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Tomás González y los relatos de Otraparte

Tomás González nació en Medellín, Antioquia, Colombia, en 1950.  Es sobrino del escritor, abogado, filósofo, paisa y humanista de Otraparte: Fernando González Ochoa, a quien conoció en vida y que considera y aprecia como figura de referencia personal y creativa. Estudió en el colegio La Salle de Envigado, empezó la carrera de Ingeniería Química en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, para luego optar por la Filosofía.

Tomás se inicia en el campo de la poesía y en 1983 publica su primera novela: Primero estaba el mar, texto que le abrió paso a una seguidilla de novelas y relatos; el auspiciante para esta primera narración fue el bar de Salsa El Goce Pagano, luego vendrían reediciones de la misma por editoriales de Colombia y México. La novela que relata sucesos autobiográficos tiene como escenario el Caribe colombiano y en las obras de Tomás Gonzales el espacio está sujeto al estado emocional de los personajes y la narración.

En 1987 obtiene el premio Plaza & Janes por su novela: Para antes del Olvido. En los inicios del nuevo siglo publica: La Historia de Horacio, novela entrañable, sencilla y de lenguaje simple, lleno de groserías y dichos paisas que sirven para contar una historia familiar y sencilla, ubicada en los años 60 en una casa rural de Antioquia. Otros autores advierten la precisión en la descripción del espacio en la obra de González, su lenguaje sencillo pero descriptivo está alejado de las ampulosidades de otros, pero cargado de sentido por lo simple, vivo y cotidiano.

En 2003 publica Los Caballitos del diablo, relato íntimo y familiar construido en buena medida por aquello que se calla, que no se dice. Y tiene como telón una finca en la periferia de la ciudad, podría ser el lejano Envigado y de fondo, la violencia que aparece al principio ligeramente fútil y liviana, y a medida que avanza la narración con una presencia más concreta y cercana. El escritor recurre a un párrafo que se repite y reitera a lo largo del libro, y que con distintas variaciones describe la ciudad de “allá abajo” y la forma en la que la violencia escala la atmósfera. Nuevamente el relato cobra vida por lo que lo rodea, por la naturaleza, por lo que está vivo.

En el año 2010 publica Abraham entre bandidos. El diario El Tiempo recibe el nuevo libro del escritor con la siguiente bienvenida: “Mediante esa prosa de riendas cortas que le permite ubicarse como uno de los mayores narradores de la actual literatura colombiana, González adapta sabiamente su escritura a las necesidades de esta espiral sangrienta con la prolijidad de un entomólogo, cuyas herramientas son la destreza formal y la poesía. Estas le permiten recrear las vidas y las muertes, no sólo de quienes están destinados a alimentar la crónica roja sino también las de sus víctimas”.  (El Tiempo digital, septiembre 4 de 2010)

En el 2011 publica La Luz difícil, un relato existencial ubicado en Nueva York donde un joven parapléjico comparte con su padre su deseo de quitarse la vida.  La obra de Tomás Gonzales no aspira a ser lectura de consumo, lo que explica sus 40 años dedicado a la escritura y su poco afán por ser aceptado, admirado y valorado como le ocurre a muchos otros con el culto a la personalidad. Su reconocimiento literario no se ha iniciado hasta hace muy poco. Escritores como Elfriede Jelinek, William Ospina y Héctor Abad Faciolince han destacado la importancia de su obra para la literatura contemporánea y colombiana. González aclara que: “Tampoco considero que se deba escribir para entretener ni para seducir a nadie, pues eso podría llevar a una especie de servilismo hacia el lector, que a su vez haría que baje el nivel de calidad de la escritura y que el escritor deje de tomar riesgos”.

Luego de deambular por el viejo continente y vivir en Norteamérica, en la actualidad  reside de nuevo en Colombia. Su obra la componen ocho novelas, tres libros de cuentos y uno de poesía como testimonio de vivir a voluntad y en libertad. “Jamás”, expresa ha recibido encargos y ordenes para escribir por parte de sus editores, se siente en autonomía para hacerlo incluso lejos de las exigencias e intereses del público lector.

En 2013 publica El lejano amor de los extraños, 20 relatos cortos sobre las vicisitudes del amor. Sobre uno de sus últimos trabajos, la novela Temporal, se refirió para la Revista Arcadia así de su relato, al ser interrogado por el carácter de uno de sus personajes:

“Tal vez tenga que ver con el desagrado que he sentido siempre por la autoridad. Es algo constitucional, es decir, de mi constitución mental o psicológica. Traté durante muchos años de practicar zazén con un grupo, por ejemplo, hasta que me di cuenta de que, a pesar de las apariencias, el zen es profundamente autoritario, vertical, machista, y los maestros tienden a crear sargentuchos, a apoyarse en ellos y convertirse en dictadores. Son dictadores, no de masas, como el padrecito Stalin, sino del mundillo pequeñísimo, el vaso de agua que es el monasterio o el centro de meditación. Entonces decidí meditar solo. En fin. Me gustaría que se aboliera cualquier tipo de autoridad sobre la tierra y me parece que, en algún momento, en mil, dos mil años, podríamos llegar a una sociedad sin autoridad, basada en el respeto por la capacidad de sus líderes y no por el miedo a su fuerza, a su poder, a su violencia. La novela Temporal, entre otras cosas, es eso: la pelea de dos jóvenes contra la autoridad, que en el caso de los padres antioqueños se manifiesta con gran fuerza, es franca dictadura; pero también con mucho color, e incluso talento y humor. Creo que la frase que más disfruté al escribir fue la del papá, ligeramente bebido, quien, al hablar de los atardeceres espectaculares del golfo de Morrosquillo, le dice a uno de los huéspedes algo así como: “Aquí se cansa uno de ver tanto hijueputa atardecer, créeme”. Es decir, el hombre estaba descontento con el hijueputa de Dios y con la puta naturaleza por repetirle los atardeceres. Todavía me hace sonreír. Si eso les exigía ellos, imagínense lo que les exigía a los dos muchachos.”

En 2018 publica su última novela: Las noches todas, obra valorada por la critica y que para un anacoreta de la palabra espera sirva de encuentro con sus lectores.  Tomás es el autor invitado del mes de junio en la Biblioteca Pública Piloto. Su obra llena de naturalidad y sencillez adornará este mes los anaqueles y Salas de la Biblioteca. Que sus libros nos acompañen en esta mitad del año, y que como un rayo también nos parta la vida a la mitad. Así como los grandes amores. Así como la vida misma que nos renace todo el tiempo en la sien. ¡Feliz junio lectores!

 

BIBLIOGRAFÍA

  •  Primero estaba el mar (1983)
  • Para antes del olvido (1987)
  • La Historia de Horacio (2000)
  • Los caballitos del diablo (2003)
  • Abraham entre bandidos (2010)
  • El rey del Honka-Monka (libro de cuentos publicado en 1995)
  • Manglares (poemario publicado en 1997 y 2006)
  • La luz difícil (2011)
  • El lejano amor de los extraños (2013)
  • Temporal (2013)
  • Las noches todas (2018)

 


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