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Cuando la Naturaleza Habla

“Y ¿Hablarán las flores? No lo dudéis; pero no sabemos entenderlas, ni lo sabremos nunca. Nuestra sabiduría lleva a caminos muy distintos”.
Joaquín Antonio Uribe.

 

 

Joaquín Antonio Uribe nace  un  28 de septiembre de 1858 en el hoy municipio de Sonsón (Departamento de Antioquia). Aquel periodo de nuestra historia pasaba por innumerables cambios , cambios que en múltiples ocasiones no pudieron ser resueltos por el orden constitucional sino por las armas. Aquel  también será un periodo donde las transformaciones se encuentran precedidas por el  optimismo y  confianza, por el  amor al conocimiento y la ciencia. Aires que  llegan desde Europa con ímpetu al  corazón  de un   párvulo  inquieto  con el ánimo de  Joaquín Antonio Uribe.

Aunque de niño la naturaleza ya dialogaba en la cabeza del  pequeño Joaquín, es su formación académica la que le entregará un método, la observación;  un lenguaje el científico  y unos instrumentos para clasificar, definir e identificar a la nativa y particular flora  de su región.

Se cuenta como uno de sus tutores principales, al doctor José Joaquín Jaramillo, quien fomentó en él la duda por el saber del todo y de la parte, de ese binomio ciencias y naturaleza, y quien posteriormente  será su colega, después de que Joaquín Antonio reciba un título para el  cual  había nacido, ser  maestro en la Normal de Varones de Medellín.

No olvidemos que el destacado hijo de Sonsón combinará en forma magistral la investigación en campo y la docencia. Porque en el corazón del botánico palpita además el animo por enseñar lo que se aprende.

Conocieron de sus dotes de formador: Sonsón, Salamina, Medellín y el municipio de Caldas. En el prologo de su obra “Cuadros de Naturaleza” , escrito por Tomas Cadavid Restrepo,  el maestro y botánico será descrito en su prefacio, en 1919  con las siguientes palabras:

“Dos obras propiamente didácticas, de innegable importancia, ha escrito el profesor Uribe: Curso Compendiado de Historia Natural, y las pequeñas monografías de minerales, plantas y animales, publicadas, la primera en 1912 y la segunda en 1917. Libros éstos de corta extensión pero de notable intensidad, en los cuales lucen el método, la claridad en la exposición  y la precisión científica, cualidades que lo hacen digno de recomendación para profesores y estudiantes.

Los cuadros de la Naturaleza son producciones de otro orden: son ellas hijas del consorcio feliz del naturalista, enamorado del campo, que narra la belleza de la creación; del artista, dueño de un estilo de grandiosa blandura, que por medio de una dicción selectísima y de un lenguaje siempre animado y puro, se levanta en reposado vuelo de la tierra al cielo, del hombre a Dios, de lo pequeño a lo grande, y de lo fugaz a lo eterno, y del maestro genuino que enseña cuanto sabe, porque necesita, como la luz, difundirse, como el gas expandirse.”

El territorio de Sonsón, ubicado en el extremo sur del departamento de Antioquia, fue piedra angular y vértice expansivo de proceso fundacional de parte del centro del país, conocido como “La colonización antioqueña” experiencia de incidencia cultural, política y social, sobre los territorios que hoy conocemos como el  departamento de Caldas; Risaralda y el norte del Valle del Cauca. Es además uno de los  municipio más extenso del oriente antioqueño, poseedor de todos los pisos térmicos y un páramo que  en su punto más alto alcanza  los 3.350 sobre el nivel de mar (m.s.n.m.) a esta imponente altura la peinan majestuosos frailejones y una fauna sin igual.  Aquella zona es hoy considerada área protegida.

Es probable que los planes ecoturísticos, que se abren hoy sobre aquel territorio, permitan aun  apreciar el libro vivo de la naturaleza que conoció el Joven Joaquín Antonio, quien a la edad de 22 años contrae matrimonio con Carmen Uríbe, de esa unión nacen  tres hijos: Lorenzo, ordenado jesuita y continuador de la obra de su padre ; Antonio y Myrian.

El joven e inquieto docente motivado por la ausencia de textos que enseñaran la realidad del país, se dedica a escribir desde muy joven, considerado “un prosista ameno, castizo y elegante”. Están entre sus obras: Las Monografías, artículos sobre flora e historia publicadas por el Concejo de Sonsón en el Repertorio Municipal; Capiro, la primera revista literaria de ese municipio, fundada por él; el Curso compendiado de Historia Natural, publicado en el periódico El Espectador, de Medellín. Además, fue colaborador de periódicos y revistas nacionales y extranjeras, como Alpha, La Organización, Instrucción Pública, El Correo Liberal, Vida Nueva, La Patria, Antioquia Industrial, Colombia, La Mañana, La Voz de Aures, El Repertorio Americano y La Hacienda, de Estados Unidos.

Entre sus libros se encuentran Cuadros de la naturaleza, Curso Compendiado de Historia Natural, Pequeñas monografías de minerales, plantas y animales, El niño naturalista, Curso compendiado de Geografía Comercial y la Flora Sonsonesa o colección de monografías familiares de vegetales selectos, indígenas o cultivados en el municipio de Sonsón. Dedicado por don Joaquín “a la venerada memoria de doña Victoriana Estrada de Velásquez, quien me enseño a amar las flores”. Fue un sabio, gran investigador, dedicado de manera muy especial a la naturaleza. Hizo parte de la Academia de Historia. Su calidad humana era tan conocida como su capacidad intelectual. Alcanzó en vida un gran prestigio y popularidad. Al cumplir 50 años de vida profesional, en 1925, los círculos gubernamentales, intelectuales, científicos y cívicos le rindieron muchos homenajes, que el maestro recibió con modestia y hasta con lágrimas.

Joaquín Antonio Uribe muere en Medellín el 3 de noviembre de 1935. Como homenaje póstumo, la Gobernación de Antioquia publica en 1940 su obra Flora de Antioquia, edición dirigida, corregida y ampliada por uno de sus hijos, el sacerdote Lorenzo Uribe, de la Compañía de Jesús. En el preámbulo de su libro Flora sonsonesa, publicado en 1928, don Joaquín escribe lo siguiente:

“Hace 32 años que empecé a escribir las monografías que forman hoy la presente obrita; la suspendí en 1901, no sé porqué motivo. Lo que puedo asegurar es que no fue por dejadez o desapego mío, pues todas las he escrito no sólo con la pluma, sino con mi corazón.”

Hoy el nombre de Joaquín Antonio Uribe es sinónimo de investigación, preservación y naturaleza. El Jardín Botánico de Medellín lleva su nombre. Su nombre puede ubicarse al lado de otras figuras en ciencias naturales del país como José Celestino Mutis, Francisco José de  Caldas o la expedición que algunos discípulos  de  Humboldt realizaran en Colombia.

Joaquin Antonio Uribe al igual que Teofrasto, discípulo de Aristóteles, legó para la posteridad la clasificación de parte de ese gran libro de la vida que es la naturaleza.

 

 

 


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