Desde adentro

KELLY: ELLA NOS DA ALAS

Por: admin

23 Jul 2018, 11:46

Kelly es, desde hace años, la responsable de atender a nuestro público más exigente, los niños. En la actualidad realiza promoción de lectura en compañía de Ana Carolina Montoya y Jhon William Jaramillo. Kelly acaba de ser evaluada como una de las servidoras de calificación sobresaliente en la última evaluación; por esta razón quisimos realizar un perfil de vida con ella y conocer algunos detalles de su labor en la promoción de lectura.
“De Kelly resalto su sentido alto de responsabilidad, su compromiso sin condiciones, su franqueza, su espiritualidad. El amor que le tiene a su familia y su sencillez. Gracias también al amor por su trabajo, muchos niños han encontrado en lo que ella ha sabido sembrarles, un camino para enamorarse de los libros y las palabras, y caminos como ese no se olvidan nunca, como tampoco se olvida la persona que los supo sembrar en nosotros y acompañar en nuestros primeros años. Es un ser genuino de palabras certeras y francas. A su lado han sido bastantes los aprendizajes en este tiempo transcurrido. ¡Qué bueno tener esta oportunidad para expresarle gratitud por su luz! “ 

Ana Carolina Montoya M.
Promotora de lectura


 

Mi infancia la viví en San Vicente Ferrer, un municipio ubicado al oriente del Departamento, a una hora de Medellín, de donde es originaria mi familia, incluyéndome a mí; este lugar marcó una etapa de mi vida, vengo de una familia muy unida y son constantes los encuentros familiares. Allí nos reuníamos todos los primos, y como el pueblo era muy tranquilo nos dejaban ir solos a jugar. En ocasiones íbamos al campo, había que caminar un poco, cargábamos jugo, galletas, hasta huevos para cuando nos diera hambre, pero lo que era más indispensable: una caja de cartón; llegábamos a lo alto de las montañas, nos tirábamos, corríamos y comíamos.  Regresábamos cansados, sucios y a veces aporreados, pero valía la pena. También las calles eran muy divertidas para los juegos, allí no sólo estaban mis primos, sino también los demás niños vecinos, y disfrutábamos de los juegos callejeros: Yeimy, Ponchado, Chucha, saltar la cuerda y a las escondidas. Los juegos transcurrían hasta que el cielo oscurecía, ya mi mamá no me dejaba estar más. Esos momentos que compartí con mis primos fueron muy especiales.
Mi adolescencia fue marcada por cambios, nosotros vivíamos en la casa de mi abuela y llegó el momento de dejar atrás el pueblo, para venir a vivir a la ciudad, a nuestra propia casa, con mi papá y mamá que traía a mi hermanito en su barriguita. Las salidas a la calle eran muy contadas, pues mi mamá no se sentía segura al dejarme salir; para poder jugar con mis primos teníamos que esperar que mis papás visitaran a mis tíos, como vivían muy lejos, había que tomar el bus para poder llegar a sus casas.  El colegio nuevo, compañeros nuevos, a los tres meses de vivir en nuestra nueva casa nació mi hermanito y la vida tuvo un nuevo cambio.

 

 

En esta etapa que estoy viviendo he recibido inmensas bendiciones, en mi vida profesional al obtener el título de Bibliotecóloga en la Universidad de Antioquia y poder desarrollarme laboralmente en la Biblioteca Pública Piloto, desde el 13 de marzo del 2006, primero en la Filial el Raizal, en la Sala Infantil y ahora recorrer las demás filiales, me ha permitido ver la grandeza de la función que hacemos desde nuestra labor. En mi vida familiar lo que más valoro es el haber conocido al que hoy es mi esposo, un hombre correcto, entregado a su familia y muy cariñoso; tuvimos 5 años de noviazgo y luego decidimos conformar una familia juntos, por lo que nos casamos hace 7 años y medio y compartimos un montón de proyectos juntos, que esperamos ir cumpliendo cada uno, paso a paso.
Yo recuerdo que en mi casa no había libros, pues las condiciones no lo hacían posible, pero si recuerdo a mi mamá contándome cuentos, una y otra vez porque yo así se lo pedía. A la biblioteca municipal nos llevaban desde la escuelita y participábamos en la lectura del cuento, mi tío era el que nos llevaba a mi prima y a mí en los ratos libres. Cuando solo tenía 5 años y estaba en el jardín, nos pusieron una tarea, hacer un libro con el cuento favorito de cada uno, y el cuento que yo repetía y repetía era Caperucita Roja, por eso mi libro tenía que ser con ese cuento, recuerdo que la pasta era de color rojo y mi mamá me ayudo a escribirlo, yo aún no sabía escribir, pero si fui la encargada de hacer los dibujitos, fuera de eso teníamos que exponerlo frente a todos los amiguitos del jardín, por eso mi tío que siempre estaba ahí para ayudarme, me enseñó cómo debía expresarme y escuchó muchas veces como yo lo hacía, y ¡me corregía para que lo hiciera muy bien!

 

 

La familia es el primer regalo que Dios me dio y por tanto valoro a cada uno de ellos, allí es donde se forjaron mis primeros valores y principios que rigen mi vida y me alientan para que cada día sea mejor.
Actualmente vivo sola con mi esposo Andrés, él es contador público de profesión, y desde hace doce años trabaja de manera independiente con una empresa del sector textil. Nos casamos en diciembre del 2010, compartimos muchos ideales y tenemos metas y proyectos en común. Hacemos parte de una comunidad católica en la que participamos activamente con muchos otros matrimonios.
Mi papá se llama Carlos, un hombre responsable, estricto y ordenado con sus cosas, lo admiro mucho porque apenas me gradué de la universidad, él tomó la decisión de convertirse en profesional, hoy en día es abogado y trabaja para el Departamento de Antioquia.

 

 

Mi mamá Beatriz, es una mamá muy cariñosa, muy entregada, noble y servicial, tiene muchas habilidades que la hacen más especial, entre ellas está la cocina con la que enamora a todo el que prueba su sazón.
Mi hermano Jesús Ignacio es ingeniero civil, trabaja con el Departamento de Antioquia en el municipio de Yolombó, en infraestructura y mantenimiento de vías, le gusta la música y aprendió a tocar su instrumento favorito en la Biblioteca Pública Piloto, en los talleres de guitarra de Vicente, lo cual agradece inmensamente.
En cuanto a mi familia extensa, ya sólo tengo una abuelita, mi abuela paterna murió hace un poco más de un año, 17 tíos, 27 primos hermanos y la familia sigue en crecimiento.


 

Sobre los niños que visitan la Biblioteca y acuden a las actividades de Lectura.
Los niños que visitan nuestras bibliotecas son únicos, con condiciones, necesidades y anhelos especiales para cada uno. Llegan los que saben y aquellos que no buscaban precisamente ir a una biblioteca, y cuando ven esa cantidad de libros se sienten maravillados. Algunos llegan por que fueron sus papitos quienes los trajeron y buscan con nuestro aporte lograr que los pequeños sean buenos lectores, pero también nos visitan niños que no tenían a dónde más ir y encuentran en los libros, en las actividades y demás servicios que les ofrece la Biblioteca el mejor refugio para sus tardes de ocio.
Nuestros pequeños visitantes pertenecen a todas las clases sociales, y allí se convierten en una misma clase, la de los niños, que escuchan, preguntan y se divierten; vienen de diferentes municipios, desde los más cercanos, hasta los más distantes. En época de vacaciones hemos tenido la oportunidad de recibir la visita de niños que llegaban desde Pasto y de la región Caribe de nuestro País, o de diferentes lugares como: Canadá, Estados Unidos, España o Rusia y allí todos aprendíamos de las culturas y las costumbres de cada familia. Todos los días llegan personitas distintas, que necesitan sentirse especiales.
Realmente considero que los niños lo leen todo, y más si están en el proceso de iniciación, los niños son felices cuando pueden leer: las vallas publicitarias, los ingredientes de los paquetes que se están consumiendo o cualquier papel que llega a sus manos, eso les ofrece a estos pequeños lectores la lectura-independencia, el saber que no necesitan del otro para entender el mundo escrito. Los bebés leen imágenes, olores, sonidos, los movimientos y los gestos de sus padres, ellos así también leen el mundo.

 

 

Los chiquillos lectores más experimentados pueden pasar de un cuento a un libro documental, ellos son quienes más deseos de descubrir el mundo tienen, un libro que les hable del universo, de los animales, los dinosaurios son sus favoritos; de los países, conocer las banderas, el idioma y las costumbres, sin tener que hacer un largo viaje; además de los textos que le expliquen el funcionamiento de las cosas.
Hay angelitos lectores apasionados que vienen de casa con un camino recorrido y que encuentran en la Biblioteca el paraíso. Hay otros chicos que no, que su primer paso lo dan aquí en la Biblioteca y es nuestra labor encontrar el libro adecuado, pero hay infinidad de materiales para todos los gustos: los comics, la novela gráfica, están los que disfrutan de los poemas, el periódico; en la Biblioteca hemos visto lo que puede hacer una fotografía antigua en manos de un niño.
Todos tenemos una forma diferente de ser atrapados, nuestro compromiso es desarrollar estrategias que nos permitan llegar a ese lector con la lectura adecuada a sus necesidades, para que los pequeños puedan volar.

 



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