Desde adentro

JACKELINE GARCÍA CHAVERRA: UN RETRATO DE VIDA.

Por: admin

13 Mar 2018, 8:33

____ Soy hija de una madre campesina, que a la edad de 12 años dejó a un lado su adolescencia para convertirse en mamá de cinco hermanos chiquitos, tras la muerte de mi abuela.  Mi abuelo quedó con una gran responsabilidad y compromiso de levantar a 6 muchachos a punta de sembrar, recoger y vender piña en la plaza de mercado de Barbosa. Tres años después mi madre es enviada a trabajar a la ciudad como interna en una casa de familia. Luego de muchos años de trabajar para mi abuelo y sus hermanos, conoce a mi padre y juntos emprenden un viaje de amor y sueños, con una maleta llena de ilusiones empiezan a recorrer algunas ciudades del país hasta llegar a Bucaramanga, donde el 10 de octubre de 1971 nací yo; dos años antes había nacido mi única hermana que actualmente trabaja en el Museo de Arte Moderno (hace 28 años en la parte financiera).  Dios tenía trazado otros planes para mi madre y es cuando fallece mi padre, después mi madre conoce al que actualmente es su pareja, desde hace ya un poco más de 40 años; él se convirtió en mi padre, guía y amigo.
 

 
Orgullosamente vengo de una familia humilde, a la que en un momento de la vida le tocó dormir en la calle; pero mi madre, siempre guerrera, echada para adelante, con principios y valores, con su tenacidad y perseverancia logró sacarnos adelante y darnos el mejor ejemplo de responsabilidad y lucha por alcanzar los sueños. Hoy en día goza de su jubilación y vive en su apartamento rodeada de sus dos nietos y ahora de su bisnieta.
Uno como ser humano aprende a ser hijo cuando es padre, y aprende a ser padre cuando es abuelo; siempre he tenido como ejemplo a seguir a mi madre, ella con su calidez y su firmeza nos ha inculcado el respeto y la obediencia; siempre me he considerado una buena hija, pero mejoré, cuando me independicé y empecé a valorar mucho más cada una de las cosas que mi madre me daba. Dios sabe perfectamente cómo llevar mi vida, porque una cosa era lo que yo quería y otra cosa lo que necesitaba. Tengo un espíritu libre y aventurero, pero al momento de saber que iba a ser madre, cambió totalmente mi chip, mucho más cuando fallece mi pareja, dejándome con una bebé de ocho meses.  Mi vida dio un giro de 360°. En vida hicimos un pacto de amor, el que muriera primero se llevaba al otro y efectivamente, él casi me cumple, al otro día de su funeral estuve a unos centímetros de ser arrollada por un carro, fue cuando entendí la grandeza de la vida y la oportunidad que tenía de hacer un proyecto de vida con mi hija.  Me dediqué a prepararme académicamente, a tener trabajos que me fueron forjando y madurando laboralmente, hoy mi hija tiene 26 años y desde hace cinco años es Licenciada en Educación, me hizo abuela hace un año y seis meses, me siento agradecida con Dios y la vida porque me siento joven, llena de energía para disfrutar de mi madre, hija y nieta, cada día le pido a toda la corte Celestial que me dé muchos años para disfrutar de mi hermosa familia y de esta nueva etapa en mi vida.
Una de las bendiciones más grandes que he tenido en la vida es trabajar en La Piloto y doblemente bendecida empezar al lado de los grandes como Gabriela Arango, Gabriel Carvajal y Horacio Gil Ochoa, con su personalidad, espiritualidad y profesionalismo me trasmitieron ese amor y pasión por cada uno de sus legados; aunque ya partieron hacia ese viaje que todos, en algún momento emprenderemos, siento que viven en cada espacio del Archivo, les prometí en vida que cuidaría de sus fotografías y cada día me levanto con la firme intención de cumplir esa promesa.
Cuando murió el padre de mi hija, comencé a estudiar contabilidad, hice sólo tres semestres, me di cuenta de que eso no era lo mío; la materia de costos definitivamente me hizo renunciar; decidí estudiar sistemas, título que me permitió llegar a la BPP; seis meses antes había dejado mi hoja de vida en dirección, el 28 de diciembre de 1995 me llamaron porque necesitaban una persona que tuviera conocimientos en sistemas. Necesitaban tabular las encuestas, que para esa época era bajo DOS (Windows no existía), revisando las diferentes hojas de vida, vieron que la mía cumplía el requisito; me instalaron en un computador de la Sala Antioquia y cuando regresó todo el personal de vacaciones, conocí a Luz Posada de Greiff y a Miguel Escobar, para esa fecha estaba terminando el trabajo asignado por la dirección; fueron ellos, los que propusieron que me quedara para empezar a sistematizar los índices del fondo de Foto Rodríguez,  a finales de enero me pasaron al Archivo Fotográfico, mi única función era digitalizar bajo el programa de Lotus las libretas de Melitón  Rodríguez. Dos años después participé en la convocatoria, logrando ocupar el primer puesto, dejando aspirantes que no cumplían con uno de los requisitos, haber estudiado sistemas.  He tenido la oportunidad de realizar talleres, seminarios y diplomados en conservación de Archivos y documentos patrimoniales, así como realizar una técnica en video y fotografía digital, actualmente me encuentro en el quinto semestre de las Ciencias de la Información en documentos, bibliotecas y archivos.
Cuéntenos de un fotógrafo, imagen o tema que le guste del Archivo Fotográfico y ¿por qué?
Definitivamente: el paisaje. Me encanta León Ruiz y Gabriel Carvajal, con su lente han logrado plasmar la maravilla del paisaje, la naturaleza y los cielos que son de todo mi gusto, toda la fauna y la flora me encanta, es mi pasión; pero no menos importante la arquitectura, son de todo mi respeto: los detalles, los ángulos, las perspectivas y ese punto de referencia que dejan en cada una de las fotos.
La Piloto viene transformándose no sólo en su sede central sino en la forma en cómo se desarrollan los procesos, ¿Qué fortalezas ha encontrado con los nuevos compañeros del área patrimonial?
Me gusta lo que está pasando, el nuevo equipo de trabajo tiene muy claro cuál es la misión y cuáles son los objetivos, permitiendo visibilizar el material patrimonial, generando nuevas formas de interactuar con la información a través de sus diferentes formatos.
En esta etapa de mi vida, puedo entender que, gracias a los momentos difíciles, he crecido espiritual, laboral y profesionalmente.  Hoy no sería lo que soy si no fuera por esos momentos. Con el tiempo he comprendido que la vida me ha estado enseñando algo que siempre he tenido presente y es que en esos momentos, es cuando más cerca de Dios me encuentro.



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