• Búsqueda de libros, revistas, folletos o mapas.
  • Búsqueda, consulta y visualización de fotos, audios o documentos
  • Búsqueda de libros, revistas, folletos o mapas en cinco diferentes bases de datos.
  • Centro de Documentación del Departamento Administrativo de Planeación - DAP.

Un apunte sobre la sincronicidad

 

Hay mensajes que solo descifran los atentos desprevenidos. Sí, también juego a la bibliomancia y descubro señales en los letreros publicitarios de los almacenes repletos de objetos inútiles traídos de China, en la basura arrumada en las esquinas, en las callejuelas solitarias y en los pasajeros que eligen la última banca del bus. Somos acuciosos navegantes del vórtice de la sincronicidad, por eso te contaré esta historia.

Una tarde de enero mi hija de tres años y yo jugábamos a las escondidas en la casa de mi mamá. Cuando le tocó el turno de contar para buscarme, dijo: “Mami, ven te escondo”. “Así no tiene gracia, debes cerrar los ojos, no puedes saber a dónde fui”. Cuando emprendemos la búsqueda de lo escondido, pensé, nos abisma la posibilidad de que lo buscado nos encuentre primero.

Empezó el conteo, mamá nos miraba sentada en la mecedora del patio, lleno de plantas, mientras fumaba un cigarrillo mentolado. No recuerdo haber jugado nunca con ella. Siempre hubo entre nosotras una dura distancia que intenté llenar de libros. Fui a mi antiguo cuarto. Me acurruqué entre mis dos viejas bibliotecas. Clavé la mirada en una ringlera de libros de poesía. Tomé cualquiera y lo abrí al azar. Al fondo escuchaba a mi hija llamándome. Página 37. El juego de las escondidas de John Jairo Junieles.

 

(…) Mi corazón era un sapo de patios de invierno

Que amenazaba con romperme las costillas.

Nadie vino a decirnos que el juego había acabado,

Entonces en lo oscuro fuimos un par de animalitos sacándose las plumas con sangre.

 

Hace tres mundos de aquello.

Ayer en la calle nos vimos de reojo,

Apresuramos el paso y pronto nos dimos la espalda,

Como dos invitados a una fiesta de disfraces que se rehúyen.

 Se conocen demasiado para jugar a las máscaras entre ellos.

 

Me encontró. Me convertí de inmediato en un monstruo. La derribé en la cama para comerla a besos. Mamá nos miraba desde la puerta y reía. Las tres reímos. Mientras yo gruñía—y temblaba por dentro—pensaba en aquellos dos invitados que se rehúyen.

Mamá y yo aprendimos a observarnos a través de mi hija, cual si fuese un puente tendido de frases no dichas, sostenido por hilos invisibles. Comprendí que ahora soy quien da todos los besos que mamá quiso darme, pero no pudo. Aquel momento fue lo que Jung llamó el principio de conexión acasual. Y los libros, querido lector, son parte de ese unus mundus, de la disolución del paralelismo entre el observador y lo observado.

Anamaría Bedoya Builes.

 

 

¿Qué tal si descubres las señales que los libros tienen para darte en las bibliotecas públicas de la ciudad?

Anamaría Bedoya Builes. Medellín, 1988. Periodista de la Universidad de Antioquia. Ha participado en diferentes proyectos editoriales como asistente de investigación, coautora y coeditora. Autora del libro De oro están hechos mis días (Hombre Nuevo Editores, 2011), Beca de creación 2011 en la categoría de periodismo narrativo. Actualmente trabaja como periodista independiente, hace parte del comité editorial del periódico Universo Centro y del equipo del Plan Ciudadano de Lectura Escritura y Oralidad de Medellín.

 

 


© 2010  |  Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina | Carrera 64 No. 50 - 32 | Barrio Carlos E. Restrepo. Medellín- Colombia.