Desde adentro

El camino a casa

Por: admin

13 Jun 2019, 11:23

¿Cómo definir este tránsito corto, pero a fondo liderando las comunicaciones en la Piloto?
Un viaje. Uno de los más hermosos, enriquecedores y maravillosos que he tenido en los últimos años.
Llegué a la BPP con una bitácora en blanco y muchas ganas de aprender. Fue en el año 2014 cuando Shirley Zuluaga, Herman Montoya, Claudia Vásquez y Luz Estella Peña me entrevistaron para el cargo de comunicadora del SBPM. Y ese fue tan solo el inicio. De ahí en adelante sólo me quedó navegar en un mar de aventuras, de libros y encuentros. Me embarqué en una historia que hoy me define como persona y como profesional.

 
Tras en el 2017 dejar el proyecto del SBPM y estar trabajando una temporada en la empresa privada, en agosto de ese año regresé a la BPP. A mi casa. La de siempre. Volví como cuando uno vuelve buscando el corazón. Su norte. Llegué para acompañar durante estos casi dos años el proceso de reapertura de nuestra querida institución.
Liderar las comunicaciones de la Biblioteca Pública Piloto sacó lo mejor de mí: me demostró que nunca dejamos de aprender, que en el otro siempre estará la respuesta. Trabajar en la BPP me demostró que los sueños son posibles, siempre que se trabaje por ellos; que no importa qué tan difícil parezca, siempre todo T O D O es posible. Aquí conocí personas maravillosas que me hicieron brillar. Que me hicieron creer en la cultura como eje transformador, y que hasta me hicieron llorar.
Gracias a todas y cada una de las personas que me crucé en el camino. A todos los que me abrazaron en algún momento, me guiaron y acompañaron en este camino.
Hoy me voy con un montón de páginas escritas. Y con la plena seguridad de que este viaje no termina en esta biblioteca que ahora llamo mi casa. El hogar. El lugar en donde todo sucede. En donde todo es posible.

 
Tal vez fue un tránsito corto. Pero lleno de emociones. Una institución con más de 60 años de historia en nuestra ciudad es definitivamente una escuela para cualquier profesional. Y para mí sí que lo fue. La Piloto fue mi primera casa en el ámbito de la gestión cultural. Esta primera casa, la casa de siempre, despertó en mí interés por un sector en donde ahora tengo el corazón. La Piloto me abrió las puertas. Y hoy me voy por la ventana. Porque sé que siempre quedará abierta la puerta. Aquí donde habitará por siempre el corazón.
Continuaré trabajando en construir la ciudad que necesitamos, que queremos y que nos merecemos. Tal vez desde otra orilla, nunca lejana, quiero continuar enriqueciendo y enalteciendo lo que aprendí aquí. Quiero aprender de otras visiones, otras maneras y otras ideas. Estoy segura de que el camino seguirá trayéndome nuevamente a La Piloto, así como los ríos que no luchan contracorriente llegan siempre al mar. Así siempre volveré a la Biblioteca.
Gracias por permitirme ser parte de esta historia. Por escribir una reapertura. Encontrar los sueños escondidos entre estos libros. Descubrirme y re-descubrirme. Gracias por darme la mano. Por abrirme el mundo. Por permitirme soñar, creer y crecer.
La Piloto es el lugar de todo lo posible y es gracias a ustedes. Es el lugar donde florecen los sueños. Gracias por enseñarme a creer y a soñar.
¿Qué se lleva de la institución y qué les deja a sus compañeros en la Piloto?
Me llevo a todas y cada una de las personas a las que abracé durante estos dos años de trabajo. Me las llevo para siempre. Es más. Siento que no me voy. Siento que aquí dejo el corazón. Me llevo las carcajadas estridentes que alguna vez incomodaron en mitad de la sala general. Las reuniones exhaustivas y con mekato. Las adoradas Fiestas del Libro y todos los eventos realizados. Me llevo la satisfacción del trabajo realizado. Los libros que no leí y que definitivamente me harán volver. Me llevo los consejos, las sonrisas, los abrazos, los benditos abrazos.

La Biblioteca y su gente, las historias que están pegadas en estas paredes y que brotan me permitieron descubrir y re-descubrir un qué hacer profesional que impacta. Este trasegar bibliotecario fue la puerta de entrada, y de salida, para muchas cosas en mi vida, y este aprendizaje me lo llevo en los bolsillos para siempre. Con ustedes aprendí que todo es posible. Que el amor es lo que nos salva. Que nada es tan grave. Que sí se puede, aunque todo en el mundo diga que no. En la Biblioteca aprendí que nunca será suficiente todo lo que hagamos, siempre podemos hacer más por los demás.
En la Biblioteca somos ciudadanos en el mejor y más bonito sentido de la palabra, ejercemos nuestro derecho, socializamos, discutimos, hablamos, conocemos cuando nos encontramos con el otro. Y lo que la Biblioteca Pública Piloto me enseñó no es otra cosa más que aprender a vivir con el otro.
¿Cuál es la mayor fortaleza que le deja a su sucesor (a) en la coordinación del proceso de comunicaciones de la Piloto?
Hay en la institución un área de Gestión de Comunicaciones fortalecida. Con unos procesos claros, unos flujos establecidos, y lo más importante: conectada y pensando estratégicamente en atender los requerimientos de la institución. Lo que sembramos en estos dos años, florecerá en los siguientes. El relacionamiento construido, lo ganado con nuestros compañeros y públicos externos, será ya un terreno sobre el cuál seguiremos trabajando en esta institución.
 
¿Algo para recordar o que mantendrá presente para su vida profesional de su paso por la Biblioteca?
Para nadie es un secreto que soy la maestra de ceremonias por excelencia de esta institución. Fue muy particular cómo comencé a presentar eventos, porque realmente fue por casualidad. Estaba en el SBPM y me dio por ponerme unos tacones y un vestido, y presentar el concurso de cuento interno que hicimos en el 2014. Cuando terminé la presentación, Ana y Margarita, del Plan de Lectura, me proponen que presente el Encuentro de Clubes Juveniles que se realizaría ese año. De ahí en adelante mi vida fue un hermoso “Sean todos ustedes bienvenidos y bienvenidas a la Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina”. Fui la presentadora elegida en apuros. La moderadora al rescate. ¿Y saben algo? Me encantó.

 
En todo caso, toda esta historia para contarles que, el día de la reapertura de nuestra amada BPP, ese jueves 20 de diciembre a las 8:00 a.m., estaba yo de tenis arreglándome para salir a escenario, y sabía, estaba completamente segura, que de todas las veces que en un escenario me había parado en frente de un atril a dar la bienvenida… ese iba a ser el día más importante de todos. Y realmente así fue.
Yo no tengo cómo explicarles lo que pasó ese día. Pero si sé que algo sobrenatural sucedió. Miren, ustedes saben que yo me quedo sin aire con solamente subir las escaleras a la oficina. Es más, cuando estoy muy nerviosa, a veces en algunos comités, me hiperventilo disimuladamente y se me hincha el pecho por la falta de aire.
Yo no sé qué fue lo que pasó ese jueves 20 de diciembre, no sé si fue la presencia de mi mamá en el público, el abrazo de la directora antes de subir, la felicidad de ver la biblioteca toda iluminada. La oración que hicimos al empezar el día. Yo no sé qué fue. Yo sólo sé que ese día presenté como si nada estuviera pasando. El alcalde, la directora, el rector de Eafit, Darío Jaramillo Agudelo. Todos se me hacían cercanos. Amigos.
En otras filas los compañeros de jurídica, los de financiera. Los amigos de Eventos del Libro. Tantas caras reconocidas y por reconocer en el público. Yo creo que a mí ese día los ojos me brillaron como nunca. Me llevo esa presentación como uno de los recuerdos más hermosos y potentes de mi vida profesional. Fue un reto increíble haber hecho parte de esta historia. Gracias por permitirme estar aquí.

Mi decisión de dejar en estos momentos la BPP obedece principalmente a una búsqueda de crecimiento profesional, laboral y personal en otros lugares en donde el corazón también debe estar. Aprender de nuevas personas, ampliar mi horizonte laboral, enriquecer mi experiencia y asumir nuevos retos, son hoy, mis motivaciones para buscar otros horizontes profesionales.
Gracias por estos años de aprendizajes, encuentros, amigos y amores. Gracias porque aquí aprendí que la cultura es lo que nos salva. Descubrí que el arte, la palabra y el encuentro son ejes fundamentales para la transformación social. Gracias por confiar en mí, por abrirme las puertas, la vida y las alas.


Valentina

 



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