio fotográfico y al cuarto oscuro, pero lo más extraordinario es su personalidad de querer transmitir conocimientos y experiencias a sus amigos fotógrafos, cualidad excepcional que generalmente no existe en otros fotógrafos.

 

“Sigo estudiando, pero nunca con la idea de mejorar en mi profesión, sino de enriquecer mi pasatiempo”.Y continúa diciendo: “No hay duda. La fotografía es un arte. La cámara es una herramienta de trabajo, pero lo que prima es la concepción de quien la maneja. En una placa el valor está en el aporte, en la creatividad, en el sentido de quien la toma. Por eso uno encuentra personas con tres o cuatro cámaras colgadas y todos los adelantos técnicos del caso, y cuyo trabajo no tiene calidad. Cuando uno hace una sola cosa, mejora el producto. Yo he tratado de dedicarme a un solo campo durante cada etapa de mi vida. Tal vez en los comienzos no se puede hacer eso. En los primeros años yo combinaba los actos sociales con el trabajo de prensa y con las fotos de niños a domicilio. Era la única manera de hacerme conocer. La contínua investigación me ha permitido hacer cosas diferentes y enriquecer mis conocimientos. Ese es el secreto de la innovación, el estudio”.

Para el Maestro Gabriel Carvajal, no existe el cansancio, la pereza y el ocio, solo existe el deseo permanente de crear imágenes y hacer que la luz escriba sobre el nitrato de plata de su placa fotográfica para compartirla con sus amigos. “Yo diría que lo mejor que me ha dejado mi trabajo es la satisfacción permanente. Cuando no se abandona la idea del pasatiempo para encerrarse en el plano profesional, el producto deja una profunda satisfacción”.

Jaime Osorio Gómez- Fotógrafo Investigador


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Última modificación: 04 de junio de 2007


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