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30… CUENTAS DE LA BBP… LA PILOTO

Por: admin

19 Mar 2019, 11:02

Por: Luis Alirio Calle

Era seminarista claretiano, en el municipio de La Estrella, comienzo de los años setenta, cuando escuché hablar por primera vez de “la Piloto”: ese nombre me sonó a santuario de algo donde, para entrar, había que ser inteligente. Pero la primera vez que entré me di cuenta de que allá, en la Piloto, podía uno descubrir su propia inteligencia. Fue allá donde supe que las bibliotecas son como esas paredes líquidas de las películas a través de las cuales uno viaja, con solo dar un paso, al pasado o al futuro.

Era la wikipedia de entonces, y hoy, cuando ya existe wikipedia, un lugar como la Biblioteca Pública Piloto parece ser mucho más fuente de conocimiento, mucho más espacio para la paciente investigación, mucho más ambiente para la formación crítica. Para muchos, más que sus aulas de clase, la Piloto se quedó en sus memorias como el lugar donde aprendieron a salir de la ignorancia.

Nunca perdimos el viaje a la Piloto para completar una tarea de la escuela o del colegio, un trabajo de la universidad. Siempre hallamos allí lo que necesitábamos para completar una investigación. No nos han fallado los libros de la Piloto para conocer la historia, en particular la nuestra, y especialmente con los detalles para sentirla y entenderla, vernos en el espejo de nuestra propia historia.



Hoy, siempre que escucho nombrar la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, recuerdo los días en los que conocí, justo en sus recintos, a los escritores Camilo José Cela, español, al argentino Manuel Puig y al Mexicano Juan Rulfo, los tres con unos rostros igualitos a los de sus literaturas. En la Piloto pude ver el rostro de Borges, y oír su voz, pues era el mismísimo Borges de visita en Medellín el que nos miraba y nos hablaba.

Alguna tarde fui a un taller donde ―me habían dicho― uno podía ver cómo hacía Manuel Mejía Vallejo para escribir… No vi tal cosa; en la Piloto misma me di cuenta de que para escribir no hay recetas. Cuando he vuelto, algunas veces, creo ver por el ahí en el silencio de la biblioteca a Manuel Mejía buscando sus novelas.

Entonces, por la riqueza que te procura la lectura y que nadie podrá quitarte jamás, hay que ir “La Piloto”, hoy renovada, y de la que nunca queremos escuchar que cerró sus puertas. Hay que nutrirse de sus programaciones que siempre serán fuente de conocimiento, mucho más cuando hablamos de abonar los caminos de la renovación de la cultura, una trasformación que nos permita volver a inventar la ética y refundar la esperanza.

Esto es… CON VOS.



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