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EDUARDO GALEANO

UNA VOZ POLIFÓNICA DE AMÉRICA HISPANA

Por: admin

08 Sep 2020, 12:04

Eduardo Germán Hughes Galeano nació en Montevideo, República Oriental del Uruguay, un 3 de septiembre de 1940; hijo de Eduardo Hughes Roosen y de Licia Ester Galeano Muñoz, de quien toma el apellido para firmar como escritor y periodista. Entre las múltiples influencias de su formación, el autor incluye en ese pequeño relato familiar a su abuela, de quien manifesta le enseñó a cuestionar todo y a explorarlo todo. Entrevistado en múltiples ocasiones, el autor siente muy cerca su formación religiosa católica, en esos primeros años y expresa sentir un especial aprecio por un santo italiano, conectado con la vida y la creación, ese hombre sencillo que estremeció y abofeteó con su gesto a una opulenta iglesia, nos referimos a San Francisco de Asis. Claro que esta confesión la hace frente a una cámara ya maduro y decepcionado de la fe y la religión. Galeano es quizá uno de los escritores latinos de mayores contenidos en Red Global, en entrevistas y programas diversos como el que llegó a realizar con Radio Televisión Española en la serie: “Esta es mi tierra,” o en los múltiples audio libros hechos a viva voz de su autor. 

Siendo apenas un adolescente, publica sus primeras caricaturas para El Sol, un periódico socialista en Uruguay, con el seudónimo de “Gius”, también fue obrero en una fábrica de plaguicidas y pintor de carteles entre otros oficios, a pesar de provenir de una familia de la clase alta.

Se inició como periodista a comienzos de 1960 como editor del semanario Marcha, publicación que tuvo como colaboradores a Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Manuel Maldonado y los hermanos Denis y Roberto Fernández Retamar. Luego del Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 es encarcelado. Producto de las circunstancias, se autoexilia y migra atravesando el Mar de la Plata para instalarse en Argentina donde funda la revista Crisis.

Su obra comprometida con la vida y la realidad latinoamericana pinta de múltiples formas las fuerzas y raíces que forjan y constituyen a hispanoamérica. Su libro de mayor reconocimiento: Las venas abiertas de América Latina, obra que abrió un camino inédito a miles de lectores que se atrevieron a leer un texto de economía política, donde además se mezclan géneros como: el relato, la crónica, el ensayo, la poesía y los aforismos. El uso de abundantes fuentes documentales es sin duda una marca distintiva en la obra de Galeano, pero también están presentes la oralidad y las tradiciones culturales de la América Hispana. El mismo autor, del que se tienen abundantes entrevistas en internet, manifiesta que sus fuentes son las mismas que se encontraban antes de que surgiera la red global, los libros y las bibliotecas. Galeano logró con las Venas Abiertas de América Latina,  aproximar algunos datos desconocidos encerrados en código en la literatura especializada, literatura normalmente para entendidos y todo eso en una narrativa comprensible y amena.

Todo autor latinoamericano que quiera explorar y extender sus raíces culturales como alas,  sabrá cómo Galeano, hijo de la hermosa Montevideo, que él y todo lo que nos rodea tiene la mistura, el sabor a migrantes europeos, a ancestro africano y abuelo nativo y los libros de Galeano serán las alas de un cóndor que mira desde lo alto su pasado y su presente. Su libro: Bocas del Tiempo, es  un tejido de memoria, cosido por los hilos del tiempo, es un cúmulo de relatos bordados de vida, pintados como poemas y absorbidos y degustados  como sentencias o aforismos. 


El Puerto. (del libro Bocas del tiempo)

“La abuela Raquel estaba ciega cuando murió. Pero tiempo después, en el sueño de Helena, la abuela veía.

En el sueño, la abuela no tenía un montón de años, ni era un puñado de cansados huesitos: ella era nueva, era una niña de cuatro años que estaba culminando la travesía de la mar desde la remota Besarabia, una emigrante entre muchos emigrantes. En la cubierta del barco, la abuela pedía a Helena que la alzara, porque el barco estaba llegando y ella quería ver el puerto de Buenos Aires.

Y así, en el sueño, alzada en brazos de su nieta, la abuela ciega veía el puerto del país desconocido donde iba a vivir toda su vida.”

Primeras letras (del libro Bocas del tiempo)

“De los topos, aprendimos a hacer túneles.
De los castores, aprendimos a hacer diques.
De los pájaros, aprendimos a hacer casas.
De las arañas, aprendimos a tejer.
Del tronco que rodaba cuesta abajo, aprendimos la rueda.
Del tronco que flotaba a la deriva, aprendimos la nave.
Del viento, aprendimos la vela.
¿Quién nos habrá enseñado las malas mañas?
¿De quién aprendimos a atormentar al prójimo y a humillar al mundo?”

La  poca estabilidad democrática de la Argentina hace que Galeano busque residencia  en  España hasta su regreso al  Uruguay en 1985, cuando Julio María Sanguinetti asumió la presidencia del país.  Por medio de acciones democráticas, su obra empezó a tener mayor reconocimiento; traducida a más de 20 lenguas. Vista como  una perpetua y polémica polifonía  de las realidades de América Latina, estimada por muchos como una radiografía del continente. Galeano es sin duda uno de los cronistas de trayectoria más incisiva inteligente y creadora. En su trilogía ‘Memoria del Fuego’ combina elementos expresivos, tradiciones orales y diversos estilos.

Galeano también huye explícitamente de la imparcialidad y  busca la construcción de un discurso propio y único. Su logro es reflejar el drama de América en su multidimensionalidad, ´para abarcar los más diversos géneros narrativos y periodísticos, entre sus obras más destacados se encuentran:  

  • ‘Las venas abiertas de América Latina’, que el autor describe como “na contra-historia económica y política con fines de divulgación de datos desconocidos”, y por el que obtuvo el Premio Casa de las Américas de Cuba y, dos décadas más tarde (1999), el Premio a la Libertad Cultural de la Fundación Lannan de EEUU, dedicada a promocionar la literatura contemporánea y las artes visuales.

Libros y reconocimientos

Galeano también publicó Vagamundo (1973); La canción de nosotros (1975); Días y noches de amor y guerra (1976); y Los nacimientos (1982), Primer volumen de su trilogía Memorias del fuego, formada por Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento (1986).

Después llegaron su ensayo El libro de los abrazos (1989); la novela ilustrada por el grabador brasileño José Francisco Borges Las palabras andantes (1993); El fútbol a sol y sombra (1995); Patas arriba (1998); Bocas del tiempo (2004); y sus relatos Espejos. Una historia casi universal (2008).

Recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Casa de las Américas (1975) por su novela La canción de nosotros; el mismo galardón en la categoría Testimonio en 1977 por Días y noches de amor y de guerra; el American Book (1991) por su trilogía Memorias del fuego; el Córdoba de Comunicación Social (2006); Ciudadano Ilustre de Montevideo (2008); “Ciudadano Ilustre” por la organización Mercosur (2008); y la Medalla de Oro del madrileño Círculo de Bellas Artes (2009).

Nos encontramos en la Web el análisis que la bloguera cristina.gar.per realiza de la escritura de Galeano en las siguientes cinco claves.

5 claves en la escritura  de Eduardo Galeano

-Nadar en diferentes estilos literarios: Galeano nunca tuvo miedo de decir las verdades de forma clara, de ganarse más de un enemigo entre las altas esferas de medio mundo, tampoco lo tuvo a la hora de experimentar géneros literarios. Logró triunfar con sus relatos breves, como en El Libro de los Abrazos, y también con grandes disertaciones  como en Futbol a Sol y Sombra o Las Venas Abiertas de América Latinoamérica. El escritor fue ante todo un gran experimentador.

– Las fuentes son la gasolina en nuestro motor: Si algo puede vislumbrarse de la forma de escribir de Eduardo Galeano es que está plagada de fuentes. El uruguayo viajó por todo el mundo, charló con miles de personas, escuchó sus historias, leyó mucho acerca de los temas que tocaba en sus libros. Esto aporta a sus propuestas literarias una gran fiabilidad y muchos puntos de vista diferentes. Es por eso que más de uno usa sus libros acerca de América Latina como referencia en sus opiniones.

– Amar a la humanidad: Eduardo Galeano era ante todo un amante de la humanidad en toda su extensión, si sus brazos hubiesen alcanzado los habría extendido para demostrar su afecto al mundo. A cambio le regaló sus palabras. Si algo hace electrizante e hipnótica una lectura de Galeano es que tocando gran número de temas al final la esencia siempre es la misma, la humanidad. Habló acerca de las relaciones humanas, la política, nuestra relación con la naturaleza, el deporte, los derechos humanos. Le salía humanidad por los cuatro costados.

– Nunca dejar de aprender: En una de sus últimas entrevistas Eduardo Galeano confesó que había superado la etapa en la que escribió Las venas abiertas de América Latina. No se reconocía en muchas cosas que había afirmado o pensado. Sin duda, reconocer el cambio, abrazarlo como algo positivo y continuar creciendo es una de las características más positivas que un autor puede tener.

– La belleza de la sencillez: Eduardo Galeano no fue un autor enrevesado y sesudo, sin embargo sus relatos son objeto de estudio en gran número de universidades del mundo. ¿Se puede hablar sencillo de conceptos muy complicados? El dio con esa clave, hablaba para que todos pudiesen entenderlo, con metáforas sencillas, ideas cotidianas. Las temáticas que tocaba sin embargo eran del todo complejas, el logró desentrañar la madeja de los problemas humanos explicaciones breves y sublimes.

También es muy importante, además de escribir y mejorar nuestro estilo, saber cuál es nuestra finalidad en la escritura. Eduardo Galeano lo tenía muy claro.

“Escribo con la esperanza de ayudar a la gente a redescubrir el arcoiris humano, sus espléndidos colores y su brillo. Ese arcoiris, nuestro arcoiris, ha sido mutilado por el racismo, el sexismo, el elitismo y tantos otros ismos que nos impiden vernos a nosotros mismos en nuestra belleza potencial.

Mi escritura se podría definir como un intento de acabar con las fronteras en el mapa y el calendario. Me gustaría utilizar lo que he vivido para hablar de la universalidad de la experiencia humana. Lo confieso, soy un amante de la gente de otros tiempos y lugares, que son una respuesta a la globalización obligatoria de este mundo. Trato de contrarrestar la globalización regida por el dinero, mis historias tratan de reclamar un internacionalismo que nació hace muchos siglos.”

Galeano hizo de estas palabras una forma de vida, nunca dejó de creer en sus ideales, nunca dejó de pensar que un mundo mejor era posible. ¿Y tú? ¿Cuál es tu razón para escribir?

En el 2015 la vida del autor se apaga, pero su obra continúa forjando las bases para un continente que habla el mismo idioma y que espera que algún día, esas palabras se unan en un abrazo de hermandad y fraternidad. 



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