Desde adentro

Hablamos con Jacke para que nos cuente su trayectoria con la Piloto y nos haga una foto verbal de su viaje de vida en la Piloto.

Por: admin

18 Oct 2019, 8:45

Nuestra compañera, Jackeline García Chaverra, se destacó en la pasada evaluación, como una de las mejores servidoras en la institución. 
 
¿Háblenos de cómo conoció la Piloto a través de su mamá?
Tenía cerca de 6 años cuando mi madre me empezó a traer los sábados cada quince días (me turnaba con mi hermana) y en las vacaciones escolares era casi un ritual venir a disfrutar de la programación de la Sala Infantil y de los talleres para niños.
Recuerdo que, para la fiesta de mis 15 años, gran parte de los invitados eran los funcionarios de la institución, se había generado un vínculo afectivo que siempre recuerdo con gran amor y agradecimiento, fue una época bonita, me ha permitido conocer grandes profesionales que han pasado por acá.
 
¿Cuánto tiempo de labores con la Piloto y cómo ha sido su crecimiento formativo estando en la institución?
Llegue a la institución con un título de Técnica en contabilidad sistematizada el 29 de diciembre del 1995, trabajé cerca de dos años como contratista, cerca de esa fecha ¡toda la corte celestial conspiro a mi favor! y resulto una vacante que se aproximaba un tanto a mi perfil laboral; fue así donde concursé y desde ese momento hasta hoy, he tenido la bendición de trabajar al lado de los grandes en un lugar mágico, el Archivo Fotográfico, ¡nuestro Archivo Fotográfico!
La institución me ha venido formando, capacitando y brindado el espacio para hacer diplomados, seminarios, talleres y cursos en conservación y preservación de archivos fotográficos, posteriormente me gradué como Técnica Profesional en Fotografía e Imagen Digital, siempre estoy presente en el Sena actualizándome con el programa de Photoshop, entre otros cursos que siempre considero pertinentes para mi crecimiento profesional, actualmente me encuentro en el 8 semestre de las Ciencias de la Información Documental en Bibliotecas y Archivos; adicionalmente, los cursos y talleres programados,  a nivel interno por  Talento Humano.
 
¿Qué significa para usted el Archivo Fotográfico?
Como dice Amparo Grisales “mira cómo me pongo, me erice” el Archivo Fotográfico y yo llegamos tímidamente a la Biblioteca, él llegó seis meses antes con el Fondo de Fotografía Rodríguez (300.000 negativos), yo con solo 22 añitos, ambos fuimos creciendo, enamorándonos, al punto que este espacio me mostro mi verdadera vocación, ¡me encanta el tema de la conservación y preservación de esta tipología documental, el análisis de las imágenes, la restauración y la fotografía!
Hoy el Archivo tiene un millón setecientas mil imágenes (1.700.000), yo tengo todo ese bagaje, ese trasegar y la experticia dada por los años y todos esos usuarios, fotógrafos y profesionales que me han dejado un poco de ellos, en mi mente y en el corazón.
 
Ha conocido muchas figuras relacionadas con el Archivo. Háblenos de algún personaje especial que considere divertido y forjador de ese conocimiento que usted posee.
Mas que divertido, fue un verdadero ser de Luz, una persona maravillosa, fue de alguna manera la promotora de mi pasión, Doña Gabriela Arango de Méndez, ella con el carisma, pasión y “obsesión” como ella misma lo decía (por Melitón Rodríguez), fue mi primera compañera de trabajo, llegó con el segundo fondo fotográfico  – Fotografía Rodríguez  a la edad de 80 años –  me trasmitió parte de ese conocimiento que tenía por ser la heredera de éste fondo, por más de 8 años compartimos el mismo espacio laboral.  Siempre recuerdo que era un deleite, un disfrute escucharla hablar, cual abuelo contándole a la nieta miles de historias alrededor de los negativos.    Siempre que tenía una pregunta técnica para hacerle, debía sacar más de tres horas para que me diera la respuesta, porque siempre había una anécdota, algo nuevo que aprender en sus palabras.
Entre las anécdotas tengo una: un día laboral estaba organizando unos negativos que llegaron con el fondo sin identificación, pero ella me estaba enseñando a como reconocerlos para ubicarlos.
Y entre uno de ellos estaba una mujer de medio cuerpo sentada y vestida de una forma muy elegante y no tenía identificación sobre el número de inventario, el cual le consulte así:

  • Jackeline – Gabrielita, ¿cómo lo puedo ubicar?
  • Gabriela – Tesoro, ¡mírale el collar a la dama que está retratada!
  • Jackeline, con mi sorpresa le dije – ¿y por qué el collar?
  • Gabriela – No más míralo con la lupa

¡Tal fue mi asombro al encontrar allí, en ese collar, el nombre completo de la mujer retratada! Finalmente, dentro de la última anécdota con ella, muy emotiva, por cierto, a pesar de que ya por su edad no podía desplazarse a la Biblioteca y demás lugares. La Institución hizo una alianza con la Universidad de los Andes en Bogotá, para hacer la primera exposición de Melitón Rodríguez.  Fue un trabajo y una selección de 250 imágenes, ella y yo estábamos totalmente emocionadas por esa exposición, máxime que, para el día de la inauguración, estaría yo en vacaciones.   Le rogué mucho para que fuéramos y que yo me encargaría de cuidarla, cual enfermera, pero recuerdo que la última vez que le toque el tema me dijo estas palabras: “… tú serás mis ojos allá en Bogotá, sé lo enamorada que vives del Archivo y me siento muy agradecida, por eso quiero que me prometas que seguirás cuidándolo, cómo lo hice yo.”     Faltando una semana para la exposición murió Gabrielita, la mona como cariñosamente le decían.
 
Díganos en voz alta, ¿cuál es su reto o aspiración para los próximos años a nivel profesional o personal?
La verdad tengo sueños profesionales, pero no me gusta hablar de ellos para dejar que la divinidad, el universo y toda la corte celestial trabaje de acuerdo con todo lo que le estoy dando.   Solo sé que amo mi Biblioteca, mi Archivo y quiero dejar mi huella y mi sello personal en este hermoso espacio que me vio crecer a nivel personal, familiar y profesional.
 



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